Francis Ford Coppola, el artista maldito

El meollo de la cuestión es: ¿A qué me dedico? ¿Soy un escritor? En tal caso, ¿soy un novelista, un escritor de novela corta o un dramaturgo? ¿Soy un director, un rey del celuloide o un guionista? ¿Soy un científico o un empresario? ¿Quién soy? ¿Para qué sirvo?
Hace ya cerca de una década que el autor de estas palabras las pronunció en una entrevista concedida a un medio español. El cineasta, preparaba un grandioso proyecto que finalmente no vio la luz (‘Megalópolis’) y que no sabemos si algún día la verá, y ofreció esta valiosa reflexión para todos aquellos interesados en ahondar en una figura trascendental de la historia del cine, que soñaba con vivir (y finalmente no sólo lo consiguió sino que fue más allá) una vida la mitad de intensa que la de Orson Welles.
No resulta nada fácil acercarse a la figura de Francis Ford Coppola, pero eso es lo que vamos a hacer en las próximas semanas, preguntándonos, a cada decisión vital de este autor, a cada bandazo de su filmografía (ambas cosas son lo mismo), lo mismo que se preguntaba él. Y más cosas: ¿es realmente el mejor director vivo? ¿Es un fraude, un director-autor, un director comercial, un director mercenario, un artista maldito, un empresario alocado, un visionario gafe, un titán, una gran mentira? Quizá lo sea todo a la vez.



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