'Viaje al centro de la Tierra': tres dimensiones, pero poca profundidad

En ‘Viaje al centro de la Tierra’ (‘Journey To the Center of the Earth 3D’), Brendan Fraser es un científico cuyo hermano, un verniano –aquellos que creen que lo que escribió Julio Verne era verdad— , desapareció hace años en una expedición. Su cuñada le endosa al sobrino (Josh Hutcherson) por motivos poco claros y, aunque el adolescente en un principio es reacio a pasar unos días con su tío, en seguida le ruega que no lo devuelva con su madre y en su lugar lo lleve a una excursión suicida para seguir una pista que no parecía tener ninguna importancia. Se pagan sendos billetes a Islandia con monedas de cuarto de dólar y aparecen en la caseta de un viejo chiflado. Pero, hete ahí la suerte que en lugar del viejo hay una chica que está más o menos de buen ver (Anita Briem) y que, encima, es capaz de guiarles por la montaña hasta el punto que buscan por un módico precio. Una hora de película después aparecerán en el centro de la Tierra.
Eric Brevig dirige esta aventura que se estrenará tanto en 3D como en 2D, pero que recomiendo ver en tres dimensiones, pues está claro que muchas de las escenas tienen la cercanía de los objetos como aliciente casi exclusivo. Y aquí estoy haciendo un acto de fe porque vi una proyección en 2D, pero quiero creer que de la otra forma valga la pena el visionado. El humor sería el otro punto fuerte de la película con un par de chistes bastante buenos de los que os podéis hacer una idea en el tráiler.

