Tony Scott, el hermano del dios caído

Quizá algunos lectores ya conocen la (escasa) estima que le tengo a un tal Ridley Scott, un realizador de talento inconmensurable que ha tirado por la ventana prácticamente toda su carrera a base de decisiones, como poco, erradas (‘Kingdom of Heaven’, ‘American Gangster’, ‘1492, la conquista del paraíso’, ‘Legend’, ‘Black Hawk derribado’), cuando no absurdas (‘G.I. Jane’, ‘Tormenta blanca’), pero que, al menos, tiene en su haber una obra maestra de la envergadura de ‘Alien’. Pero lo cierto es que tiene mucha más bibliografía que, por ejemplo, James Cameron, un realizador muchísimo más importante que él y sobre quien apenas se ha editado nada en este país.
Por suerte tampoco nadie se pone a escribir, al menos que yo sepa, sobre el hermano del susodicho dios (tan prematuramente) caído. Un tal Tony Scott, que seguramente no le diga nada al consumidor compulsivo de películas palomiteras, pero que ya ha dirigido la friolera de quince películas, además de haber producido unas cuantas más. Muchas de ellas, por cierto, grandiosos éxitos de taquilla, lo que le ha asegurado un lugar de respeto en esta industria fluctuante, y una cierta capacidad de maniobra. Echemos un vistazo a una filmografía a ratos demencial, de vez en cuando estimulante.
