
Aunque Spielberg ya había realizado algunas películas en televisión con anterioridad, y ésta en principio iba a ser una más, se considera oficialmente su debut porque fue la primera de sus películas en estrenarse en cines, si bien primero en Europa, y su creciente prestigio le permitió, de una vez por todas, abandonar la televisión y comenzar lo que tanto ansiaba: una prolífica carrera en el cine. Pero es que, además, filmó una joya del cine de aventuras, que aún hoy sigue siendo una de las más sencillas e imponentes de todas las suyas.
‘Duel’ es un telefilme soberbio que podría haber firmado Alfred Hitchcock (quien, como todos sabemos, dirigió numerosos telefilmes en Estados Unidos, varios de ellos brillantes), director del que, por otra parte, Spielberg era un gran admirador (conocida es esa anécdota cuando el británico le echó del set de ‘Topaz’, cuando aún no era más que otro chaval ambicioso). De hecho, aún hoy, creo que es una de sus cuatro o cinco películas mejor acabadas. Una fantasía oscura con tintes diabólicos que nos da a conocer a un narrador superdotado.


