Clint Eastwood: 'El seductor'

Estamos en 1970 y Clint Eastwood continua con paso seguro su carrera ascendente como actor, y al frente de su productora Malpaso, controlando hasta el último detalle de las películas en las que interviene, aunque para ello tenga que pelearse insistentemente con los directivos de las majors con las que se asocia. Durante el rodaje de la floja ‘Dos mulas y una mujer’, llega a manos del actor un libro que le entusiasma, obra de Thomas Cullinan. Se lo enseña a su amigo Don Siegel, y ambos coinciden en que es un relato de terror atípico con muchísimas posibilidades.
La Universal enseguida se interesó por el proyecto, sobre todo porque se trataba de la nueva película de Clint Eastwood, y además un western que le reunía de nuevo con Siegel, con el que ya había tenido éxitos taquilleros. Jennigs Lang, el productor ejecutivo de la cinta se frotaba las manos ante la posibilidad de un nuevo éxito, y la intención de lanzarla como el nuevo western protagonizado por una de las estrellas del momento. Pero cuando vio el material, claramente atípico y anticomercial, enseguida temió por el futuro económico de la película, y se dispuso a sugerir cambios radicales en la historia.
