'Los mundos de Coraline', belleza sin alma

‘Los mundos de Coraline’ (‘Coraline’) es la visión de Henry Selick sobre la novela de Neil Gaiman, célebre autor de cómics que ya ha colaborado antes en el cine creando, entre otras cosas, la novela en la que se basó el guión de ‘Stardust’.
Coraline y sus padres, escritores muy ocupados, se mudan a un caserón donde sólo hay tres apartamentos. Al ser hija única y tener poco con lo que divertirse, la niña deja volar su imaginación y se inventa un mundo perfecto.
El stop-motion es muy bonito en toda la película, pero más aún cuando Coraline entra en el mundo alternativo, donde las criaturas son fascinantes y preciosas. El derroche de imaginación es inigualable y la única posibilidad es quedarse con la boca abierta mientras nos van sorprendiendo con nuevos elementos oníricos. Es muy recomendable elegir una sala en 3D, ya que la profundidad no sólo se usa de forma efectista, sino par contribuir a esa belleza que tienen las imágenes. Pero incluso en un film en el que se emplea tan bien el recurso, al cabo de unos minutos te has acostumbrado a ver en tres dimensiones.



