
Dentro de tres semanas no le darán el Oscar a Brad Pitt. Por supuesto que las sorpresas en los Oscars tienen cabida, pero la probabilidad de que sea Mickey Rourke el receptor del premio son de un 95%, o más. Brad Pitt está nominado por un papel en el que todavía muy pocos le han visto pero que, a priori, no parece muy comercial, ni muy fácil de hacer. En su tercera colaboración con David Fincher, regresa a un terreno resbaladizo que de la misma forma que le otorga prestigio, puede proporcionarle duras críticas, como sucedió con ‘Fight Club’.
Echemos un vistazo a la década de los 90, y a la presente, que ya comienza a cerrarse, para observar cómo este guaperas, por el que muchos en un principio no daban ni un duro, y al que vaticinaban una rápida caída, ha sabido mantenerse con una carrera quizá irregular, pero también con bandazos inteligentes e impredecibles, que culminan en la que por ahora es su mejor interpretación dramática (aunque esté mal expresado, pero para entendernos), con su místico Jesse James en ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’ y la mejor de comedia, con ‘Burn After Reading’.


