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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 14:20:37 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Kathryn Bigelow y el amor]]></title>
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      <pubDate>Fri, 22 May 2009 22:43:34 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image26027" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/strangedays4_500.JPG" class="centro" alt="strangedays4.JPG" /></p>

	<p>Cuatro años pasaron desde la aparición de aquella <strong>&#8216;Point Break&#8217;</strong> (lo siento, me resisto a emplear el título español, el horrendo <strong>&#8216;Le llaman Bodhi&#8217;</strong>) y por fin la Bigelow, encumbrada como estaba por esa película como uno de los más grandes directores del cine de acción, pudo presentar nueva película, que en esta ocasión era una historia de ficción científica, género al que aportaría esta única película (de momento), producida por su ex-marido James Cameron, que a juicio de quien esto firma es el mejor director de cine de ficción científica de la historia, también co-autor del guión junto a Jay Cocks (responsable, por cierto, del libreto de <strong>&#8216;La edad de la inocencia&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Gangs of New York&#8217;</strong>).</p>

	<p>La apuesta, llena de ambición, llevaría por título <strong>&#8216;Días extraños&#8217;</strong>, película que pasó sin pena ni gloria por las carteleras de todo el mundo, pero que ha perdurado como uno de esos filmes &#8220;agazapados&#8221;, por llamarlos de alguna manera (me resisto también a emplear el absurdo término &#8220;de culto&#8221;), que algunos defienden a capa y espada como un filme importante. Y es que, siendo un buen filme a grandes rasgos, adolece de algunos defectos que la impiden comvertirse en ese gran título que sin duda estaba llamado a ser. Esta vez la adicción es la del amor, <strong>y para hablar de ella Bigelow se introduce en los meandros atormentados de una relación fracasada.</strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Hay dos historias que conviven en las tumultuosas, a veces irrespirables imágenes de esta película extrañísima. Una es una historia criminal, con el racismo como desencadenante, y la otra es un triángulo amoroso de aristas impredecibles y dolorosas. Ambos relatos se desarrollan plenamente, y es mérito de los guionistas y la directora que no sólo convivan sino que se alimenten mutuamente, en un todo bastante equilibrado. El principal problema es que tanto en el arranque como en la conclusión ambas tramas, ambos hilos, se molestan el uno al otro para establecerse y finalizarse, respectivamente, y la película se resiente verdaderamente de ello.</p>

	<p>El cine tiene leyes inamovibles, que sólo grandes personalidades, grandes temperamentos visuales, artísticos, pueden desafiar. Con todo su poderío visual, Bigelow no parece uno de ellos. Así, en un drama criminal, es una temeridad que suele pagarse muy cara el presentar el motivo del crimen a la hora de metraje. Si hubieran ordenado los episodios de forma que el nudo, el meollo de la cuestión, se le presentara al espectador a la media hora, o como mucho a los cuarenta y cinco minutos, <strong>el espectador no se sentiría tan descolocado, y no desconectaría de una trama que le exige demasiado</strong>. A fin de cuentas, esto es cine de género, y el tema debe ser presentado lo más prontamente posible.</p>

	<p><img id="image26025" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/strangedays2_500.JPG" class="centro" alt="strangedays2.JPG" /></p>

	<p>Por desgracia no es así. y de este simple error nacen otros, inevitables, que acaban lastrando un relato que sin duda posee el suficiente ingenio y destreza para atrapar al espectador. Así, nos vemos inmersos en la hipnótica realización de Bigelow, que una vez más está muy por encima del guión sobre el que trabaja, y que de nuevo es la causa última de que esta película funcione. Hay tres grandes razones para considerar su trabajo como muy notable: 1. el trabajo con los actores, 2. el ritmo interno de las secuencias y 3. la atmósfera que impregna todo el relato.</p>

	<p>Muchos dijeron en su momento que &#8216;Días Extraños&#8217; (como luego la excepcional <strong>&#8216;Hijos de los hombres&#8217;</strong>) estaban claramente influenciadas por una película tan menor (aunque objeto de un culto, esta sí, desmedido e incomprensible) como <strong>&#8216;Blade Runner&#8217;</strong>, que al ser una ficción científica mezclada con cierto tono de drama criminal, y dotadas de una atmósfera asfixiante, sin duda tenían a la película de Scott como referente. Nada más lejos. Tanto Bigelow como el propio <strong>Alfonso Cuarón</strong> presentan una auténtica ficción científica, muy en el polo opuesto del falso lirismo preciosista de una estampita futurista que va de desesperanzada pero que se queda en cómic plano. </p>

	<p>Así, &#8216;Días Extraños&#8217;, enclavada en el cambio de siglo, del XX al <span class="caps">XXI</span> (a pesar de que en realidad el siglo comienza en el año 1 de cada centuria, aunque eso es lo de menos) intenta contar el futuro de ahora mismo, en una gran ciudad (de nuevo L.A), corrompida hasta el tuétano, un verdadero estado policial donde manda el más fuerte o el más pillo. No hay el menor rastro, por parte de Bigelow, <strong>de un intento de crear un futuro vanguardista o de diseño</strong>, como hiciera Scott, sino más bien una mucho más honrada descripción de un entorno urbano que reconocemos como nuestro, como cercano y real. La atmósfera de este largo es la de la violencia y el odio descontrolados, demenciales.</p>

	<p>No hay lugar para la esperanza, sino tan solo, quizá, para el recuerdo de un pasado que nos ayude a evadirnos. La idea, estupenda en su concepto, de los clips de memoria (según la historia, desarrollados por el gobierno pero descartados por su escasa dignidad moral, y así convertidos en objeto de venta en el mercado negro), no es más que un necesario mcguffin que funciona en el relato tanto a nivel emocional como narrativo, <strong>y que por eso es capaz de aunar ambas tramas, la criminal y la romántica</strong>, de manera natural. Estos clips no son sólo una visualización de experiencias propias o ajenas, sino también capaces de generar una experiencia sensorial y física casi total.</p>

	<p><img id="image26028" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/strangedays3_500.JPG" class="centro" alt="strangedays3.JPG" /></p>

	<p>Aquí está la metáfora de la adicción del amor, que Bigelow maneja tan bien como esa adicción a la adrenalina desarrollada en su anterior realización, como una dependencia que convierte a sus víctimas en meros peleles incapaces de comprender que la vida sigue. Lenny Nero, en su patetismo, resulta conmovedor y hasta podemos compadecerle, pero al mismo tiempo es un ciudadano ilustre de esa ciudad desquiciada, en su rol de vendedor de clips ilegales, negocio en el que quizá es el &#8220;camello&#8221; más importante. Todo comienza, además, con uno de esos clips, que nos hace partícipes, literalmente, de un atraco frustado y de la muerte del propio dueño de la vista subjetiva (que aquí alcanza una perfección técnica abrumadora). <strong>Con este clip se establece el tono visual y también la atmósfera.</strong></p>

	<p>De este modo, Bigelow funde el contenido y la forma de manera ejemplar. Respeta siempre el ritmo interno de cada secuencia, aunque esta sea una experiencia subjetiva y grabada en la memoria, lo que es signo de una artista superdotada capaz de otorgar su valor a cada momento, al contrario de la mayoría de directores que filman igual una escena de amor que una persecución. Atmósfera, ritmo y actores. Tanto Fiennes, como Basset, como una sensacional Lewis, como la totalidad de los secundarios, sorprenden por la convicción con que afrontan su trabajo. Si el guión o la construcción de la historia flaquean o resbalan, ellos no lo hacen en ningún momento. Bigelow los dirige con mano de hierro, les contiene o les da rienda suelta, dependiendo de la necesidad. </p>

	<p>Pero ahí queda la irregularidad del relato, aunque también algunos momentos inolvidables, como uno de los asesinatos más brutales de la entera historia del cine. Una vez más Bigelow no conseguía firmar una obra completamente redonda, pero seguía aportando secuencias magistrales que nadie le podía robar. <strong>Fracaso rotundo en taquilla, iniciaría un periplo profesional lleno de baches.<br />
</strong></p>

<h2>Kathryn Bigelow en Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/directores/kathryn-bigelow-y-la-adiccion">Kathryn Bigelow y la adicción </a></li></ul>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/default/kathryn-bigelow-y-el-mar">Kathryn Bigelow y el mar</a></li></ul>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Kathryn Bigelow y la adicción]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/directores/kathryn-bigelow-y-la-adiccion</link>
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      <pubDate>Sat, 09 May 2009 18:11:15 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image25749" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/293251153_140d798cbc_o_500.jpg" class="centro" alt="293251153_140d798cbc_o.jpg" /></p>

	<p>¿De dónde nace ese vacío que los personajes más vibrantes e inquietantes de la realizadora californiana <strong>Kathryn Bigelow</strong> necesitan llenar desesperadamente con una compulsión, con una adicción? Quizá ella misma sea una de esas personas incapaces de vivir una vida gris y rutinaria. Quizá se ha convertido en una de las directoras norteamericanas más importantes y conocidas, sino la que más, para alejar de sí ese vacío. Eso sólo lo sabrá ella. A nosotros nos queda su trabajo como directora, que ya tiene un recorrido de tres décadas, y que de momento se cierra con una de esas películas malditas (últimamente, demasiadas) que no acaban de estrenarse nunca.</p>

	<p>Poseedora de un estilo poderoso, y de unos intereses bastante alejados de lo que suele esperarse de una directora (hay tan pocas, además), con historias pobladas por hombres, en las que la testosterona, la acción muy física, los temas heroicos y muy masculinos, Bigelow se erige como uno de los mejores directores del cine de acción de todos los tiempos, por el dinamismo y energía que laten en el corazón de sus imágenes. No es, sin embargo, dueña de una carrera todo lo brillante que podría haber sido. Pero poco importa.<strong> Más interesante es hablar sobre esa obsesión en torno a las adicciones que dominan y moldean las vidas de cierto tipo de personas.</strong> Curiosamente, los que ella convierte en sus protagonistas.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Cuando digo que su carrera no es todo lo importante que podría haber sido soy consciente de la dificultad que debe tener una mujer para dedicarse al tipo de cine que a ella le interesa. Y con todo ha dirigido una superproducción de gran complejidad (<strong>&#8216;K-19&#8217;</strong>) y ha influenciado, no poco, al mejor y más destacado cine de acción y aventuras de los años 90, sobre todo con su pieza catedralicia <strong>&#8216;Le llaman Bodhi&#8217;</strong>, aunque seguramente ninguno de sus discípulos ha igualado su fuerza expresiva ni su deslumbrante dinamismo. Sin embargo no hay duda de que su carrera ha sufrido de una dispersión y una carencia de fluidez que han terminado por aguar, siquiera parcialmente, la aportación de esta gran directora.</p>

	<p>De gran temperamento visual, no en vano una de sus pasiones es su excelente actividad como pintora, comenzó con una película codirigida con <strong>Monty Montgomery</strong>, que no ha envejecido nada bien, y que era poco más que un tímido inicio a base de clichés y lugares comunes, que sin embargo poseía una extraña y opaca belleza. <strong>&#8216;The Loveless&#8217;</strong> tiene poco de Bigelow, pero ahí estan los primeros esbozos de una personalidad, Vance, cuyo violento carácter y obsesiva personalidad se hermana, aunque sea lejanamente, con otros personajes de la directora.</p>

	<p>Por suerte para ella conoció al gran guionista <strong>Eric Red</strong>, y con él comenzó esa indagación, que dura hasta nuestros días, en torno a la adicción. Primero la adicción de la que hablaba la película que hizo con este escritor, <strong>&#8216;Near Dark&#8217;</strong>, que en España tuvo el bello título de &#8216;Los viajeros de la noche&#8217;), que más que una necesidad de la sangre, es una historia sobre la adicción a la vida, más allá de la muerte. Y que por ahora ha culminado con su bélica <strong>&#8216;The Hurt Locker&#8217;</strong>, que por contra habla de la adicción a la guerra, o lo que es lo mismo, <strong>la adicción a la cercanía de la muerte</strong>. Pero ella no habla de este tema, verdadero motivo de que se ponga a dirigir, de forma explícita.</p>

	<p><img id="image25751" src="http://img.blogdecine.com/2009/05/near-dark-header_500.jpg" class="centro" alt="near-dark-header.jpg" /></p>

	<p>Lo hace de forma sutil, mientras regala al espectador toda su batería visual y sonora, en sus habituales hipnóticas y frenéticas realizaciones. Todo ello puesto al servicio de la sensación última que le queda al espectador: la vida no es más que otra adicción. Sin respuestas ni falsas componendas, Bigelow se esfuerza, en sus mejores trabajos, por demostrar la precariedad de la vida, y ese impulso oscuro que nos hace mirar al borde del precipicio. Quizá por eso sus filmes menos logrados (<strong>&#8216;K-19&#8217;</strong> o <strong>&#8216;El peso del agua&#8217;</strong>) <strong>lo son porque en ellos no hay nada que ella pueda reconocer como suyo</strong>, como propio. Siendo portadoras de grandes valores narrativos, carecen de la densidad del gran cine de esta directora, de su conmovedora desesperación.</p>

	<p>Sólo una gran artista podía coger una historia de surferos atracadores de bancos y hacer con ella una elegía de aventuras. O una historia sobre clips de experiencias personales y completar una lúcida reflexión sobre el poder de la imagen y la memoria, con sus lagunas no asumidas incluídas. Ajena a la perfección deseada en un gran maestro,<strong> Bigelow ostenta varias secuencias cimeras del cine de acción,</strong> esa denostada forma dinámica del drama que tan pocos consiguen dominar, pues eso del ritmo, como hablábamos hace poco, no es un elemento fácil de desplegar sin trucos o efectismos de salón. Es decir, está reservada a unos pocos virtuosos que nos asombran con su puesta en escena.</p>

	<p>Si su Megan Turner (Jamie Lee Curtis) en <strong>&#8216;Acero Azul&#8217;</strong> se enfrentaba a un loco cuya adicción al poder que se siente al empuñar una pistola, su último protagonista se enfrenta a su propia necesidad de ponerse a las puertas de la muerte, desactivando bombas en la pesadilla interminable de Irak. <strong>Por fin regresamos a esos tipos que, desde el Lenny Nero enamorado de una idea encerrada en un clip, no veíamos en su filmografía.</strong> La película, de la que hablaremos en breve, es una potente disección del nuevo estilo de guerra que ahora está de moda. La de las bombas aleatorias, los suicidas, las muerte a quinientos metros de distancia. Es una rara y feroz historia que ya debería haberse estrenado. Pero, la verdad, si las distribuidoras no están por la labor, los que ansiamos el trabajo de directores importantes y difíciles buscaremos otros circuitos alternativos para acceder a ellas.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Días Extraños', infravaloradísima ciencia-ficción]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/dias-extranos-infravaloradisima-ciencia-ficcion</link>
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      <pubDate>Sat, 07 Jun 2008 12:06:20 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image19424" src="http://img.blogdecine.com/2008/06/diasextranos2.jpg" class="centro" alt="DÃ­as ExtraÃ±os" /></p>

	<p>La afirmación de que &#8216;<strong>Días Extraños</strong>&#8217; (1995, Kathryn Bigelow) es un peliculón no extraña a ningún apasionado de la ciencia-ficción, pero sí al gran público que por Dios sabe qué razón desconoce en su totalidad este film. Es curioso como todo el mundo conoce ciertos títulos del género y los considera automáticamente películas de culto en una serie de listas en las que, inexplicablemente, &#8216;Días Extraños&#8217; se queda fuera.</p>

	<p>Entonces cabe preguntarse: &#8220;¿Qué es lo que podría hacer que &#8216;Días Extraños&#8217; no haya obtenido el mismo reconocimiento que otros títulos similares?&#8221; A esta película, a la que ya mencioné en <a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/13-philip-k-dick-en-el-cine-de-los-90-ii">mi especial sobre Philip K. Dick</a> por atribuirle ciertas referenciales, le pesa demasiado el hecho de quedarse narrativamente a medias. Es decir, los conceptos que repasa, su carácter distópico, no es suficientemente descrito, y parece importarle mucho más el impacto de su propuesta que el argumento en sí, como también sucede con otro clásico análogo igualmente denostado, &#8216;<a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/09-cuando-el-destino-nos-alcance-no-hay-futuro">Soylent Green</a>&#8217; (traducido aquí horriblemente como &#8216;Cuando el Destino nos Alcance&#8217;).<!--more--></p>

	<p>Esto puede dar la sensación al espectador de una falta de ambición abrumadora, no en cuanto a la ambientación, los escenarios o los aspectos técnicos, sino en la profundidad de una historia que está mucho más cerca de ser un thriller policíaco convencional antes que una realidad alternativa propia de la ciencia-ficción. Además, sus 130 minutos son a todas luces excesivos, y seguro que se le habría hecho un favor al film recortándole veinte o treinta minutos en escenas que no aportan mucho al desarrollo de investigación que sirve de eje a la trama. Algunos detalles contradictorios sobre el verdadero peso de la policía en este Los Ángeles pesadillesco, o que evite explicar coherentemente los avances tecnológicos mostrados, en favor de un retrato más superficial y menos sorprendente.</p>

	<p>A partir de aquí, que ciertamente son excusas para intentar justificar el rotundo fracaso de público que sufrió esta película, puedo decir sin tapujos que todo lo que encuentro en &#8216;Días Extraños&#8217; son virtudes, una detrás de otra. La película sigue al traficante Lenny Nero (<strong>Ralph Fiennes</strong>), un ex-policía de la brigada antivicio, que sobrevive vendiendo clips (mini-discs de realidad virtual) a pobres amargados que necesitan disfrutar de algo alternativo y placentero a la horrible existencia que les ha tocado vivir.</p>

	<p>Su decadencia es evidente, y cuando tiene un rato libre, él mismo se enchufa uno de esos clips para revivir los viejos tiempos en los que era capaz de sonreír junto a su antigua novia Faith (<strong>Juliette Lewis</strong>), que ahora está con Philo (<strong>Michael Wincott</strong>), un mafioso-productor musical. Philo es el mecenas de Jeriko One (<strong>Glenn Plummer</strong>), un rapero que representa la revolución social, para liberar a la ciudadanía de la fuerte represión policial que sufren día tras día. El asesinato de Jeriko One conmociona a las masas, que ve cómo el fin del mundo se acerca, coincidiendo con la llegada del año 2000 (o 2K, como lo llaman en el film). Poco a poco Nero se ve envuelto en el asesinato de una forma cada vez menos tangencial y más directa, y va descubriendo horribles verdades ayudado por su amiga Mace (<strong>Angela Bassett</strong>).</p>

	<p>&#8216;Días Extraños&#8217; podría dar una impresión de película del montón si no fuera por el excelente manejo de su mezcla de géneros (como ya he dicho, entre la película policiaca de serie B y la ciencia-ficción más sorpresiva). Está tan bien dirigida que uno se pregunta irremediablemente por el paradero de su directora, <strong>Kathryn Bigelow</strong>, que apuntaba maneras tras &#8216;<strong>Le llaman Bodhi</strong>&#8217; y que lo último que personalmente le vi hacer fue &#8216;K-19&#8217;, una mediocre cinta de submarinos y guerra fría. El guión, obra de <strong>James Cameron</strong> (nada menos) y Jay Cocks, no cae en el error de coquetear con vacuas pretensiones, y va directo al grano, a tono con la personalidad intrínseca de la historia.</p>

	<p>Actoralmente la película está totalmente apoyada en el talentoso Ralph Fiennes, que aunque ahora aparezca disfrazado de un Voldemort irrisorio, se nota mucho que en &#8216;Días Extraños&#8217; estaba en la cumbre de su carrera (recordemos: &#8216;La Lista de Schindler&#8217;, &#8216;Quiz Show&#8217;, &#8216;El Paciente Inglés&#8217;...) y construye un personaje memorable. Su idiosincrasia inestable, a la vez débil y fuerte, infantil y fresca, patética y a la vez líder, hace que Lenny Nero sea protagonista absoluto trascendiendo la ambientación o el argumento. Algo ayudado sin duda por los numerosos planos que Bigelow ofrece a Fiennes, que es de esos actores que con sólo una mirada ya conecta con el espectador. Como ya sabemos, está secundado por Juliette Lewis, más preocupada por exhibirse que por ser creíble, y Angela Bassett que roza la sobreactuación pero hace un papel digno. Por lo demás, actores de la talla de <strong>Tom Sizemore</strong>, Michael Wincott, <strong>Vincent D&#8217;Onofrio</strong> y <strong>William Fichtner</strong> contribuyen divinamente a la calidad del conjunto, en papeles que les vienen como anillo al dedo. Y se nota.</p>

	<p><strong>No puedo dejar de halagar las escenas que simulan el ojo humano</strong> (cuando un personaje visiona esos clips), que van cargados de una maestría y una solvencia apabullantes, implicando totalmente al espectador y haciéndole sentir una experiencia única. Sólo por estas escenas, &#8216;Días Extraños&#8217; merecería más renombre. Además, <strong>sus créditos finales</strong>, que he colocado después del texto, con música de Peter Gabriel y Deep Forest, son de lo mejorcito que he tenido la ocasión de ver, con su estilo clásico, basado en varias capas y fotografías en blanco y negro.</p>

	<p>En pocas palabras: <strong>&#8216;Días Extraños&#8217; es una de las mejores películas de ciencia-ficción jamás rodadas, con buen reparto, grandiosa ambientación y digno argumento</strong>. Qué esté tan infravalorada, que el público le diese la espalda de forma rotunda (costó 42 millones de dólares y recaudó 7) es algo que, después de ver la película, me apena enormemente. <strong>Una distopía muy recomendable, y apasionante para cualquier amante del género</strong>.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/euKxarokpvY&#38;hl=en"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/euKxarokpvY&#38;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"></embed></object></p>      ]]></description>
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                    <item>
      <title><![CDATA[Philip K. Dick en el cine de los 90 (II)]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/philip-k-dick-en-el-cine-de-los-90-ii</link>
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      <pubDate>Sun, 13 Apr 2008 17:09:00 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image18299" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/thegame.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="The Game" /></p>

	<p>En cuanto al cine de ciencia-ficción, la década de los 90 ha sido una etapa especialmente recordada por su gran propuesta de buenos títulos, que sin duda han convertido al género en algo más comercial y accesible a todo el mundo. El enorme éxito de taquilla de &#8216;<strong>Desafío Total</strong>&#8217;, como mencionamos, no es casualidad, sino la condición de pionera de una serie de películas que casi todo cinéfilo ha visto con interés.</p>

	<p>Terminamos hablando de &#8216;<strong>Screamers</strong>&#8217;, película de serie-B con reconocida influencia de <strong>Philip K. Dick</strong>, de su relato &#8216;<strong>La Segunda Variedad</strong>&#8217;. Vamos ahora con un título <strike>también del año 1995</strike> del año 1997, pero con una influencia más tangencial y por supuesto no reconocida. Es &#8216;<strong>The Game</strong>&#8217;, del grandísimo director <strong>David Fincher</strong>. Veamos. El multimillonario Nicholas Van Orton (Michael Douglas), lo tiene todo en la vida pero posee una personalidad inestable e irascible. Cuando se ve con su hermano (Sean Penn), éste le regala a Nicholas una tarjeta como regalo de cumpleaños. Dicha tarjeta le invita a participar en un juego.<!--more--></p>

	<p>Dicho juego (que da título a la película), es un asombroso cruce entre lo real y lo onírico, un camino progresivo hacia la pesadilla y la paranoia. Todo ello con una especie de moralina tan típica de Philip K. Dick, que todo seguidor suyo puede sentirse entusiasmado. El final, que me veo incapaz de desvelar, es lo que más hace dar cuenta de que la influencia de Dick puede estar presente en el guión de <strong>John D. Brancato</strong> y <strong>Michael Ferris</strong>. Pensar en &#8216;<strong>The Game</strong>&#8217; es pensar en &#8216;<strong>Laberinto de Muerte</strong>&#8217;, o incluso, de forma tangencial, &#8216;<strong>Ubik</strong>&#8217;, novelas de Dick tan usadas en el cine como infravaloradas en muchos aspectos.</p>

	<p>Pasemos a una película injustamente olvidada de la especialista <strong>Kathryn Bigelow</strong>. Es &#8216;<strong>Días Extraños</strong>&#8217;, con guión de <strong>James Cameron</strong> (curiosamente) y el periodista <strong>Jay Cocks</strong>. &#8216;Días Extraños&#8217; es una distopía (como tantas otras) en la que los avances tecnológicos propician la falta de libertad del ser humano. Aunque en ciertos momentos de la película, se puede calificar más de historia policíaca que de relato de ciencia-ficción, la cinta, protagonizada por <strong>Ralph Fiennes</strong>, es fácilmente reconocible en su condición de obra influenciada por Philip K. Dick. Owen Gleiberman, crítico de Entertainment Weekly, <a href="http://www.ew.com/ew/article/0,,299091,00.html">afirma</a> con acierto que &#8216;Días Extraños&#8217; parece una historia de Dick dirigida por <strong>Brian de Palma</strong>. Hay una cita famosa en la película que descubre sobradamente el carácter dickiano de la misma: &#8220;Lo importante no es estar paranoico, sino si se está lo bastante paranoico&#8221;. Personalmente le veo trazos de <strong>&#8216;Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía&#8217;</strong>, aunque probablemente su influencia sea menos concreta.</p>

	<p>Es ahora el turno de una curiosa película llamada &#8216;<strong>Cube</strong>&#8217;, que se enmarca dentro de esa honrosa clasificación denominada &#8220;de culto&#8221;. Esta película en particular, y el cine de su director <strong>Vincenzo Natali</strong> en general, es una de las más claras representaciones de las ideas de Philip K. Dick en el séptimo arte. Y es que &#8216;Cube&#8217; es ni más ni menos una adaptación de la novela &#8216;Laberinto de Muerte&#8217;, que ya hemos citado y que seguiremos citando. En &#8216;Laberinto de Muerte&#8217;, un grupo de doce o catorce personas (no recuerdo bien), llegan a un planeta llamado Delmak-O. No saben por qué están allí ni cuál es su misión dentro del planeta. Por los peligros inherentes de Delmak-O, van muriendo uno a uno al puro estilo &#8216;<strong>Diez Negritos</strong>&#8217;, de <strong>Ágatha Christie</strong>. Bien. Cambiemos el planeta Delmak-O por el cubo y ahí tenemos la película. Podría pensarse que es hiperbólico creer que es una adaptación sólo por lo que hemos comentando, pero es un hecho que leer la novela, y luego ver la película es un ejercicio terrible de analogías evidentes. Sólo el final de &#8216;Cube&#8217; se libera un poco de la omnipresente atmósfera de Dick. No obstante, seguiremos hablando de Natali.</p>

	<p><img id="image18300" src="http://img.blogdecine.com/2008/04/Gattaca.jpg" class="izquierda_sinmarco" alt="Gattaca" /></p>

	<p>Por último, y sin que acabemos con el cine influenciado por Philip K. Dick en los 90 (ni mucho menos), terminemos con &#8216;<strong>Gattaca</strong>&#8217;, esa maravillosa película escrita y dirigida por <strong>Andrew Niccol</strong>. Niccol es ferviente seguidor de la obra de Dick. Otra cosa es que lo reconozca en los créditos. Absolutamente todo lo que ha escrito y/o dirigido tiene un marcado toque dickiano. Por ahora, nos toca hablar de &#8216;Gattaca&#8217;, así que nombremos el asunto de los &#8220;válidos&#8221; o &#8220;no-válidos&#8221; presente en la película. Dick ya habló de este darwinismo social en &#8216;<strong>¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?</strong>&#8217; o &#8216;Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía&#8217;. &#8216;Gattaca&#8217; habla de una sociedad en la que la genética es una ingeniería suprema que fortalece la prosperidad de la humanidad. De esta forma, podemos hablar de la ópera prima de Niccol como un acercamiento a la filosofía de &#8216;<strong>Un Mundo Feliz</strong>&#8217; de <strong>Aldous Huxley</strong>, con una mezcla que hace pensar en Dick y también en <strong>William Gibson</strong>, proponiendo una difusa distopía gélida y minimalista, con gran banda sonora de <strong>Michael Nyman</strong>. </p>

	<p>Podríamos dejarlo aquí y decir que Dick ha servido de inspiración a unas cuantas películas más, pero afortunadamente todavía nos queda mucho cine de Philip K. Dick por recorrer, y hablar de ello seguirá siendo un placer.</p>

	<p>Especial Philip K. Dick en Blog de Cine:<br />
<ol><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/02-philip-k-dick-guionista-de-cine">Philip K. Dick, guionista de cine</a></li><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/03-philip-k-dick-y-blade-runner-i">Philip K. Dick y Blade Runner (I)</a></li><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/04-philip-k-dick-y-blade-runner-ii">Philip K. Dick y Blade Runner (II)</a></li><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/08-philip-k-dick-en-el-cine-de-los-80">Philip K. Dick en el cine de los 80</a></li><li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/09-philip-k-dick-en-el-cine-de-los-90-i">Philip K. Dick en el cine de los 90 (I)</a></li><br />
</ol></p>      ]]></description>
      </item>
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