
En la abrumadora mayoría de cosas que hay en la vida si algo es malo es malo, no hay peros, ni excusas que valgan. Sin embargo, en determinadas artes sí que podemos encontrar una excepción varias excepciones a esa regla. ¿Acaso hay alguien que no se haya reído alguna vez viendo versiones lamentables de canciones como la de In the ghetto de El príncipe gitano? Por no hablar de los momentos de diversión en karaokes donde llegamos a creer que cantamos mejor que el intérprete original cuando en realidad estamos cometiendo un crimen contra el buen gusto. Eso sí, nosotros lo disfrutamos con un entusiasmo similar al que tenemos cuando escuchamos nuestras canciones favoritas. ¿El motivo? En lo desconocido de ello reside gran parte de su encanto.
Hace unos días ya comenté que voy a dedicar un especial a películas objetivamente horribles pero con cierta magia que les hace trascender y ser unas auténticas obras maestras de la comedia, pero antes he preferido hablaros de un documental que pretende descifrar las razones del éxito de ‘Troll 2’, una de las varias películas que cuentan con el dudoso honor de ser considerada la peor de la historia. ‘Best worst movie’ supone el debut en la dirección de Michael Paul Stephenson, nombre que por sí solo no os dirá gran cosa, pero si os digo que es el niño protagonista de ‘Troll 2’ igual la cosa ya cambia. Sí, el chaval que, en un alarde de inteligencia, decía que Nilbog, nombre del pueblo al que van de vacaciones en ‘Troll 2’, es Goblin deletreado al revés en uno de los momentos más recordados de la película.



