Kathryn Bigelow y el amor
Cuatro años pasaron desde la aparición de aquella ‘Point Break’ (lo siento, me resisto a emplear el título español, el horrendo ‘Le llaman Bodhi’) y por fin la Bigelow, encumbrada como estaba por esa película como uno de los más grandes directores del cine de acción, pudo presentar nueva película, que en esta ocasión era una historia de ficción científica, género al que aportaría esta única película (de momento), producida por su ex-marido James Cameron, que a juicio de quien esto firma es el mejor director de cine de ficción científica de la historia, también co-autor del guión junto a Jay Cocks (responsable, por cierto, del libreto de ‘La edad de la inocencia’ o ‘Gangs of New York’).
La apuesta, llena de ambición, llevaría por título ‘Días extraños’, película que pasó sin pena ni gloria por las carteleras de todo el mundo, pero que ha perdurado como uno de esos filmes “agazapados”, por llamarlos de alguna manera (me resisto también a emplear el absurdo término “de culto”), que algunos defienden a capa y espada como un filme importante. Y es que, siendo un buen filme a grandes rasgos, adolece de algunos defectos que la impiden comvertirse en ese gran título que sin duda estaba llamado a ser. Esta vez la adicción es la del amor, y para hablar de ella Bigelow se introduce en los meandros atormentados de una relación fracasada.



