'Cinturón Rojo' ('Redbelt'), la integridad en un mundo sin ideales

Cuando me tocó aventurar sobre qué podíamos esperar de esta película, el día del aún reciente estreno en nuestro país, dije que, con David Mamet a bordo, era complicado que como mínimo no nos encontráramos ante un producto muy entretenido. Suelo meter la pata, muchas veces, casi siempre a propósito, para hacer más entretenida la tarea del post, pero en este caso acerté (cuando es fácil, sí). ‘Redbelt’, ‘Cinturón Rojo’, no es una gran película, pero sí me parece que se merece un notable, si tuviera que calificarla. Y a los que creen que sólo se trata de una película con combates de artes marciales, que cambien el chip. Precisamente, no es eso lo central de la película. Si el protagonista fuera, por ejemplo, cazador, lo central, la esencia de la historia sería prácticamente la misma.
Lo importante, tal como yo lo entiendo, es la defensa de la integridad del ser humano. La defensa y la reivindicación, en un mundo donde ya no se cree en nada, corrputo, sin ideales, que sólo habla de dinero, de posesiones, de propiedades, egocéntrico, donde lo importante es estar por encima de los demás, especialmente gracias a ese dinero y a la utilización de las personas que aún conservan su inocencia. Ricos y pobres… pero de alma, de conciencia, de valores, de integridad. Que una película quiera hablar de todo esto, hoy en día, es muy de agradecer. Por eso, entre otras cosas de las que hablaré a continuación, recomiendo ir a ver ‘Cinturón Rojo’.


