Gran Ciclo Disney: 'El rey león'
La verdad es que al que no se le erice el pelo con este arranque, tiene horchata en las venas. Por supuesto que aparecen los rasgos sentimentaloides tan propios de la casa, como el acaramelamiento entre Mufasa y la madre de Simba (y eso que creo que hasta un niño de 10 años sabe que un león tiene varias leonas), pero esto es más que espectacular: el adjetivo que mejor le cuadra es majestuoso, muy acorde con el tono shakesperiano de reyes y traiciones que va a presidir la historia. Primero fue un reino marino, luego un cuento con esencias centroeuropeas, a continuación un mundo árabe y místico, y ahora lo que obtenemos es el esplendor del continente africano.
Cuando se conocieron los primeros detalles sobre esta producción, de alguna forma todos sabíamos ya, meses antes de su estreno, que iba resultar un éxito de público grandioso, del mismo modo que cuando un año después se estrenó ‘Pocahontas’, muchos nos olimos el desastre. Pero es que ‘El rey león’, una producción tan cuidada, se merecía ese éxito. Sin ser una película tan magistral como ‘Aladdin’, posee secuencias que pertenecen ya, por méritos indiscutibles, a la antología del mejor cine de animación de todos los tiempos.



