'Nunca es tarde para enamorarse', cuando los actores son la película

‘Nuca es tarde para enamorarse’ (‘Last Chance Harvey’, 2008) estuvo nominada a dos Globos de Oro, concretamente las interpretaciones de Dustin Hoffman y Emma Thompson. Lo que escapa a mi comprensión es el olvido por parte de la Academia de Hollywood a la hora de establecer las nominaciones a los Oscars, porque si algo queda claro después del visionado de esta película, es que sus dos intérpretes centrales se merecían sendas nominaciones, por dos trabajos llenos de matices y sensibilidad que van más allá de lo que la película en sí es capaz.
Hoffman y Thompson ya habían coincidido en la excelente ‘Más allá de la ficción’, dando vida a dos escritores que terminaban encontrándose por medio de un peculiar personaje. Resulta curioso que en ‘Nunca es tarde para enamorarse’ (Dios mío, qué título más vergonzoso y equívoco) uno de ellos dé vida a alguien que quiere ser escritor, encontrando una razón de ser en el otro. La película de Joel Hopkins es una de esas películas que se sostienen sobre todo gracias a la excelente labor de su pareja protagonista, que elevan al film más allá de la media de productos similares.









