
Seguimos con el western, el considerado como el género cinematográfico por excelencia. Si fuera un producto alimenticio, cada clásico del western debería llevar una etiqueta que dijera: “sólo tienes que probar uno”. El resto, claro, viene solo. Es increíble lo que llegan a atrapar las buenas historias de pistoleros, a pesar de que muchas son similares y juegan con los mismos elementos. El otro día os hablaba de la grandeza de ‘Juntos Hasta la Muerte’, de Raoul Walsh, y hoy le toca el turno a la impresionante ‘El Pistolero’, de Henry King. El orden es por un ciclo de un estupendo cineclub (granadino) al que voy a menudo.
En ‘El Pistolero’ (The Gunfighter, 1950), Gregory Peck encarna al forajido Jimmy Ringo, considerado el pistolero más rápido del viejo oeste. A pesar de que dejó de buscar “problemas”, Ringo se ve obligado a escapar de todas partes, acosado por otros pistoleros, decididos a acabar con él y lograr fama. Tras haber matado, en defensa propia, a un arrogante oponente, y huyendo de los tres hermanos de éste, Ringo se refugia en la localidad de Cayenne. Su llegada causa conmoción y aunque el marshall del lugar, viejo amigo suyo, le pide que se marche, Ringo pide tiempo, esperando poder hablar con una mujer de su pasado…

