'El club de los suicidas' podría haber tenido mucha más gracia

El viernes, 24, se estrenará ‘El club de los suicidas’. Como ya os adelanté, se basa en la novela homónima de Robert Louis Stevenson y nos cuenta cómo un grupo de suicidas frustrados, que se han conocido en una terapia, montan un club para matarse los unos a los otros. Lo que ocurre a partir de ahí, os lo podéis imaginar.
Roberto Santiago consigue, como ya hizo con ‘El penalti más largo del mundo’, convertir un material que en la teoría podría tener muchísima gracia, en un producto algo insulso en el que la mayor parte del tiempo el humor brilla por su ausencia. No me refiero a que falte hilaridad porque haya momentos dramáticos o una resolución ñoña, que probablemente son concesiones al mercado; sino a que vemos escenas en las que se puede apreciar que están haciendo un esfuerzo por resultar cómicos, pero que no llegan a hacer reír. Es posible que la culpa esté en el montaje o quizá en la dirección.
Existen unos cuantos momentos que sí logran la carcajada en la sala, pero son pocos y el mejor de todos se lo guardan para el final. Aparte de eso, como en muchas otras comedias, el film presenta el problema de que casi todos los buenos chistes están en el tráiler (podéis verlo aquí) y montados con más ritmo y más chispa.
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