
Es innegable el interés actual del cine estadounidense por el todavía reciente conflicto de Irak, y todo lo que de de él se derivó. Realizadores como Brian de Palma, Oliver Stone, Paul Greengrass o Paul Haggis se han subido al carro de la crítica con ese tema. No vamos ahora a desglosar las intenciones de cada uno de esos realizadores, porque lo que aquí nos importa son las buenas películas. Ahora, el irreconocible Mike Nichols se apunta con ‘La Guerra de Charlie Wilson’ en la que explora un poco los orígenes de algunas cosas, y que muchos parecen haber olvidado.
La película habla de Charlie Wilson, un congresista texano, que a principios de los 80 vendió a Afganistán armas, para que éstos se libraran de los terribles ataques que sufrían por parte de los rusos. Wilson consiguió eso, y mucho más, gracias a la inestimable ayuda de una amiga suya, y amante ocasional, Joanne Herring, una de las millonarias más importantes de Texas, y de abierto carácter anticomunista. Y también de Gust Avrakotos, agente de la CIA sin un sólo pelo en la lengua.




