David Lean y el concepto irlandés

Bien sabido es que el gran David Lean quería viajar. Era una de sus necesidades vitales. Conocer mundo. No se sabe si por eso sus producciones más famosas no solamente tuvieron lugar muy lejos de su Inglaterra natal, sino también del Holluwood que le pagaba su salario y le ofrecía proyectos. Así, conoció Arabia, España, India, China… Hoy en día sus películas, algunas de ellas lo que suele llamarse “grandes clásicos”, son el paradigma de gran producción capaz de no olvidar a los personajes que las habitan, ofreciendo importantes radiografías psicológicas.
Para muchos su obra cumbre es ‘Lawrence de Arabia’, la compleja y tortuosa epopeya del oficial británico T.E. Lawrence, que le valió su mayor éxito económico y crítico, en un “tour de force” casi bíblico, pues su rodaje fue interminable. Para otros alcanzó cotas de gran lirismo con ‘Doctor Zhivago’, la triste historia de ese extraño poeta ruso. Algunos, muy pocos, defienden ‘La hija de Ryan’ como su gran e incomprendida obra maestra. Yo por supuesto, no comparto esa opinión. Entiendo perfectamente su fracaso comercial. Y hay algo que me cabrea profundamente de ella.


