
Mucho nos esperábamos del programa de proyecciones que se había anunciado para la 44ª edición del Festival de Cine Fantástico y de Terror de Catalunya en Sitges, pero parece que casi ninguno de los films se está manteniendo a la altura de lo anticipado, especialmente si nos centramos en las producciones españolas. Entre decepciones y reacciones de tremenda frialdad estamos encontrando casi todas las críticas a las cintas patrias que se han podido ver hasta la fecha.
Sabemos ya que Lars Von Trier ha decidido no conceder más entrevistas, conociéndose a sí mismo –como cantaban los ABBA–, porque una cosa es fomentar ese “que hablen de uno, aunque sea mal”, pero otra muy distinta son los odios y rechazos que se está granando el danés allá donde pisa. Con el tiempo, si la comunidad periodística consigue olvidarse de todo lo que dijo, se producirá la disociación, pero de momento, será difícil que las críticas aludan a su cine y no a su figura mediática y con eso en mente tenemos que tomarnos las que se pueden leer a continuación.
E. Rodríguez Marchante, para el diario ABC, dice que ‘Melancolía’ es “una cinta con ausencia absoluta de ilusión y de buen rollo. [...] su interés no se dirige hacia lo racional sino hacia lo irracional y emocional [...] ofrece un manojo de momentos y de imágenes irrepetibles”. En el mundo lo califican de un “Lars ladrador, poco mordedor” y apuntan que”‘Melancholia’ quiere ser, de nuevo, un ejercicio de vaciado pero le falta vértigo e incorrección.” En Cinemanía opinan que “‘Melancolía’ interesa sin necesidad de mutilar genitales, trascendiendo el fin del mundo con las habituales marcas de la casa von Trier“. En Aullidos son entusiastas, “una dirección increíble y, en general, un preciosismo absoluto se convierte en una de las películas del año”, aunque saben que “los enemigos de su cine (y de su persona) se encontrarán con una repetición aumentada de sus temas”. “El apocalipsis personal y colectivo que plasma Trier no me conmueve especialmente, pero durante más de dos horas me tiene en tensión, me introduce en la angustiosa trama”, concluye Boyero.











