<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0">

  <channel>
	<title>Blog de cine</title>
	<link>http://www.blogdecine.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del cine. Críticas, estrenos y trailers.</description>
	<pubDate>Sun, 23 Mar 2008 14:26:49 GMT</pubDate>
	<generator>http://www.blogdecine.com</generator>

	
    <item>
      <title><![CDATA['El Precio de la Gloria', el precio de la locura]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/2008/03/23-el-precio-de-la-gloria-el-precio-de-la-locura</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/2008/03/23-el-precio-de-la-gloria-el-precio-de-la-locura</guid>
      <pubDate>Sun, 23 Mar 2008 14:26:49 GMT</pubDate>
      <author>Juan Luis Caviaro</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image17930" src="http://img.blogdecine.com/2008/03/precio%20gloria%20imagen.jpg" class="centro" alt="El precio de la gloria" /></p>

	<p>Supongo que os pasará a muchos. Compras tantas películas que un día cualquiera os sentáis a ver una y&#8230; no sabéis cuál elegir, tardando un tiempo absurdo en seleccionar. A esto hay que sumar una rara sensación que imagino que no me ocurrirá sólo a mí y es que resulta a veces que un determinado título lo tienes siempre pendiente; siempre ahí pero nunca parece el mejor momento para verlo. Hace meses que adquirí en un videoclub <strong>&#8216;El Precio de la Gloria&#8217;</strong>, irónicamente, por unos míseros tres euros. Y hace unos días, por fin, me planté y no me lo pensé más. Una de <strong>John Ford</strong> con <strong>James Cagney</strong> al frente del reparto. ¡Tiene que ser magnífica! Bueno, no lo es tanto.</p>

	<p><strong>&#8216;El Precio de la Gloria&#8217;</strong> (<em>&#8216;What Price Glory&#8217;</em>, 1952) nos sitúa en Francia, año 1918. El capitán Flagg (Cagney) lidera una compañía de marines de mala reputación. Afortunadamente para él, asignan a un experto y viejo &#8220;amigo&#8221; suyo como nuevo sargento primero de su compañía, por lo que, aprovechando que marcha a París unos días de permiso, le deja al cargo de un pelotón de muchachos que necesitan un duro entrenamiento antes de entrar en combate. Una vez que Flagg vuelve de sus vacaciones, se entera que una joven francesa que pasaba por ser su chica, de nombre Charmine, está ahora con su &#8220;amigo&#8221;. Pero no hay tiempo para peleas, la guerra les llama&#8230;</p>

	<p></p><a name="more"></a></p>

	<p>La película está basada en una obra teatral de Maxwell Anderson ya adaptada previamente, en 1926, por otro grande, Raoul Walsh. Destaca en primer lugar, nada más empezar, la <strong>extraordinaria fotografía de Joseph MacDonald</strong>, consiguiendo un primer plano maravilloso, con los soldados caminando lentamente entre la niebla. Hay varios momentos de gran belleza, pareciendo en ocasiones que estamos ante pinturas impresionistas. Me quedo especialmente con ese precioso y emotivo encuentro entre el joven soldado que encarna <strong>Robert Wagner</strong> y la muchacha a la que pone rostro <strong>Marisa Pavan</strong>.</p>

	<p>Esa secuencia es de las pocas donde, en la primera mitad del film, se abandona la comedia para tocar la fibra sensible del espectador. Y es que <strong>&#8216;El Precio de la Gloria&#8217;</strong> se divide en tres partes: una cómica que alcanza hasta que comienza el conflicto bélico, una dramática y una última que mezcla ambos géneros, evidenciando perfectamente que para desear entrar en combate hay que estar absolutamente chiflado.</p>

	<p>La película, pues, pasa de una parte cómica (desmitificando al ejército norteamericano, por supuesto) a una muy dramática, en el campo de batalla; el cambio no está muy logrado. Es decir, de pronto todo es serio y trágico, de pronto estos hombres que lo estaban pasando pipa (más o menos, eso parece) se juegan la vida por una misión tan ilógica como la de &#8216;Salvar al Soldado Ryan&#8217;. El mensaje aquí no cala demasiado y la típica escena en la que un joven soldado de pronto suelta un discursito antibelicista suena algo gratuito. Sin embargo, la presencia de Cagney y el magistral hacer de Ford impiden que el show se venga abajo.</p>

	<p>A <strong>James Cagney</strong>, que está en su salsa, le acompaña <strong>Dan Dailey</strong>, que interpreta a Quirt, su mayor amigo/rival. Ambos se llevan toda la película peleando, compitiendo por todo, aunque se respetan y se aprecian, y en el fondo saben que se necesitan. Los dos están muy bien, bordando unos papeles hechos a la medida. La bella <strong>Corinne Calvet</strong> encarna a la mujer que se interpone entre ambos (y entre cualquiera, ¡la de ligues que tiene la muchacha a lo largo del film!). Los tres protagonizan una última secuencia muy divertida, con una partida de póker memorable. Destaca especialmente ahí el gran Cagney, borracho y desquiciado, sobreactuando como nadie. La expresión de locura que pone cuando descubre esa última carta nos recuerda a su antológica actuación en &#8216;Al Rojo Vivo&#8217; (&#8216;White Heat&#8217;, 1949).</p>

	<p>En definitiva, <strong>&#8216;El Precio de la Gloria&#8217;</strong> no pertenece a las grandes películas dentro de la filmografía de <strong>John Ford</strong> ni de <strong>James Cagney</strong>, pero se mantiene como una <strong>más que entretenida</strong> cinta bélica con varios momentos sobresalientes. Divertida y con su imprescindible mensajito en contra de la locura que supone cualquier conflicto armado.</p>


 ]]></description>
    </item>
	
    <item>
      <title><![CDATA['Bill, que grande eres', Ford, que bajo has caído]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/2008/02/10-bill-que-grande-eres-ford-que-bajo-has-caido</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/2008/02/10-bill-que-grande-eres-ford-que-bajo-has-caido</guid>
      <pubDate>Sun, 10 Feb 2008 06:13:28 GMT</pubDate>
      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image17062" src="http://img.blogdecine.com/2008/02/billquegrandeeres.jpg" class="centro" alt="billquegrandeeres.jpg" /></p>

	<p>Cuando al osado y genial Orson Welles se le preguntó por sus tres directores favoritos, su respuesta fue clara y concisa: <a href="http://www.blogdecine.com/tag/john+ford"><strong>John Ford</strong></a>, <strong>John Ford</strong> y <strong>John Ford</strong>. Con esa sentencia Welles no hacía más que subrayar su admiración por uno de los más grandes directores de todos los tiempos, y que muchos cinéfilos y críticos consideran el más grande. Lo cierto es que su obra está llena de películas de obligada visión para todo amante del cine, pertenezcan a su época muda, como <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0015016/">&#8216;El Caballo de Hierro&#8217;</a> o <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0017463/">&#8216;Tres Hombres Malos&#8217;</a>, o a su época sonora, como <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0056217/">&#8216;El Hombre que Mató a Liberty Valance&#8217;</a>, <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0050902/">&#8216;La Salida de la Luna&#8217;</a> o <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0033729/">&#8216;¡Qué Verde era mi Valle!&#8217;</a>, por citar sólo unos pocos ejemplos.</p>

	<p><a href="http://uk.imdb.com/title/tt0043129/"><strong>&#8216;Bill, que grande eres&#8217;</strong></a> (<em>&#8216;When Willie Comes Marching Home&#8217;</em>, 1950) es una de sus películas menos conocidas, realizada entre las muy superiores (aunque no perfectas), <a href="http://maelocinema.blogspot.com/2005/07/ella-llevaba-puesta-una-cinta-amarilla.html">&#8216;La Legión Invencible&#8217;</a> y <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0043117/">&#8216;Caravana de Paz&#8217;</a>. Un título menor sobre el patriotismo, que narra la odisea de un hombre llamado Willie, el primero de un pequeño pueblo americano, que se recluta para ir a la Guerra, algo por lo que empezarán a considerarle un héroe. Pero las tornas cambiarán poco a poco, cuando sus superiores deciden mantenerlo lejos del frente, ya que es muy bueno en el entrenamiento y el mantenimiento. Pronto empezará a sentirse frustrado.</p>

	<p></p><a name="more"></a></p>

	<p>Además de ser uno de sus títulos menos conocidos de su autor, también es de los peores, por no decir el peor. La película recuerda en más de un punto a una de las mejores comedias de Preston Sturges, <a href="http://uk.imdb.com/title/tt0036891/">&#8216;Salve Héroe Victorioso&#8217;</a>, cuyo punto de partida es casi el mismo. Pero lo que en Sturges es un desarrollo en clave de comedia alocada y desternillante, en la película de Ford se queda a medio camino en prácticamente todas sus propuestas. <strong>A pesar de que el tono del film es el de una comedia amable, ésta nunca termina de definirse perfectamente</strong>, no profundizando (ni en clave de comedia ni otra cosa) en la más que sugerente premisa. Ford nunca fue un director de comedias, y aunque en otras ocasiones fue capaz de hacernos reír con alguno de sus entrañables personajes, en <strong>&#8216;Bill, que grande eres&#8217;</strong> fracasa en gran medida.</p>

	<p>Y fracasa porque <strong>la película parece no despegar en ningún momento</strong>, quedándose en su planteamiento inicial, no saliendo de ahí hasta que ésta está muy adelantada, con un par de situaciones alejadas de lo que hemos visto hasta ese momento, pero que no llegan para arreglar el desaguisado. Ni siquiera llega el hecho de que algunos de los personajes tienen cierto encanto, el típico que solían tener prácticamente todo los personajes de los films de Ford, en especial los secundarios, destacando en este caso, <a href="http://uk.imdb.com/name/nm0218131/">William Demarest</a>, uno de esos característicos secundarios, que curiosamente también trabajó en el film antes mencionado de Sturges. Demarest era capaz de crear y dibujar un personaje con una sola expresión facial, algo que aquí le convierte de lejos en lo mejor de la película. A su lado, y dando vida al personaje central, el cantante y actor <a href="http://uk.imdb.com/name/nm0197314/">Dan Dailey</a>, quien consigue desprender cierta simpatía, además de ofrecernos algún número musical más que decente.</p>

	<p>Y así podríamos seguir con el resto del elenco de actores y actrices, los cuales cumplen todos con su trabajo, pero sus personajes se quedan anclados en una historia que tarda en avanzar, y cuando lo hace, sucede a marchas forzadas, tanto como su simpático, y al mismo tiempo facilón, final. Tras el mismo uno se queda más bien estupefacto y preguntándose si en este rodaje Ford no se iría por ahí de juerga y relegara funciones en algún que otro ayudante de dirección. Bromas aparte, lo que está claro es que incluso los genios se equivocan. <strong>&#8216;Bill, que grande eres&#8217;</strong> es una buena prueba de ello, claro que si contamos las veces que Ford se equivocó a lo largo de su carrera como director, es casi seguro que nos llegasen los dedos de una mano, e incluso nos sobrasen.</p>


 ]]></description>
    </item>
	

  </channel>
</rss>
