Destrozando sagas de Ficción Científica

Sí, la verdad es que estoy muy cabreado. Este fin de semana tenía que haber supuesto un acontecimiento para todos los amantes de la buena ficción científica, pues por fin nos cuentan aquella guerra del futuro en la que las máquinas ponen a la humanidad al filo del exterminio. Confieso que durante todos estos años, intrigado ante las posibilidades que se le abrían al eventual director de la nueva película, imaginé (y llegué a escribir) historias, personajes y situaciones que podrían haber culminado aquella creación insuperable de ficción científica. Pero ya se sabe. No está el horno para bollos.
De un modo implacable, y a lo largo de las dos últimas décadas, los grandes mitos (además de los más populares) de la ficción científica, han ido conociendo nuevas entregas, y todos ellos, salvo una honrosa excepción, han naufragado del modo más patético a la hora de recoger el testigo para las nuevas generaciones. Y es que una mala suerte increíble, sumada a una incompentencia o a una enorme presión de los estudios, parece haberse cebado en los icónicos terminators, aliens y depredadores.



