'Coco: De la rebeldía a la leyenda de Chanel', el cigarro mágico

Hay críticas que tardan demasiado tiempo en salir de mi cabeza. Las películas no me gustaron, no me ofrecieron nada interesante y no me apetece lo más mínimo dedicar tiempo a escribir sobre ellas; ya perdí suficiente en verlas, como para sentirme bien empleando más en exponer mis argumentos sobre por qué es un producto deficiente, malo o flojo. Suelo ver una película al día y como habréis comprobado, los que me sigáis con regularidad, no publico una crítica al día. No siempre, pero normalmente sólo intento sacar textos sobre películas que ningún compañero haya valorado antes, o cuyo punto de vista sea diferente al mío.
Y por eso, aquí me tenéis, resignado, sentado de mala manera, con la espalda molida, en un sillón incómodo, tecleando casi a oscuras, mientras charlan a gritos en la habitación de al lado. Porque si voy a tener que escribir un comentario crítico sobre ‘Coco: De la rebeldía a la leyenda de Chanel’, necesito sentir algo, aunque sea fastidioso, que me despierte y me haga vencer la idea de dejar pasar la tarea. Por supuesto, esta desidia que trato de superar viene ocasionada por recordar una película lenta, aburrida, carente de sustancia, donde sólo cabe destacar la labor de dirección artística.
