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		<title>Blogdecine</title>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 00:13:11 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA['Narciso negro', religión y sexo]]></title>
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      <pubDate>Sat, 11 Jul 2009 12:50:06 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
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      <p><img id="image26938" src="http://img.blogdecine.com/2009/07/black-narcisus-1.jpg" class="centro" alt="black-narcisus-1.jpg" /></p>

	<p>Cada vez que veo el fotograma de arriba no puedo evitar el impresionarme y recordar la fascinación que me producen las imágenes de <strong>&#8216;Narciso negro&#8217;</strong> (&#8216;Black Narcissus&#8217;), la película que <strong>Michael Powell</strong> y <strong>Emeric Pressburger</strong> escribieron (basándose en la novela de <strong>Rumer Gorden</strong>) y dirigieron en 1947, y en la que demostraban una vez más, tener una especie de sexto sentido para dotar a sus films de un enorme poder visual. La fotografía de las películas de estos dos directores se encuentran entre las mejores fotografías de todos los tiempos, trabajos minuciosos hasta el paroxismo, que no sólo vestían visualmente sus trabajos, sino que además se fusionaban con la historia que narraban.</p>

	<p>Así pues, en <a href="http://www.blogdecine.com/cine-clasico/a-vida-o-muerte-el-poder-del-amor">&#8216;A vida o muerte&#8217;</a> (&#8216;A Matter of Life and Death&#8217;, 1946), de la que os hablaba hace poco, el trabajo fotográfico representaba muy bien las desventuras de un hombre que burló sin querer la muerte, con representaciones del cielo y la tierra. En &#8216;Narciso negro&#8217;, <strong>Jack Cardiff</strong>, operador de los directores en varias de sus películas, hace lo propio con la historia (grandiosa por sencilla) que se nos narra en la película, en la que las pasiones ocultas de los personajes salen a flor de piel, y eso llegamos a verlo literalmente gracias al trabajo de un operador que entraría por derecho propio en los anales de la historia del cine.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;Narciso negro&#8217;</strong> nos traslada al Himalaya, donde cinco monjas han sido destinadas para expandir (o imponer) la doctrina católica. Allí, en un lugar perdido de la mano de Dios (nuca mejor dicho) se enfrentarán a los prejuicios de los lugareños, a la turbadora presencia de un hombre que ve mal la idea de que instalen allí una escuela, y a sus propios temores y deseos. El ambiente respirado allí, a tanta altura, nublará el sentido de alguna de ellas, y despertará luchas internas entre lo que debe hacer, y sentir una mujer cual fuerza de la naturaleza.</p>

	<p><img id="image26940" src="http://img.blogdecine.com/2009/07/balck-narcisus-2.jpg" class="centro" alt="balck-narcisus-2.jpg" /></p>

	<p>Es curioso comprobar como la película posee una historia sencilla (que no simple) a la que se le saca el mayor partido posible. La premisa de cinco religiosas en un lugar inhóspito en el que son recibidas a regañadientes (no por todos) no es más que la excusa perfecta para que Powell y Pressburger nos pongan en una lujosa paleta de colores uno de sus temas predilectos: la lucha del hombre contra la naturaleza, y cómo ésta influye en el comportamiento humano. La guinda del pastel es el detalle en el argumento de que, en este caso, los personajes afectados sean un pequeño grupo de monjas, saliendo a relucir temas como el deseo sexual enfrentado a las creencias religiosas. En una película de <strong>1947</strong> la sola idea era más que provocadora, pero Powell y Pressburger salvan cualquier mirada censora con una deslumbrante puesta en escena, sugiriendo, nunca mostrando.</p>

	<p>El principal conflicto del film surge cuando aparece en escena el personaje masculino que enturbiará la vida de las religiosas. Mr. Dean, interpretado por un correcto <strong>David Farrar</strong>, pondrá a prueba y sin querer, la estabilidad mental de dos de las monjas, que deberán luchar contra sus deseos de mujer, cada vez más evidentes. La Hermana Clodagh (una preciosa, como siempre, <strong>Deborah Kerr</strong>) rememora su pasado, en el que estaba comprometida con un hombre al que sólo le interesaba el dinero; sabe de sobra lo que es el amor y sobre todo el desengaño amoroso; sigue siendo una mujer de carne y hueso, pero su vida se debe ahora a la misión religiosa. En las antípodas está la Hermana Ruth, turbadora y fascinante <strong>Kathleen Byron</strong>, que Spielberg (admirador confeso de Powell y Pressburger) convirtió en la madre de los hermanos Ryan en una de sus últimas apariciones en cine. Ruth no controla jamás sus sentimientos, y éstos se vuelven excesivos al dejarse llevar por la lujuria y los celos. Impagable una de las secuencias finales, la del enfrentamiento entre Clodagh y Ruth, apareciendo ésta última como una fantasma, representando la lucha entre la cordura y la locura.</p>

	<p><img id="image26941" src="http://img.blogdecine.com/2009/07/black-narcisus-3.jpg" class="centro" alt="black-narcisus-3.jpg" /></p>

	<p>Evidentemente, la labor de <strong>Jack Cardiff</strong>, que recibió su único Oscar por este trabajo (la película, filmada enteramente en estudio, también se llevaría la estatuilla a la mejor dirección artística), es la que se lleva la palma. Colores vivos como las pasiones humanas, que poco a poco van cambiando, y separándose según los personajes. Así, Kerr siempre es filmada con una brillante luz, es la pureza, la creencia, la fe; y Byron con colores oscuros, es la maldad, el deseo incontrolable, la perversión. Un triángulo amoroso que completa Mr. Dean, el punto flojo de la película, sus reacciones finales no tienen mucho sentido. Paralelamente se ofrece la atracción que existe entre dos personajes secundarios: Kanchi (bellísima <strong>Jean Simmons</strong>), una problemática chica enviada al lugar para encauzar su camino, y El joven General (el muy de moda por aquellos años, <strong>Sabu</strong>), un príncipe interesado en aprender cuantas más cosas mejor, que porta un perfume denominado <em>Narciso negro</em>, alegoría sobre las pasiones que despierta el lugar en el que se encuentran.</p>

	<p><strong>&#8216;Narciso negro&#8217;</strong> es un film que despierta los sentidos, los altera. Powell y Pressburger nos transmiten la desazón de una atmósfera extraña, producto de la naturaleza en estado puro, y de las fuerzas que ésta puede desencadenar. Nada razonable puede con ella, sólo la aceptación tiene lugar, y es que cuando hacen acto de presencia los innatos deseos, lo mejor que se puede hacer es rendirse a ellos. ¿No es acaso mejor llegar hasta las últimas consecuencias como hace el personaje de Byron que sobreponerse como hace el de Kerr? La eterna lucha entre el deber y el querer. Mientras pienso en ello me retiro a mis aposentos a escribir sobre la sobriedad de Renny Harlin.</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['A vida o muerte', el poder del amor]]></title>
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      <pubDate>Tue, 30 Jun 2009 12:47:23 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
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      <p><img id="image26747" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/a-vida-o-muerte-1.jpg" class="centro" alt="a-vida-o-muerte-1.jpg" /></p>

	<p><strong>&#8216;A vida o muerte&#8217;</strong> (&#8216;A Matter of Life and Death&#8217;, 1946) fue una de las películas del tándem formado por <strong>Michael Powell</strong> y <strong>Emeric Pressburger</strong>, directores británicos que participaron juntos en la década de los 40 y buena parte de los 50, realizando una serie de films que necesitarían extensos estudios para hacerles justicia. Me llama la atención que siendo directores tan admirados como Martin Scorsese (quien considera &#8216;Las zapatillas rojas&#8217; una de las mejores películas que ha visto) o Steven Spielberg (el cual curiosamente tiene semejanzas de estilo con ellos en su trabajo de director), no se ha escrito lo suficiente al respecto de dos realizadores que tienen su lugar entre los grandes, gracias a películas como la presente, o <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/i-know-where-im-going-delicado-costumbrismo">&#8216;Sé adonde voy&#8217;</a>, &#8216;Coronel Blimp&#8217; o &#8216;Narciso negro&#8217; (de la que os hablaré en breve) . Si tuviéramos que destacar alguna de las películas que Powell dirigió en solitario, no hay duda de que &#8216;El fotógrafo del pánico&#8217; (&#8216;Peeping Tom&#8217;, 1960) se llevaría la palma.</p>

	<p>Powell y Pressburger hacían films mastodónticos, de grandes presupuestos, casi siempre éxitos de taquilla, y llenos de imaginación, no sólo en sus propuestas argumentales, algunas de las cuales corrían el peligro de caer en la cursilería, sino también en la puesta en escena, arriesgada, llena de detalles y que, a día de hoy, no ha perdido un ápice de su fuerza.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>&#8216;A vida o muerte&#8217;</strong> narra la historia de un piloto (Peter Carter) de aviación británico, que en plena Segunda Guerra Mundial, cuyo avión ha sido alcanzado y su destino es inevitable. En sus últimos momentos, logra contactar por radio con una telegrafista americana (June) con la que mantiene una apasionada conversación, lo que les llevará a enamorarse. Decidido a no morir quemado en el avión, se tira al vacío convencido de que morirá antes de llegar al suelo, pero algo extraño sucede y Peter no muere. En el cielo, donde éste debería estar, envían a alguien a la Tierra para ver qué ha sucedido.</p>

	<p><img id="image26749" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/a-vida-o-muerte-2.jpg" class="centro" alt="a-vida-o-muerte-2.jpg" /></p>

	<p>Powell y Pressburger, también guionistas del film, juegan todo el rato con lo real y lo fantástico, moviéndose en la fina línea que une los dos mundos, coqueteando con las leyes físicas, cambiando el tiempo, iluminando y fotografiando de una u otra manera según el contexto y sobre todo, haciendo creíble algo que en manos de otros directores menos inspirados o no creyéndose el material que tiene entre manos, no sucedería ni por asomo. Hablamos de una película cuya historia es de lo más increíble y fantasioso que uno pueda experimentar. Un hombre que no muere, que se enamora y gracias a ese amor consigue un aplazamiento de su muerte, mientras el espectador es testigo de dos mundos, provenientes del mismo pero con distintas reglas.</p>

	<p>El acierto de los directores ha sido una exquisita puesta en escena y un guión con unos excelentes diálogos, que ayudan a la total credibilidad de la historia, sin que ésta nos chirríe ni lo más mínimo. Para empezar, en la secuencia de la conversación por radio, uno diría que en tan poco tiempo dos personas que no se conocen y ni siquiera se han visto, puedan enamorarse. Esto se soluciona con unos primeros planos, llenos por los rostros de los actores (<strong>David Niven</strong> y <strong>Kim Hunter</strong>) que recitan con convencimiento sus frases, una planificación que no hace otra cosa que acercar a dos personajes que en ese momento están lejos físicamente el uno del otro. Al espectador no le queda ni la más mínima duda de que ese amor puede ser posible, y a partir de ese detalle, todo lo que viene después tiene el deseado efecto.</p>

	<p>En la Tierra, Peter recibe la visita de un distinguido hombre francés de época encargado de llevárselo al cielo, pero nuestro protagonista reclama su derecho a quedarse viviendo, pues se ha enamorado durante ese tiempo prestado que él no ha pedido. Este detalle llenará la película hasta su final, pequeños intervalos de tiempo entre este mundo y el otro, fragmentos en los que se decidirá por medio de un juicio la suerte del protagonista. Powell y Pressburger toman la acertada decisión de fotografiar el Cielo en blanco y negro, y todo cuanto acontece en la Tierra en un llamativo color (marca de la casa), hasta bromean con ello, cuando el personaje enviado desde el Cielo exclama lo maravilloso que es el technicolor. Una treta argumental que resulta de lo más curiosa: <strong>tiempos muertos en los que se decide sobre la vida</strong>.</p>

	<p><img id="image26750" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/a-vida-o-muerte-3.jpg" class="centro" alt="a-vida-o-muerte-3.jpg" /></p>

	<p>La imaginación que atesora <strong>&#8216;A vida o muerte&#8217;</strong> es absolutamente desbordante. Desde la secuencia de Peter caminando por la playa, de fuerte carácter onírico (y que lleva a pensar que Peter ha muerto y está en una especie de limbo), hasta todas las desarrolladas en el cielo, donde podemos ver la sala donde todos los que ingresan comprueban su registro (estamos hablando de un sistema celestial en el que las muertes de todos los seres humanos que han existido y existirán han sido convenientemente programadas), o la inmensa estancia en la que se celebra un juicio apasionante en el que se debaten temas como el nacionalismo, la historia del hombre, y cómo no, el amor. Los fastuosos decorados (entre los que destaca una gigantesca escalera por la que ascender al cielo) y los trucos fotográficos permanecen incólumes al paso del tiempo, y haber disfrutado esta película en una pantalla grande debió ser una de las experiencias cinematográficas por excelencia de <strong>1946</strong>. Aún a día de hoy sería sorprendente.</p>

	<p>Ante la imaginación a raudales de la que hacen gala los directores, da la sensación de que el trabajo actoral no está a la altura, y tal vez sea así. <strong>David Niven</strong> y <strong>Kim Hunter</strong> (recomendada por el mismísimo Alfred Hitchcock) componen la típica pareja de enamorados de las películas románticas de aquella época. <strong>Raymond Massey</strong>, cuya presencia se hace esperar en el film, da vida (o mejor dicho, muerte) al fiscal del juicio en el que se decide la suerte de Peter Carter. Con la habitual fuerza expresiva de un actor de carácter como Massey, éste llena la pantalla cada vez que aparece, resaltando ciertos aspectos en los diálogos que pueden llegar a resultar ideológicamente muy cuestionables. Pero quien se lleva la palma es el prácticamente desconocido <strong>Roger Livesey</strong>, cuyo personaje (Frank Reeves, un doctor en psiquiatría) es la clave de todo el relato. Es él quien en vida protege a Carter, alegando que todo lo que se imagina posee cierta lógica, que no sobrepasa la fantasía, indicio éste de que Carter dice la verdad, algo que el espectador ya sabe de antemano. Es Reeves quien tiene la brillante idea de llevar una lágrima de June al cielo como prueba del amor que ésta siente por Pete, y es Reeves quien resuelve el tema haciendo ver a todos que el amor está por encima de cualquier ley, ya sea terrenal o celestial.</p>

	<p><strong>&#8216;A vida o muerte&#8217;</strong> estaba editada en <span class="caps">DVD</span> en nuestro país, pero desconozco qué ha pasado con dicha edición y las condiciones que presentaba. En cualquier caso, su visionado es de los que no se olvidan fácilmente, representando un tipo de cine que apenas se hace en la actualidad, aunque sigue totalmente vigente: el de las emociones mezclado con el gran espectáculo. Mientras pienso en el único director actual que es capaz de conseguir semejante proeza, me retiro a mis aposentos a escribir sobre el talento no reconocido de Henry Selick.</p>      ]]></description>
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      <title><![CDATA['I Know Where I´m Going', delicado costumbrismo]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/i-know-where-im-going-delicado-costumbrismo</link>
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      <pubDate>Fri, 18 Jan 2008 12:13:38 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
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      <p><img id="image16557" src="http://img.blogdecine.com/2008/01/iknowwhereimgoing.jpg" class="centro" alt="iknowwhereimgoing.jpg" /></p>

	<p><a href="http://imdb.com/name/nm0003836/"><strong>Michael Powell</strong></a> y <a href="http://imdb.com/name/nm0696247/"><strong>Emeric Pressburger</strong></a> son dos de los mejores directores salidos de las islas británicas, y tambien dos de los directores hoy en día más olvidados (la verdad es que empiezo a pensar que hasta John Ford está olvidado). Powell trabajó más veces como director que Pressburger, pero ambos colaboraron juntos durante muchos años, dando como frutos algunos títulos verdaderamente inolvidables como por ejemplo, <a href="http://imdb.com/title/tt0036112/">&#8216;Coronel Blimp&#8217;</a>, <a href="http://imdb.com/title/tt0039192/">&#8216;Narciso negro&#8217;</a> o <a href="http://imdb.com/title/tt0040725/">&#8216;Las Zapatillas Rojas&#8217;</a>. Sin colaboración de Pressburger hay que destacar <a href="http://imdb.com/title/tt0054167/">&#8216;El Fotógrafo del Pánico&#8217;</a>, clásico del género del thriller/terror.<br />
<a href="http://imdb.com/title/tt0037800/"><br />
<strong>&#8216;I Know Where I´m Going&#8217;</strong></a> pertenece a la época más fructífera de ambos directores, realizada entre <a href="http://imdb.com/title/tt0036695/">&#8216;Un Cuento de Canterbury&#8217;</a> y <a href="http://imdb.com/title/tt0038733/">&#8216;A Vida o Muerte&#8217;</a>, otros dos títulos muy bien considerados en la filmografía Powell y Pressburger, quienes se caracterizaron por una dirección bastante sensible logrando acercarnos las historias que trataban, fueran de la índole que fueran. En aquellos años, sus films gozaban de un gran éxito entre los espectadores de todo tipo sin que aún a día de hoy se les pueda clasificar, algo realmente difícil y que muy pocos directores consiguieron. Acercarse a una película de Powell y Pressburger es una de las experiencias más satisfactorias que puedan realizar en la actualidad espectadores de todos los tipos.</p>

	<p><!--more--><strong><br />
&#8216;I Know Where I´m Going&#8217;</strong> narra la sencilla historia de una mujer independiente y decidida que un día decide casarse con un rico industrial que vive en la isla Kiloran, en Escocia. En contra de los deseos de su padre parte hacia allí dispuesta a empezar su nueva vida. Pero cuando le falta el último tramo de viaje, que deberá realizar en barco, un fuerte temporal le impide hacerlo por lo que tendrá que quedarse en un pequeño pueblo, donde conocerá a sus gentes, especialmente a un oficial naval que le enseñará el lugar mientras permanece en él.</p>

	<p>Powell y Pressburger aciertan de lleno con su particular modo de narrar la historia, <strong>una historia sencilla y amable que desprende únicamente buenos sentimientos sin caer jamás en la blandenguería</strong>, algo en lo que milagrosamente nunca caían estos dos directores, quizá uno de los secretos de su éxito. Es imposible no sentirse reconfortado por esta película y por la especial historia de amor que cuenta, rodeada en un marco totalmente costumbrista muy apropiado, en el que vemos de cerca las vidas de los lugareños, casi como si se tratase de un documental pero con técnica cinematográfica, en la que destaca la maravillosa fotografía de <a href="http://imdb.com/name/nm0002915/">Erwin Hillier</a>, quien fotografía los lugares naturales donde se rodó la película con especial sensibilidad.</p>

	<p>Una sensibilidad que hay que traspasar también a todo su reparto, lleno de actores totalmente entregados a unos personajes de lo más carismáticos y entrañables. Pocas veces se ha visto un <em>feeling</em> tan particular entre dos actores como el que <a href="http://imdb.com/name/nm0384908/">Wendy Hiller</a> y <a href="http://imdb.com/name/nm0515193/">Roger Livesey</a> transmiten en esta película, con esos dos personajes tan distintos en apariencia y sin embargo hechos el uno para el otro. La historia de amor no cae en ningún momento en la sensiblería o ñoñería tan típica de algunas películas, y se nos hace muy cercana, hasta el punto de tener la sensación de que les conocemos de toda una vida. Los personajes secundarios destilan la misma simpatía que los principales, y todos tienen algo qué decir.</p>

	<p><strong>&#8216;I Know Where I´m Going&#8217;</strong>, que traducido significa <em>Sé a dónde voy</em>, es un film bello y delicado que a través de una historia de amor, nos habla de lo imprevisible de la vida. Da igual todo lo que hayamos planeado, y que sepamos perfectamente lo que queremos y adonde vamos, siempre puede suceder algo inesperado que cambiará nuestra vida para siempre. Una delicia de película, inédita en nuestras salas, emitida alguna vez por alguna televisión, y no disponible en dvd (como tantas y tantas otras). Si os interesa verla, ya sabéis.</p>      ]]></description>
      </item>
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