
El día 4 se estrena la película colombiana, ‘Satanás (Perfil de un asesino)’, que viene avalada por numerosos premios en diferentes festivales, cosa que, en mi opinión, no significa nada y no lo digo sólo por este caso en concreto. La película de Andrés Baiz, protagonizada por el mexicano Damián Alcázar, además de en la novela ‘Satanás’, de Mario Mendoza, se basa en un hecho real que ocurrió en Bogotá en 1986.
Cuando decimos que un film basa en hechos reales, normalmente suponemos que toma esos hechos para construir una narración a partir de ellos o para desarrollarlos hacia alguna dirección. ‘Satanás (Perfil de un asesino)’ no hace nada de eso, sino que sitúa el arrebato de locura de este hombre en los minutos en los que culmina la cinta y durante el resto del tiempo nos cuenta cómo era su vida cotidiana.
‘Satanás (Perfil de un asesino)’ cae en la contradicción de presentarnos un incidente provocado por alguien que ya no rige –quizá porque estuvo en Viet-Nam—, y de intentar analizarlo como si se tratase de las acciones de una persona cuerda. Ya que hallar una justificación lógica a este acto de locura es imposible, el tiempo que dedica la película a buscarla resulta desperdiciado.

