'Malditos bastardos', grandes momentos

En 1978, el temible Enzo G. Castellari realizó ‘Aquel maldito tren blindado’ (‘Quel maledetto treno blindato’), cuyo título internacional fue ‘Inglorious Bastards’, y que muy convenientemente ha sido editada hace poco en nuestro país. Dice el propio Tarantino que dicha película le inspiró para realizar su ‘Malditos bastardos’ (‘Inglorious Basterds’), en otra demostración de su cinefilia —cinefagia, dirán algunos—, encontrando y revitalizando títulos poco conocidos por la audiencia media. Lo cierto es que el film de Castellari, que tuve oportunidad de ver hace poco, aprovechando la ocasión, es un producto de serie B —siendo generosos— mal montado, y peor dirigido e interpretado. Un subproducto que alcanza niveles bochornosos, que narra la imposible misión de un grupo de desertores que por culpa de los caprichos del destino, se ven envueltos en una odisea que podría redimirles de sus pecados.
Un humor zafio, aún teniendo algún instante conseguido, y casi molesto, eran las principales virtudes de una película en la que podía entreverse fácilmente algunas cualidades que harían las delicias de Tarantino en una de sus operaciones de reciclaje. Si uno intenta comparar ambas películas, encontrará que sus coincidencias son cero, esto es, ninguna. Únicamente, ambas pertenecen al género del cine bélico, y eso por la manía que tenemos de querer etiquetarlo todo, porque hasta ese punto sería discutible. El caso es que un servidor esperaba que Mr. Tarantino se pasase toda su película rindiendo una especie de homenaje al film citado, y de paso a otros títulos mucho más famosos, pero para mi sorpresa, el director de ‘Pulp Fiction’ va mucho más allá.






