'Jack', prisionero del tiempo

¿Qué es lo que quiero ser de mayor? Quiero estar vivo-Jack
Como ya hemos comentado, el grandioso éxito económico de ‘Bram Stoker’s Dracula’, unido a una más que estimable recepción crítica y al orgullo que sentía el director por haber firmado una obra de encargo a la que supo dotar de personalidad, y que completó en el plazo y presupuesto establecidos, auguraban una recuperación del genio que en los años setenta había asombrado al mundo. Pero hubo de esperar cuatro años para poder ver la nueva película del cineasta, y no fue precisamente una gran película la que nos regaló.
En parte puede parecer extraña la decisión de llevar a cabo este proyecto, por supuesto. Pero también resulta hasta comprensible. En primer lugar porque después de una obra mayor, incontestable, como ‘Dracula’, que además fue un éxito, lo más lógico es que Coppola siguiera por la misma senda, recuperada la confianza de los inversores. Pero a los cincuenta y pico años, habiendo conocido la gloria y el lodo, Coppola aún necesitaba afianzarse más. No se podía permitir un nuevo patinazo. Las fuerzas no son infinitas, había que empezar a administrarlas.







