David Fincher: 'The Game'

Convertido en director estrella gracias a una sola película, la tremebunda ‘Se7en’, David Fincher se encontraba en 1996 en una situación de privilegio, dentro de los cánones actuales de la industria de su país, pues si la última película de un realizador, además de dinero, ha dado fama, ese realizador goza, hasta que cometa el primer error, de libertad de movimiento. Lo malo es que no siempre libertad de movimiento se traduce en plenitud y garantía de una gran película. Precisamente la gran película que ‘The Game’ parece poder llegar a ser, pero que sólo lo parece.
De las sórdidas callejuelas lluviosas de una ciudad sin nombre, nos mudamos a un melodrama de suspense a mayor gloria de Michael Douglas, y de su personaje multimillonario, el cual será sometido a una dura prueba. La historia y los meandros morales y emocionales que propone, podrían haber dado muchísimo más de sí, y haber ofrecido conclusiones más rotundas y verdaderas que las que ofrece ‘The Game’, una de las pocas ocasiones en que Fincher tuvo libertad total, con secuencias aisladas de gran firmeza, pero cuyo conjunto adolece de autocomplacencia y frialdad. El tercer largometraje de este director está entre lo menos logrado de su filmografía.