Ahora que el evangelista Julio Medem regresa con una nueva película, tres años después del doloroso (aunque justísimo) fiasco de ‘Caótica Ana’, es una excusa tan buena como cualquier otra (como si se necesitaran excusas para hablar de un director) con la que hacer un repaso canalla a la carrera de uno de los directores estrella del cine español, uno de los que se abanderan, se autoproclaman casi, como un autor y un artista, y que goza de muchos seguidores y de no menos detractores.
No hay otro director como Medem, en el cine español, que personifique el rollo “cool” de nuestra filmografía, el espíritu “progre” y el ambiente sectario y cerrado que muchos realizadores españoles construyen en torno a ellos, aislados de todo cuanto se dice y se reflexiona sobre su obra desde revistas de debate teórico o foros de opinión. Medem vive enclaustrado en su cárcel creativa, ensimismado por su sublime, y autoinducido, genio audiovisual, y el resto de nosotros, pobres mortales, sólo podemos esperar a que él nos adoctrine con su abrumador talento.






10. Que vaya por delante que el cine de

