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Ellen Burstyn

'One Day (siempre el mismo día)', el paso y el peso de los años

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One Day Siempre el mismo día

Dirigida por Lone Scherfig y escrita por David Nicholls, basándose en su propio libro, ‘One Day (siempre el mismo día)’ es una película, protagonizada por Anne Hathaway, Jim Sturgess, Patricia Clarkson, Romola Garai, Rafe Spall, Ken Stott y Jodie Whittaker, que viene a decir esta película es que el amor supera las barreras del tiempo y no desaparece, a pesar de los años.

De forma similar a como hacía ‘El próximo año, a la misma hora’ (‘Same Time, Next Year’, 1978), de Robert Mulligan, con Ellen Burstyn y Alan Alda, ‘One Day’ nos muestra a una pareja a lo largo de los años, conectando con ella, como indica el subtítulo español, siempre el mismo día. La diferencia es que la mujer y el hombre del primer film elegían esa fecha para verse y provocaban el encuentro. Mientras que en esta nueva aproximación, la cámara baja sobre ellos sin que sean conscientes, al menos de momento, de que el día tenga algún significado y los pilla como estén, topándose a veces como instantes muy significativos en sus devenires vitales y en otras ocasiones con la pura cotidianeidad. Ambos planteamientos me parecen ricos y llenos de potencial cada uno a su manera.

El trabajo que hace Scherfig es magnífico, ya que lo más reseñable que contiene la película son el tono y la ambientación. La película resulta elegante y amena y la recreación de las distintas épocas, acompañada por canciones de cada momento, es de una pasmosa fidelidad, pero sin estar remarcada o exagerada en los atuendos y decorados estridentes.

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Martin Scorsese: 'Alicia ya no vive aquí', soñar grandes sueños truncados

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“¡No canto con mi culo!”

- Alice Hyatt

Cuando Francis Ford Coppola pudo ver ‘Malas Calles’, ocurrieron tres cosas. Primero, se convenció de que Robert De Niro, quien había hecho pruebas para interpretar a Sonny Corleone en ‘El padrino’ (1972), era el idóneo para encarnar, y triunfar con ello, a Vito Corleone en ‘El padrino, parte II’ (1974). Segundo, se planteó la posibilidad de que Scorsese dirigiera esa segunda parte, aunque finalmente los de la Paramount le convencieron de que volviera a la silla de director. Y tercero, convenció a Ellen Burstyn de que Scorsese era ideal para dirigir su acariciado proyecto, que ella sabía que era un buen guión necesitado de un cineata joven y de ideas renovadoras y personales. A una llamada de la Warner, Scorsese aceptó encantado el encargo, aunque se reunió previamente con el guionista Robert Getchell para pulir algunos aspectos del libreto que el cineasta consideraba mejorables.

Filme de carretera, muy alejado de lo que en Estados Unidos suele considerarse una ‘road movie’ al uso, y relato que tiene poco que ver, en principio, con cualquier cosa que el director había rodado con anterioridad y de gran parte de lo que rodaría después. No se trata, ni por asomo, de uno de sus filmes más famosos, y los exégetas scorsesianos suelen despacharla como un encargo menor, lo que siempre me ha parecido una injusticia, porque ‘Alicia ya no vive aquí’ (1974) es un filme más que interesante, con aspectos notables que se merecen, quizá, una revisión en toda regla. Con ella, Scorsese cumplía uno de los deseos de adolescencia, filmar por fin en un plató (concretamente, el prólogo) como un director a sueldo de los viejos estudios, sin sospechar que, no mucho después, llegaría la irregular ‘New York, New York’ (1977), con la cual volvería a cumplir con creces ese deseo.

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'La Fuente de la Vida', una genialidad enjaulada

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Una imagen de La Fuente de la Vida (The Fountain)

Con su estreno aún pendiente en España (parece que, por fin, verá la luz el próximo 20 de abril), ya puede verse en los cines el trailer de ‘La Fuente de la Vida’ (antes del comienzo de la proyección de ‘El Último Rey de Escocia’), la última película del rara avis Darren Aronofsky, cuyo paso por diferentes festivales dejó un doble rastro de aplausos y abucheos, ambos con similar intensidad. La respuesta ante la película puede resumirse así, extrema, “o te encanta o la odias”, encontrando el director, según reveló en la breve rueda de prensa que dio en Sitges, precisamente lo que deseaba. Fue allí, en el marco del festival que antes estaba dedicado al cine fantástico y de terror, donde tuve la oportunidad de asistir a un pase de prensa gracias a Blogdecine, y disfrutar (porque a mí me tenéis que colocar en el bando de los que aplaudieron) de esta joya que ha dirigido Aronofsky. Una película que podría englobarse en el género de la ciencia ficción o de la fantasía, pero que, realmente, abarca mucho más, entrando en el mismo terreno que ‘2001’, de Dios, en lo que a búsqueda del sentido del ser humano se refiere.

La sinopsis de ‘La Fuente de la Vida’ (‘The Fountain’) indica que es una historia de ciencia-ficción que aborda la odisea de un hombre y su lucha a través del tiempo para salvar a la mujer que ama. Desde la España del siglo XVI hasta el profundo espacio del futuro siglo XXVI, el héroe de este film intentará encontrar el árbol de la vida, la entidad legendaria que otorga la vida eterna a aquellos que beben su savia, para intentar salvar la vida de su esposa enferma de cáncer. Realmente, y aquí entra un servidor en plan narrador, la película no va exactamente de eso. O quizá otro piense que sí. Depende de la interpretación que se haga de ciertos aspectos de la trama.

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'Wicker Man', ridícula y sumamente entretenida

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Nicolas Cage, riéndose con su placa

Estrenada hace poco en toda España, ‘Wicker Man’ (aquí le han quitado el inicial ‘The’ del título original porque sí) fue una de las últimas películas que tuve la suerte de ver (en versión original subtitulada) en el marco del entrañable Festival de cine fantástico de Sitges. Dirigida por el prestigioso Neil LaBute, la película es un remake de ‘The Wicker Man’ (Robin Hardy, 1973), una cinta que a Red Stovall le parece muy buena, y está protagonizada por el hiperactivo Nicolas Cage, al que, de tanto defenderle (hay que ver lo oportunistas que son algunos), le estoy cogiendo bastante afecto. Debo decir que tras la proyección de ‘Wicker Man’, la mayor parte de las reacciones fueron muy negativas, similares a la de mi compañera Beatriz. Fui de los pocos que lo pasó en grande con esta rarísima mezcla de géneros.

‘Wicker Man’ se centra en Edward Malus (Nicolas Cage), un agente de policía traumatizado desde que no pudo salvar a una madre y su hija del fuego de un violento accidente. Sin embargo, se le presenta una posibilidad de redención en forma de carta. Una antigua novia suya le pide ayuda para encontrar a su hija desaparecida. Malus deberá entonces trasladarse a una isla privada, cuya extraña sociedad (que vive sin ningún tipo de elementos modernos, como los Amish) está liderada por la matriarca hermana Summersilse. Malus sólo encontrará dificultades, incluso desde la que le llamó, cuya versión de los hechos no comparte nadie más en la isla. Según la población, la niña no existe.

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