
La política americana del blockbuster no es algo que esté a prueba de fallos, ya que cada año hay alguna película que inicialmente parecía destinada a arrasar en taquilla, pero que acaban siendo un fracaso que debería llevar a la productora a replantearse ese modelo de producción. Sin embargo, la tendencia que se sigue es la de intentar producir el mayor número posible de películas de gran presupuesto. Sí que existe cierto pensamiento entre parte del público de que esas son las cintas por las que merece la pena pagar la entrada y verlas en una sala de cine, pero eso no asegura nada. ¿Por qué? Pues porque eso es algo que funciona mejor con las secuelas (o similar), de ahí que haya tantas entre las películas más esperadas de lo que queda de año, y la cosa cambia con los lanzamientos que surgen de la nada.
Este viernes se lleva a cabo el estreno mundial de ‘John Carter’, la última gran apuesta de Walt Disney cuyo presupuesto supuestamente oscila entre los 250 y los 300 millones de dólares. Tal barbaridad de inversión convierte en casi imprescindible que se convierta en una de las películas más taquilleras de la historia para justificarlo, pero los indicadores americanos para predecir la reacción del público señalan con mucho convencimiento que eso no va a suceder. Un punto que no había comentado al respecto hasta ahora es que la calidad media de los blockbusters que se estrellan económicamente suele rozar lo lamentable, ¿sucede eso en el caso de ‘John Carter’ o estamos ante una propuesta que merece la pena y no ese rumoreado fracaso?







