'El hombre de Mackintosh', Paul Newman, espía sin glamour

El mundo del espionaje en el cine ha sido retratado principalmente de dos formas; una con la vertiente espectacular al estilo de James Bond y las cien mil imitaciones que le salieron a tan famoso personaje; y otra la totalmente contraria, la realista, con mucho menos glamour. No hace falta mencionar títulos enmarcados en el primer grupo; en el segundo podemos encontrarnos con muestras tan inolvidables como ‘El espía que surgió del frío’ o esta ‘El hombre de Mackintosh’, films que respiran atmósferas como las retratadas en las novelas de John Le Carré o Graham Greene, por poner dos ejemplos.
Es John Huston, probablemente el director que mejor retrató a los perdedores, el responsable del film, contando con Paul Newman como la principal estrella, justo un años después de dirigirle en ‘El juez de la horca’, western que repasaba la leyenda del juez Roy Bean desde un tono claramente decadente y crepuscular. Una pizca de ambos elementos hay en ‘El hombre de Mackintosh’.
