'Tetro', el cineasta frente al espejo

Sólo hay espacio para un genio en esta familia…-Carlo
En mayo de este año, Coppola presentaba en Cannes su nueva película, la última hasta la fecha y la que cierra este larguísimo estudio que desde finales de febrero intenta analizar en profundidad la carrera de uno de los más grandes directores vivos. Y no lo hacía en la sección oficial a concurso, ni siquiera fuera de concurso, sino en la Quincena de Realizadores, una sección paralela dedicada sobre todo a nuevos realizadores y quizá a películas fuera de toda norma. Coppola, astuto como siempre, declaró que se sentía más a gusto en esa sección que en ninguna otra.
Pero lo que queda claro es que, tal como decíamos en el anterior capítulo, dedicado a ‘Youth Without Youth’, Coppola quería ganarle definitivamente la partida al tiempo, y había decidido lograrlo convirtiéndose, de nuevo, en un cineasta amateur, por decirlo de alguna manera. Y si esto significaba acudir a una sección a la que podría haber llevado ‘Llueve sobre mi corazón’, pues estaba dispuesto a hacerlo. Eso sí, las reacciones no fueron exageradamente positivas, más bien distantes.








