'Rebeldes', juventud dorada
El oro no permanece. La naturaleza verde es como el oro. Es difícil retener su color. Su primer brote es una flor. Pero sólo dura un instante. Luego una hoja sustituye a otra. Y el Edén se torna melancólico. Así le ocurre al amanecer. El oro no permanece.- Ponyboy Curtis
Con la preciosa canción escrita por Carmine Coppola y cuyas letras y voz pertenecen al inigualable Stevie Wonder, comienza la décimo primera película de Coppola como realizador, filmada inmediatamente después del desastre que supuso ‘Corazonada’. Anteriormente hemos dicho que los años ochenta significaron, para este director y después del batacazo económico de su romántico musical, una travesía en el desierto con el objetivo de pagar deudas. Pero esta condición no puede aplicarse a ‘Rebeldes’ y ‘La ley de la calle’, filmadas el mismo año y que son absolutamente personales y libérrimas.
Huyendo de los interiores falsarios de ‘Corazonada’, de su ligereza y voluntaria artificialidad, Coppola filma un relato que rebosa aire libre y luz natural, regalando un filme completamente hermoso y emocionante, una elegía en torno a la fugacidad y el carácter doloroso de la juventud, entendida esta no como una de las etapas más memorables de la vida, sino como el inicio del dolor y de la lucidez, el primer acercamiento a un mundo cruel y gélido. Coppola en el abismo.
La próxima semana se estrena entre nosotros el remake de 