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'Blancanieves y la leyenda del cazador', tráiler y carteles

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Carteles de 'Blancanieves y la leyenda del cazador"

De pequeño, y como imagino que le pasaba a la gran mayoría, disfrutaba mucho con los relatos infantiles de antaño. No obstante, cuando mejor me lo pasaba era cuando escuchaba versiones de las historias que resultaban más oscuras y, no veo motivo para no decirlo, y deprimentes. Luego fui aprendiendo que diversos cuentos fueron dulcificando su contenido a lo largo de los años hasta quedar como son hoy en día. También que otras historias eran difíciles de manipular que directamente se acabó descartando su uso para conciencia a los niños. El caso más representativo que se me ocurre es ‘Barba Azul’ de Charles Perrault, y es que una historia en la que uno de los personajes centrales es un marido que ha asesinado a sus anteriores esposas y ha conservado sus cadáveres en una habitación es algo muy difícil de enmascarar.

La senda de acercarse a las raíces más oscuras de los cuentos populares es la que toma ‘Blancanieves y la leyenda del cazador’, de la cual ya se conoce su sinopsis: Una joven del lugar (Kristen Stewart) es la única más hermosa que la tenebrosa reina del lugar (Charlize Theron) y está determinada a acabar con su reinado del terror. Para ello, nuestra protagonista ha estado entrenando con un cazador (Chris Hemsworth) para poder vencer al ejército de la reina. Por el camino también aparecerá un príncipe (Sam Claflin) que caerá rendida ante los encantos de Blancanieves. El primer fallo que veo es que me parece muy difícil de aceptar que la protagonista de la saga Crepúsculo pueda ser más bella que Charlize Theron, pero bueno, me lo tomaré como una licencia dramática.

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Woody, un cuento (y IV)

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[Continuación de una historia que tuvo su tercer episodio en esta entrada].

“Comprendo que estés confuso”, dije tratando de guiar a Lucas por el laberíntico entramado de la narración, “pero por raro que parezca es el inicio. Después se extendió en pequeños detalles que me los reservo, no obstante me expuso claramente que necesitaba ver su imagen para ponerse a tono: ‘Sin Woody Allen no disfruto. Es más ni me inmuto.”

“Yo no reaccionaba ante lo que mis oídos estaban oyendo. ¿Qué enredo me estaba contando? ¿Podía alguien con algo de inteligencia creerse semejante embuste? No debía dudarlo porque en cierto modo yo había vivido una experiencia parecida. Analizaba la situación mientras continué escuchándola: Convencí a Stewart para que se hiciese con una videoteca completa de Woody, para mí ya era como alguien familiar, puesto que con Manhattan no tenía suficiente. Valía cualquier modelo suyo para sentir el apetito sexual, me explicaba. Imitando y vistiéndose como Humphrey Bogart en ‘Casablanca‘ para conquistar a las mujeres en ‘Sueños de un seductor‘, sobre todo cuando terminaba seduciendo de nuevo a Diane Keaton, o disfrazado de un espermatozoide angustiado por conocer en cual tipo de eyaculación saldría en ‘Todo lo que usted quiso saber acerca del sexo y no se atrevió a preguntar‘, o la imagen que más la excitaba, vestido con esmoquin y caricaturizado como un robot, con toda la cara pintada de blanco, un cuenco en la cabeza, orejeras, sus gafas negras y un mando para regular su nivel de domesticación, que colocando a Stewart de espaldas a la televisión admiraba mientras pensaba que era Woody Allen quien la amaba.

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Woody, un cuento (III)

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[Continuación de una historia que tuvo su segundo episodio en esta entrada].

“¿Es cierto todo lo que me estás contando?”, preguntó Lucas, alucinado con la pornográfica aventura. “No creo que tenga motivos ni para engañarte ni para tomarte el pelo”, contesté. “Y más, cuando hay confianza”. “¿Nunca la volviste a ver?”, volvió Lucas a la carga. “Un mes más tarde me encontré con ella en el metro. Tomamos un café y hablamos de todo lo que habíamos hecho en ese tiempo. Durante la conversación, aunque no creo que lo hiciera sin darse cuenta, su intención era ponerme celoso, llegó a decirme que había vuelto a hacer las paces con su antiguo novio y pensaban mudarse a otra casa para vivir juntos”, dije con la mayor naturalidad posible.

“¿Averiguaste por qué actuó de esa manera contigo en el cine?”, preguntó Lucas. “Por supuesto. No podía irme de allí sin saber por qué había actuado así. Entendía que me debía una explicación. Y eso fue lo que hizo, explicarme una historia que al final pensarás es de ciencia ficción”. Tomé un respiro y continué con el relato.

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Woody, un cuento (II)

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[Continuación de una historia que empezó con esta entrada].

Cómo llegué a esa situación con Allison, empecé a explicarle, nunca lo supe. El caso, y es algo de lo cual nunca me he arrepentido, pese a como terminó degenerando todo, es que practiqué con ella todo el sexo que jamás pude imaginar. En una fiesta del American Institute la conocí. Pelo moreno, estatura media, mulata y con la belleza propia de estas mujeres. No recordaba quién me la había presentado, ni en que idioma hablamos, aunque en días posteriores practiqué un español fluido (en realidad fueron otros idiomas que desconocía ser capaz de practicar). A las dos horas de conversación me confesó que debía marcharse, y que si quería podía acompañarla. Así, después de una noche de gran juerga, terminamos en su piso. Al principio tenía mis reparos, puedo jurar que subí con buenas intenciones, pero cuando la vi desnudarse al ritmo del ‘Born in the USA‘, lo patrióticos que llegan a ser, y follarme, porque para que engañarme eso fue lo que hizo, con el ‘Sexy mother fucker‘ sonando de fondo, fue para mí como elevarme a los altares, como si de repente se hubiesen visto cumplidas una gran parte de mis fantasías sexuales, aunque éstas jamás habrían incluido a Prince.

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Woody, un cuento (I)

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En realidad se trata de un experimento, fruto de una apuesta, que en forma de cuento, coge al cine como hilo conductor de la historia. En el fondo, es un homenaje al director neoyorquino, a una época de mi vida en la que me zampe casi todas sus películas. El centro del relato es una defensa del atractivo de Woody Allen para las mujeres. El resto, es una historia donde incluso me río de mi mismo. Supone darle la vuelta a la figura del cineasta, a alguien a quien echaremos de menos cuando decida dejar de rodar películas, que no contar historias. A partir de aquí, leéreis la primera entrega de los cuatro capítulos que componen este homenaje al cine.

allenbullets

Para mí el amor es algo muy profundo. El sexo sólo tiene que alcanzar unos centímetros.Woody Allen, ‘Balas sobre Broadway

La nueva película de Woody Allen abre el festival de Venecia, leí ayer en el periódico. Hace meses que tengo interés por verle en persona. Se puede decir que me encantan sus películas y, aunque es una faceta poco conocida suya, sus libros de relatos, en especial un cuento donde dos grandes amigos empiezan una partida de ajedrez amistosa y pacíficamente, y durante el transcurso de la misma o a consecuencia de ella, discuten, pierden la amistad y rompen las relaciones. Aunque si soy sincero, con más razón desde que viví la experiencia de Allison, ‘Annie Hall‘ y el sexo.

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