'Contact', pésima ficción científica para encubrir una burda teología
Ficción científica la hay de todas clases: coñera, de acción, metafísica, existencialista, moral, sociológica, y todo tipo de variedades. Desgraciadamente, también la hay absurda y falsa, grandilocuente y vacía. Este es uno de esos casos, por desgracia. Tuve la desgracia de ver ‘Contact’ enterita otra vez, tantos años después. Hace más de una década no sabía qué era lo que no me convencía de ella. Ahora sí lo sé. Algo he aprendido. Es tan torpe que hay que frotarse los ojos del asombro. Realmente, no es ficción científica, es una especie de película teológica ultra-conservadora infantiloide y reaccionaria.
Personalmente creo que Robert Zemeckis era, el verbo siempre en pasado, uno de los mayores talentos de la industria del entretenimiento con sede en el valle de Hollywood. Ya no, por supuesto, no desde que perdió el norte. Su canto del cisne fue ‘La muerte os sienta tan bien’, aquel delirio macabro tan de agradecer. Después, vino la ñoña, insípida y muy endeble ‘Forrest Gump’, y comenzó su declive en barrena. ‘Contact’ fue un fracaso estrepitoso, tanto de público como de crítica. Aquel varapalo fue más que justo. ¿En qué estaba pensando este hombre?
