
Existe una anécdota sobre el verdadero Frank Serpico, cuando se entrevistó con el productor del film, Martin Bregman, en el primer film que éste producía y en el que también metió mano el todopoderoso Dino De Laurentiis. Bregman y Serpico se encontraban en un cine de barrio, y el primero encendió un cigarrillo, a lo que Serpico respondió llamándole la atención. El productor se excusó diciendo que en la sala no había nadie y que daba igual. El ex-policía respondió con un contundente “pero va en contra de la ley”. Creo importante señalar un dato como éste al hablar de una película como ‘Serpico’ (id, Sidney Lumet, 1973), pues a muchos les puede sorprender el hecho de encontrar un personaje tan recto e íntegro que no cede ante la corrupción ni en los detalles más nimios. Una integridad que le llevó a enfrentarse al cuerpo de policía de Nueva York, teniendo que exiliarse durante años en Suiza.
La película, cuya filmación no gozaba del beneplácito de todo el mundo por motivos más que evidentes, fue uno de los éxitos de los años 70, llevando al estrellato definitivo a su actor principal, Al Pacino, que obtenía con ésta su segunda nominación al Oscar —recordemos que después de 7 nominaciones lo consiguió por uno de sus peores interpretaciones, al menos para quien esto firma, de ciego en el peñazo ‘Esencia de mujer’ (‘Scent of a Woman’, Martin Brest, 1992), penoso remake de un clásico italiano con Vittorio Gassman—; y supone también uno de los films más recordados de su realizador, el recientemente fallecido Sidney Lumet. Curiosamente, el paso del tiempo —ese amigo o enemigo, que lo pone todo en su justo lugar— la revela como uno de los films menores, que no malos, de su director. No entraría en un top five de Lumet, e incluso tengo mis reservas con un top ten. Pero no hay duda de que nos encontramos ante una cinta encomiable por muchos motivos, aunque resulte fallida en ciertos puntos.


Al final el director 
