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		<title>Magazine - el-buscavidas</title>
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		<description>
Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-05-27 03:19:24</pubDate>

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      <title><![CDATA[Echando de menos a Paul Newman]]></title>
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      <pubDate>Thu, 10 Mar 2011 10:38:49 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image38230" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/newmanroad4_650.jpg" class="centro" alt="newmanroad4.jpg" /></p>

<blockquote>&#8220;Sólo creces cuando estás solo&#8221;</blockquote>

	<p>Recientemente, en un nuevo visionado a la interesante película <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/camino-a-la-perdicion"><strong>&#8216;Camino a la perdición&#8217;</strong></a> (&#8216;Road to Perdition&#8217;, Sam Mendes, 2002) volví a caer absolutamente enamorado de la magnética presencia, del talento puro, de uno de los intérpretes más famosos de la entera historia del cine. Existe un momento, en esa película (al que pertenece, precisamente, la imagen que el lector puede observar encima de estas líneas), que me estremece cada vez más. Se trata de aquel en el que John Rooney (Newman) acude a pagar la moneda al chiquillo protagonista, por haber perdido a los dados, y de pronto deja de ser el anciano venerable y cariñoso de antes. Al sutil juego de palabras que le suelta al chaval testigo de un asesinato (&#8220;un hombre de honor siempre paga sus deudas&#8230;y mantiene su palabra&#8221;), se une la lentitud conque Newman se incorpora. Y no hace nada más. Pero John Rooney se ha transformado en el Ángel de la Muerte. No puedo evitar un escalofrío cada vez que veo esa imagen, compendio y resumen de cincuenta años exactos de trabajo delante de las cámaras o sobre un escenario.</p>

	<p>Newman, además de actor, fue<strong> director, empresario, humanitario, piloto de carreras, activista político, activista ecológico, fumador compulsivo y bebedor irredento</strong>, aunque posiblemente fuera unas cuantas cosas más. Cuando digo que se le echa de menos, al menos se tiene la gran suerte de poder echar mano de algunas de sus dos docenas de grandes interpretaciones. Pero la aportación enorme que nos legó es tan grande como el hueco que ahora ha dejado, pues el cine americano está huérfano de los grandes actores surgidos en los años cincuenta y sesenta, y parece poco probable que las nuevas generaciones puedan siquiera maquillar ese hueco. Porque aunque los americanos siempre cuentan con un buen número de buenos actores, algunos realmente grandes, pocos o ninguno gozaron de su elegancia y su personalidad, de su riesgo y de su capacidad de saltar sin red en papeles suicidas, que él convertía, nadie sabía cómo, en triunfos. Y es que Newman, de alguna manera, llegó a ser un género en sí mismo, porque aunque seguramente ni se lo proponía, todo parecía girar en torno a su luz interior. El cine de Paul Newman.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Su época dorada fueron los sesenta y setenta (décadas en las que demostró, junto a los más grandes de su generación, que la transición desde el cine clásico de los años cincuenta a renovados estilos de interpretación eran posibles si uno no se dormía en los laureles), en los que participó en treinta películas, desde la todavía un tanto anquilosada <strong>&#8216;Desde la terraza&#8217;</strong> (&#8216;From the Terrace&#8217;, Mark Robson, 1960), en la que daba vida con bastante solidez a un ambicioso ejecutivo al lado de su ya por entonces mujer <strong>Joanne Woodward</strong>, hasta la muy extraña y falida <strong>&#8216;Quintet&#8217;</strong> (id, Robert Altman, 1979). Pero en esos veinte años de carrera Newman había construido una docena de papeles míticos que ya le habían aupado al olimpo de lo imperecedero, en los que había llevado a cabo un ensanchamiento de su talla artística  inalcanzable para otros colegas de profesión, y que le había convertido en millonario y mundialmente célebre. Pero esa celebridad y riqueza no se tradujeron precisamente en felicidad y sosiego, pues a su rebeldía natural de juventud se le sumó una creciente soledad vital que le acompañaría hasta el día de su muerte.</p>

	<p><img id="image38232" src="http://img.blogdecine.com/2011/03/coolnewman5_650.jpg" class="centro" alt="coolnewman5.jpg" /></p>

	<p>Algo, o mucho, de esa inquietud anímica, de esa desazón emocional desmentida por su, en apariencia (sólo en apariencia), idílica relación de medio siglo con Woodward, se traslada a sus personajes, que escogía, siempre que tenía oportunidad, con el mayor de los esmeros. Una especie de cansancio de vivir, pero de energía misteriosa por continuar viviendo, en un tormento íntimo que expresaba a través de su trabajo interpretativo. Tenía mucho que ver con su pasión por la velocidad, por el whiskey, por las relaciones en el más oscuro secreto pero mantenidas durante años, por su labor benéfica, una de las más importantes que jamás ha llevado a cabo una personalidad cinematográfica.</p>

	<p>He aquí un compendio de momentos gloriosos, colmados de su talento interpretativo:</p>

	<p>1. La larguísima partida de billar (de más de un día natural de duración) de la colosal <strong>&#8216;El buscavidas&#8217;</strong> (&#8216;The Hustler&#8217;, Robert Rossen, 1961), en la que acaba derrumbándose por el puro cansancio físico, en una historia sobre la búsqueda del amor propio.</p>

	<p>2. La inhumana paliza a la que es sometido su subversivo personaje (quizás un sosias de sí mismo) en la inolvidable, por muy tramposa que sea, <strong>&#8216;La leyenda del indomable&#8217;</strong> (&#8216;Cool Hand Luke&#8217;, Stuart Rosenberg, 1967). Obligado a cavar un hoyo&#8230;a llenarlo de nuevo&#8230;a volverlo a cavar&#8230;todo el día. Hasta desfallecer. Un relato sobre un ajuste de cuentas personal con Dios.</p>

	<p>3. La réplica del hombre blanco convertido en indio (Newman) a un par de sinvergüenzas que se aprovechan de dos nativos, rompiéndole a uno el vaso de licor en la cara con su rifle. A la acusación de su acompañante, &#8220;¡eres un salvaje!&#8221;, Newman responde un muy inteligente: &#8220;creí que dirías que me había comportado de manera civilizada&#8221;. No se puede decir más con menos.</p>

	<p>4. La mítica partida de cartas de <strong>&#8216;El golpe&#8217;</strong> (&#8216;The Sting&#8217;, George Roy Hill, 1973), en la que un ya maduro Newman vacila hasta el hartazgo al peligroso Lonegan, haciéndose pasar por borracho, eructando, carcajeándose de mala manera, y finalmente haciendo trampas mejor que él y ganándole la mano definitiva. Más carisma y mayor caradura, imposible.</p>

	<p>5. Perdiendo los nervios con Vincent (Cruise) en <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/dramas/el-color-del-dinero"><strong>&#8216;El color del dinero&#8217;</strong></a> (&#8216;The Color of Money&#8217;, Martin Scorsese, 1986), para luego hablarle en confianza, como un padre&#8230;para luego traicionarle y darle una lección que casi le cuesta paliza. Eddie Felson es Paul Newman y no al revés.</p>

	<p>6. Explicándole a <strong>Melanie Griffith</strong> por qué no puede irse con ella en <strong>&#8216;Ni un pelo de tonto&#8217;</strong> (&#8216;Nobody&#8217;s Fool&#8217;, Robert Benton, 1994), y posiblemente abriéndole el alma al espectador, con su voz ya cascada por la bebida y el tabaco.</p>

	<p><iframe title="YouTube video player" width="650" height="366" src="http://www.youtube.com/embed/730Q-baXOhE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Se fue hace casi tres años, aunque supongo que ya nos legó suficiente como para pedirle nada más. Siempre podemos ver cómo &#8220;resucita&#8221; en &#8216;El color del dinero&#8217;, y como se despide, en paz, en el plano final de &#8216;Ni un pelo de tonto&#8217;. Para muchos, él es el cine. Para muchas otras personas, el ser humano más guapo que ha existido. Personalmente, observar su carrera, constatar que su agostamiento y su marchitar no fueron de la mano con una flaqueza de fuerzas ni de talento, lo encuentro una de las cosas más fascinantes que apreciar em una pantalla.</p>

<h2>En Blogdecine:</h2>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/paul-newman-sus-diez-mejores-interpretaciones">Paul Newman, sus diez mejores interpretaciones</a> (por Alberto Abuín)</li>
	</ul>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El buscavidas', obra capital del cine norteamericano]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/el-buscavidas-obra-capital-del-cine-norteamericano</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/el-buscavidas-obra-capital-del-cine-norteamericano</guid>
      <pubDate>Tue, 16 Mar 2010 22:35:00 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image30325" src="http://img.blogdecine.com/2010/01/mazur-newman-splsh1.jpg" class="centro" alt="mazur-newman-splsh1.jpg" /></p>

	<p><blockquote>&#8220;Claro que te emborrachaste. Tenías la mejor excusa en el mundo para perder. No hay ningún problema si pierdes con una buena excusa. Ganar, puede ser una gran carga. Puedes soltar esa carga cuando tienes una excusa. Lo único que tienes que hacer es aprender a sentir pena por tí mismo. Uno de los más populares deportes de interior: sentir pena por uno mismo. Deporte disfrutado por todos, especialmente los perdedores natos.&#8221;</p>

	<p>- Bert Gordon</blockquote></p>

	<p>Este demoledor discurso, que es un mazazo de verdad incontestable, despiadado, demoledor, lo pronuncia un personaje fascinante, al que da vida el gran <strong>George C. Scott</strong>, un tipejo despreciable y ruin hasta extremos inimaginables, que se alimenta del talento y de la pasión de otros. Sin duda, hay muchos individuos abyectos como él en el mundo, <strong>que utilizan sin escrúpulos a cualquier pringao que nazca con un don, con el único objetivo de hacer dinero</strong>. Aquí, Gordon saca tajada, porque puede, y le da mucho dinero, primero del Gordo de Minnesota (inolvidable <strong>Jackie Gleason</strong>), y luego de Eddie Felson, al que llaman &#8220;el rápido&#8221;.</p>

	<p>Sin duda, una de las películas más turbias, moralmente, y más sórdidas, visualmente, de toda la historia del cine americano. Su director, <strong>Robert Rossen</strong>, había sufrido el desprecio de sus colegas de profesión, por haberse ablandado y haber &#8220;dado algunos nombres&#8221;, en la infame caza de brujas orquestada por el demente senador McCarthy. Y en 1960 había regresado a su país, después de autoexiliarse a Europa. <strong>&#8216;El buscavidas&#8217; sería su penúltima película como director. Y nunca estuvo tan descarnado, tan verdadero, tan impresionante.</strong> &#8216;El buscavidas&#8217; cabalga junto a <strong>&#8216;The Searchers&#8217;</strong>, <strong>&#8216;El apartamento&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Sed de mal&#8217;</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En realidad, Eddie quiere vencer al que, en teoría, es el mejor del país. El Gordo. Seguramente no lo sea a un nivel profesional. Pero hay prestigios que en los bajos fondos tienen más valor que en la burguesa vida real. Y ese es uno de ellos, pues sus credenciales se acuñan con sangre y navajazos. <strong>Algo parecido a este duelo intentó hacer Curtis Hanson en la estimable &#8217;8 millas&#8217;, con un primer duelo fallido, y la preparación para el segundo, que dura toda la película</strong>. Pero no llegó a esto ni por asomo, porque la tragedia de Eddie es, siempre, él mismo, y Paul Newman, interpretándole, logra una de esos milagros que se llaman belleza.</p>

<h2>Creer en uno mismo</h2>

	<p>Es decir, estamos en una historia que va sobre creer en uno mismo. Pero además de eso, sobre amarse a uno mismo, que viene a ser idéntica cosa. Y a Felson eso no se le da muy bien, precisamente. El título original, &#8216;The Hustler&#8217;, no puede ser más estimulante. Aunque el español tampoco le viene mal a esta historia. <strong>Por muy buen jugador de billar que sea, Eddie se siente un perdedor, un deshecho, y eso nadie lo puede remediar</strong>, aunque el extraño ángel redentor personificado en la menuda figura de Sarah Packard (trágica <strong>Piper Laurie</strong>) lo intente una y otra vez, inasequible al desaliento. </p>

	<p><img id="image29777" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/the-hustler-poker.jpg" class="centro" alt="the-hustler-poker.jpg" /></p>

	<p>Porque esto, en el fondo, es un relato mitológico. Por el alma de Felson pugnarán su despiadado &#8220;socio&#8221; (su dueño, con la correa de espinas bien apretada), el siniestro Bert Gordon, y la extrañamente dulce, extraviada y generosa Sarah, mientras él se debate entre uno y otro, y acaba perdiéndolo todo. <strong>Aunque, por supuesto, a Eddie siempre le restará una cosa para recompensar a su dignidad: vencer de una santa vez al Gordo de Minnesota</strong>. Pero como en todo relato trágico, lo importante no es que le venza, sino el camino que tiene que recorrer para darse cuenta de que puede hacerlo.</p>

	<p>Dos partidas muy diferentes entre sí, aunque ambas duren varias horas, y manejen miles de dólares. Pero lo importante nunca fue el dinero, aunque Bert Gordon, que es el dueño de ambos, no se de cuenta. La mesa de billar como escenario mismo, en el que las pasiones y las redenciones tienen lugar y se fusionan, <strong>para dar sentido a una vida que, fuera de ese cuadrado, no tiene sentido ninguno</strong>. El billar no como lienzo, sino como marco de la expiación, de la culpa, de la fraternidad, de la miseria humanas.</p>

<h2>Un estilo sobrio y conmovedor</h2>

	<p>Si Rossen hubiera podido desarrollar una carrera más fluida y más libre, seguramente su nombre ahora estaría al lado de Billy Wilder y Howard Hawks, por ejemplo. Pero ya no importa. Importa hablar de que &#8216;El buscavidas&#8217; sí poseía una mirada libérrima y desesperanzada. La de un hombre que ya lo había vivido todo, y al que solo le quedaba un escalón más en su vida, el de la muerte, que escenificó en la lírica <strong>&#8216;Lilith&#8217;</strong>.</p>

	<p>En &#8216;The Hustler&#8217; Rossen se introduce con valentía estremecedora, brutal, en la vida de un hombre sin pasado y sin futuro, que vive el presente como puede, y que, según sus propias palabras, &#8220;no reconocería el amor ni aunque se cruzase con él en la calle&#8221;. Y lo hace apoyado en una memorable música Jazz de Kenyon Hopkins, que le otorga un acompasado ritmo, casi ligero, a la historia, con un profundo contraste con lo que está contando. <strong>Y, claro, la fotografía de Eugene Shuftan, cuyo blanco y negro tantos han querido imitar</strong>, y la dirección artística de Harry Horner, nos trasladan a un mundo sin esperanza, frío y descorazonador, con interior espesos, que se pueden cortar a cuchillo.</p>

	<p><img id="image29778" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/paul-newman-fast-eddie-felson-the-hustler-1961_500.jpg" class="centro" alt="paul-newman-fast-eddie-felson-the-hustler-1961.jpg" /></p>

	<p>Rossen filma con unos encuadres de una precisión asombrosa, logrando una profundidad de campo pocas veces vista antes de 1961, pero imprescindible para poder contar las aristas emocionales de esta historia, y el desasogiego y la tensión de un jugador de billar y de un buscavidas. Hay algo teatral en su puesta en escena, pero algo que le beneficia: <strong>entregar a sus actores el protagonismo absoluto de la puesta en escena, en lugar de intentar asombrarnos con ella</strong>. La sobriedad es la norma, en la conquista de una conmoción para el espectador, que se nos sirve por la dolorosa verdad de las cosas que nos cuenta.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Mis secuencias mágicas de cine: Paul Newman será siempre Eddie 'Relámpago' Felson]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/otros/mis-secuencias-magicas-de-cine-paul-newman-sera-siempre-eddie-relampago-felson</link>
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      <pubDate>Sun, 28 Sep 2008 08:51:44 +0000</pubDate>

      <author>Antonio Toca</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/prUz6L7-Zqw&#38;hl=es&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/prUz6L7-Zqw&#38;hl=es&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>&#8220;<em>Siempre ha sido mi actor favorito</em>&#8221;, recordó ayer mi madre cuando la <a href="http://www.blogdecine.com/2008/09/27-paul-newman-nos-ha-dejado">confirmé su muerte</a>. &#8220;<em>Llegó a un punto que daba igual la película que fuese, si él estaba en el reparto sabías que era imposible que te aburriese</em>&#8221;, y mi madre hablaba de &#8216;<strong>La gata sobre el tejado de zinc</strong>&#8217;, con Elizabeth Taylor o &#8216;El coloso en llamas&#8217;. Como recuerda Maruja Torres, <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Guapo/morir/elpepucul/20080928elpepicul_4/Tes">guapo hasta morir</a>, y era algo que le traía al fresco. Se sentía comprometido con la figura que representaba y actor, no un rostro bello, por eso mismo compró su contrato con Warner, se alejó de los estudios, y decidió interpretar y escoger sus papeles, como los grandes actores, aquellos que mejoraban con el paso de los años, ante todo independientes. Era un fenómeno en todos los campos, creó unas salsas de barbacoa que se hicieron tan famosas que fundó la empresa Newman&#8217;s Own, cuyos beneficios, y los tenía, los dedicaba a la filantropía. Hasta era un gran piloto de carreras, con escudería propia y todo.</p>

	<p>El color permitió descubrir la belleza que ya se le intuía en blanco y negro, y sus perennes ojos azules. Sin embargo el buscó el camino contrario. Los textos de <strong>Tennessee Williams</strong> le dieron fama hasta que en su vida se cruzó el personaje de <strong>Eddie Felson</strong>, y <strong>Robert Rossen</strong>, a quien tuvo que convencer para el papel, El gordo de Minnesota, y &#8216;<strong>El buscavidas</strong>&#8217; (The Hustler). Y dejó al mundo con la boca abierta, porque en blanco y negro no podía engatusar con su belleza, no hacía de guapo, aunque no tenía que esforzarse para serlo, porque entre sus manos sabía que manejaba un personaje deslumbrante.<!--more--></p>

	<p>De &#8216;<strong>El buscavidas</strong>&#8217; se recuerda sobre todo sus dos partidas con El gordo de Minnesota, exigiendo una réplica de nivel a Jackie Gleason, como a George C. Scott, o a Piper Laurie&#8230; Allí estaba a sus anchas, tenía un personaje por el que hubiera pagado, cambiar de registro, tener un Oscar que se llevó Maximilian Schell por &#8216;Vencedores o vencidos&#8217; (Judgment at Nuremberg), el año de &#8216;West Side Story&#8217;, aunque la historia terminaría haciendo justicia a su buscavidas.</p>

	<p>Cuando en este país había una única televisión, pública, en la época de Pilar Miró se hicieron cine clubes especiales a grandes actores o directores. Allí tuvo hueco el dedicado a <strong>Paul Newman</strong>. Muchos jóvenes cinéfilos descubrimos todos sus papeles, y nos rendimos a sus películas. Unos recuerdan &#8216;La leyenda del indomable&#8217;, yo en cambio quedé hipnotizado ante un espectáculo llamado &#8216;El buscavidas&#8217;, como mi madre hizo con La gata, como otros amigos lo hicieron con &#8216;El largo y cálido verano&#8217; o &#8216;Dulce pájaro de juventud&#8217;, &#8216;Harper, investigador privado&#8217;, &#8216;El juez de la horca&#8217;, y los menos exigentes con &#8216;El coloso en llamas&#8217;, &#8216;Dos hombres y un destino&#8217; o &#8216;El golpe. La virtud de alguien tan grande que da para escoger, y además te pone en dificultades.</p>

	<p>El espectáculo que crea en &#8216;El buscavidas&#8217; es tan soberbio, que valgan de ejemplo, estas otras dos secuencias a sumar a la que encabeza esta entrada, que demuestran el control de la escena que tenía en esta película, merendándose a todos. Primero con ese arranque en el que juega con nosotros su papel para engatusar a los incáutos.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/s_zyEGLqP3U&#38;hl=es&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/s_zyEGLqP3U&#38;hl=es&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Siempre con la mesa de billar y una posible partida con un pringao al que ganar como contrario.</p>

	<p><object width="425" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/3Vznd2BXdeo&#38;hl=es&#38;fs=1"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/3Vznd2BXdeo&#38;hl=es&#38;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"></embed></object></p>

	<p>Hasta la explosión que supone el primer enfrentamiento con Jackie Gleason, que le pelea la autoría, que hace grande a Eddie Felson.</p>

	<p>Scorsese, ante todo cinéfilo, quiso rendirle homenaje a Paul Newman, recuperando al Relámpago adulto con &#8216;<strong>El color del dinero</strong>&#8217;, que sirvió para reponer la injusticia producida en aquellos Oscars de 1961. Pero, por raro que parezca &#8216;El buscavidas&#8217; no sería la primera película que saldría de la boca de aquellos que recuperasen títulos de Paul Newman, y eso es lo de menos, sinceramente. Él tenía claro quien le había dado todo.</p>

	<p>Seguiría bordando personajes, mostrando sus oídos sordos a los cantos de sirena de Hollywood, alejado y a contracorriente, sólo siendo personaje público cuando el contexto de la época lo requería, como fue su no a la Guerra de Vietnam, su enfrentamiento con Nixon o la pérdida de un hijo. Ahora que ha muerto, hay que tener dos cojones para dejar de luchar y morir tranquilo junto a los suyos, fuera de los focos. Así se entendió, porque él se ganó ese respeto.</p>

	<p>Resuenan de nuevo en mi cabeza, el tiempo presente del verbo empleado por mi madre, pese a que nos ha dejado, y la palabra favorito, porque eso tampoco dejará de serlo. Por eso es grande. Por eso es Paul Newman, para la historia del cine. Para mí, para él, siempre <strong>Eddie &#8216;Relámpago&#8217; Felson</strong>.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/eterna/seduccion/elpepucul/20080928elpepicul_3/Tes">El País</a></p>

	<p><h2><strong>Mis secuencias mágicas en blogdecine</strong>:</h2></p>

	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2007/11/22-secuencias-magicas-del-cine-et-el-extraterrestre">Final de ‘E.T. el extraterrestre’</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2006/12/28-la-secuencia-de-el-cuento-de-navidad-de-auggie-wren-en-smoke">El cuento de Navidad de Auggie Wren en ‘Smoke’</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2007/02/10-smoke-y-el-paso-del-tiempo">La colección de fotos de Auggie en ‘Smoke’</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2007/11/12-dreams-de-chucking-express">La canción Dreams en ‘Chungking Express’</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/01/17-mis-secuencias-magicas-del-cine-magnolia">Magnolia</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/02/16-mis-secuencias-magicas-de-cine-el-santa-de-bardem-y-la-fabula-de-la-cigarra-y-la-hormiga-de-los-lunes-al-sol">La fábula de la cigarra y la hormiga de ‘Los lunes al sol’</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/03/12-mis-secuencias-magicas-de-cine-paris-texas-el-dialogo-en-el-peep-show">‘Paris, Texas’, el diálogo en el Peep Show</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/03/27-richard-widmark-sera-siempre-tommy-udo">Richard Widmark será siempre Tommy Udo</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/03/28-mis-secuencias-magicas-de-cine-julio-cesar-y-el-arte-de-manipular-a-la-plebe">‘Julio César’ y el arte de manipular a la plebe</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/04/26-mis-secuencias-magicas-de-cine-sally-fingiendo-el-orgasmo">Sally fingiendo el orgasmo</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/05/12-mis-secuencias-magicas-de-cine-atlantic-city-el-limon-y-susan-sarandon">&#8216;Atlantic City&#8217;, el limón y Susan Sarandon</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/05/15-manhattan-una-de-las-peliculas-de-mi-vida">&#8216;Manhattan&#8217;, secuencia inicial</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/05/23-mis-secuencias-magicas-de-cine-la-pistola-de-indiana-jones">La pistola de Indiana Jones</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/06/18-mis-secuencias-magicas-de-cine-hola-mi-nombre-es-inigo-montoya">Hola, mi nombre es Iñigo Montoya&#8230;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/06/21-mis-secuencias-magicas-de-cine-tiburon-de-spielberg-visto-con-el-paso-de-los-anos">&#8216;Tiburón&#8217; de Spielberg visto con el paso de los años</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/2008/06/30-mis-secuencias-magicas-de-cine-el-pelo-rojo-de-julianne-moore">El pelo rojo de Julianne Moore</a></li>
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