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RSS Especial Clint Eastwood

Clint Eastwood: 'Mystic River'

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Clint Eastwood: 'Mystic River'
Cuando ves a Velázquez y lo que hizo durante sus años más oscuros, tiendes a preguntarte por qué hizo eso. Pero estoy seguro de que él no llegó y se dijo "voy a empezar a pintar de forma oscura, voy a iniciar una etapa oscura en mi carrera". Tan sólo lo hizo. Y es en ese preciso momento cuando el verdadero arte se revela y adquiere trascendencia.

Estas palabras del propio Clint Eastwood eran la respuesta a una pregunta sobre el porqué del oscurecimiento de su cine a partir de 'Mystic River' (id, 2003). Aunque la mayoría de sus personajes están bañados de cierta oscuridad: misteriosos hombres, con pasado tormentoso y futuro incierto, en historias ausentes de convencionalismos, es a partir del presente film cuando el cine de Eastwood incide en lo más duro del alma humana, mostrando sin miramientos lo horrible del ser humano, lo miserable de nuestras vidas y la total y abosluta falta de esperanza. En ese aspecto 'Mystic River' es probablemente el film más trascendental de su director, su historia más grande jamás contada, el bigger than life que tanto le gustaría a realizadores como Nicholas Ray.

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Clint Eastwood: 'Deuda de sangre'

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Clint Eastwood: 'Deuda de sangre'

‘Deuda de sangre’ (‘Blood Work’, Clint Eastwood, 2002) supone uno de los trabajos tras las cámaras de Eastwood más criticados por el personal en bastantes ámbitos. El público del nuevo milenio no encajó bien una película sencilla, deudora de Don Siegel, y alejada de toda la pirotecnia que los films policíacos poseen en la actualidad, con lo que le dio la espalda a la película en taquilla. En el otro extremo de las apreciaciones que ‘Deuda de sangre’ disparó, nunca se me olvidará cómo en un programa del mítico ¡Qué grande es el cine!, precisamente cuando emitieron ‘Los puentes de Madison’ (‘The Bridges of Madison County’, Clint Eastwood, 1995), uno de los contertulios declaraba su amor ante el film que no ocupa citándolo como una de las mejores película de la última etapa de Eastwood.

Personalmente ni me parece una de las peores películas de su director —considero ‘Firefox’ (1982) o ‘Infierno de cobardes’ (‘High Plains Drifter, 1973) peores— y tampoco considero que estemos ante un trabajo ejemplar, pero sí hay en ella elementos suficientes para no condenarla. ‘Deuda de sangre’ derrocha clasicismo por los cuatro costados, lo cual en el momento de su estreno, en pleno desarrollo de la era digital en el séptimo arte, pagó muy caro. En su contra juega una historia muy convencional a la que Eastwood aporta una gran sobriedad que evita el desastre pero no puede evitar cierta sensación de insatisfacción. Por otro lado la película supone una especie de despedida —es el último thriller policíaco protagonizado por el actor— y es un preámbulo a terrenos más oscuros explorados en sus siguientes y fascinantes películas.

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Clint Eastwood: 'Space Cowboys'

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Clint Eastwood: 'Space Cowboys'

Tras la incomprendida, aunque con buenos resultados en la taquilla, ‘Ejecución inminente’ (‘True Crime’, 1999), Clint Eastwood recibió el guión de ‘Space Cowboys’ escrito por Ken Kaufman y Howard Klausner —que probablemente firmaron su mejor trabajo— quien al principio no se mostró demasiado interesado en la idea —cuatro aviadores veteranos eran reclamados por la NASA para una viaje espacial a un satélite en mal funcionamiento debido a un fallo en un obsoleto sistema creado por uno de ellos—, pero tal vez movido por la moda de ese tipo de cine en aquellos años —‘Armageddon’ (id, Michael Bay, 1998) y ‘Deep Impact’ (id, Mimi Leder, 1998) era buena prueba de ello— se atrevió a codearse con el cine-espectáculo como pocas veces había hecho, viendo las posibilidades de realizar un cariñoso guiño al género que le dio la fama, pues tal y como diría Tomás Fernádez Valentí en ‘Space Cowboys’ subyace un western.

Para ello se rodeó de tres colegas de la talla de Tommy Lee Jones, Donald Sutherland, con quien Eastwood ya había colaborado en la divertida ‘Los violentos de Kelly’ (‘Kelly´s Heroes’, Brian G. Hutton, 1970), y James Garner, que guarda amistad con el actor/director desde los tiempos de ‘Maverick’. No puedo dejar de mencionar el dato de que, para los personajes que interpretan los segundos estaban pensados inicialmente Sean Connery y Jack Nicholson, lo cual hace que a algunos nos vuele la imaginación pensando en las posibilidades con esos dos en el reparto. En cualquier caso el cuarteto de actores es excelente y a Eastwood le salió la película más divertida de su filmografía, nunca una de las mejores —aunque Cahiers du cinemá la eligió como una de las diez mejores películas del 2000—, pero sí un digno entretenimiento que posee algún instante de maestría.

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Clint Eastwood: 'Ejecución inminente'

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Clint Eastwood: 'Ejecución inminente'

Para compensar el fracaso en taquilla de la maja ‘Medianoche en el jardín del bien y del mal’ (‘Midnight in the Garden of Good and Evil’, Clint Eastwood, 1997), director y Warner decidieron hacer un film de género, esta vez protagonizado por la estrella, con vistas a atraer a un mayor número de público a las salas. El proyecto elegido fue la adaptación de una novela de Andrew Klavan que versaba sobre la condena a muerte de un inocente. Así pues Eastwood se sumaba a la moda de películas que denunciaban, cada uno a su modo, esa lacra tan grande en el sistema judicial estadounidense, que inundaban las carteleras de medio mundo en aquellos años. Desde las visiones personales de Tim Robbins, hasta James Foley o Bruce Beresford, con irregulares resultados los segundos, hasta llegar al mismo año del film que nos ocupa con la muy celebrada ‘La milla verde’ (‘The Green Mile’, Frank Darabont, 1999), el cine se hacía eco de algo que Eastwood trató con extrema sutileza pero con resultados contundentes.

Pero el referente cinematográfico más directo de ‘Ejecución inminente’ (‘True Crime’, 1999) está en un film de Henry Hathaway, ‘Yo creo en ti’ (‘Call Northside 777’, 1948), en la que un excelente James Stewart daba vida a un periodista que reabre un caso de asesinato convencido de la inocencia del reo. En la presente, Clint Eastwood da vida a Steve Everett, personaje hecho a su medida por cuanto estamos ante un outsider, siempre a contracorriente, mujeriego, solitario —con un matrimonio al borde del fracaso y una hija pequeña a la que descuida— y que sólo se fía de su olfato, el cual le ha metido anteriormente en problemas. Tras las cámaras demostró cuan inteligente puede ser, logrando que en un producto destinado a un público mayoritario éste se sintiese cuanto menos desconcertado, y todo por una secuencia final, duramente criticada, pero que ni mucho menos es lo que aparenta ser. Una vez más, Eastwood no deja que millones de consumidores de palomitas le digan lo que tiene que hacer, tal y como rezaba su inolvidable personaje en ‘Cazador blanco, corazón negro’ (‘White Hunter, Black Heart’, 1990).

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Clint Eastwood: 'Medianoche en el jardín del bien y del mal'

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Clint Eastwood: 'Medianoche en el jardín del bien y del mal'

Tras la magistral ‘Poder absoluto’ (‘Absolute Power’, Clint Eastwood, 1996) la sigiente película del realizador californiano sorprendió por varios motivos. Primero, él no aparecía como actor, algo que no ocurría desde su laureada ‘Bird’ (id, 1988), y segundo, se adentraba en un tipo de cine que hasta ese momento no había formado parte del universo de Eastwood. En realidad, al director/actor no le interesaba demasiado la historia, le habían ofrecido un guión y no le llamó demasiado la atención. Sin embargo, el destino a veces juega sus cartas de forma muy curiosa, y un campeonato de golf llevó al director de ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992) hasta Georgia, y enseguida le convencieron para visitar Savanah, la ciudad en la que se habían desarrollado los hechos recogidos en un libro, convertido en best selller, escrito por John Brendt y adaptado al cine por John Lee Hancock con quien Eastwood ya había colaborado en ‘Un mundo perfecto’ (‘A Perfect World’, 1993).

Una vez en Savanah, ciudad que logró no ser arrasada por los norteños en la Guerra Civil, gracias a que sus habitantes convencieron a sus invasores con licores y fiestas, Eastwood oyó de la propia boca de los protagonistas la historia que se convierte en el eje central del film: el asesinato de un chapero a manos de su amante, un millonario conocido en la ciudad por su lujosa mansión en la que daba unas fiestas monumentales conocidas en todo el país. El director se sorprendió de la diferencia de opiniones y de cómo la historia cambiaba según quien la narraba. Ni corto ni perezoso comenzó su propia investigación sobre los hechos. El camino hacia la película ya empezaba a ser recorrido. El resultado, aunque estimable, no está, a mi parecer, a la altura de las grandes obras del cineasta.

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Clint Eastwood: 'Poder absoluto'

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Clint Eastwood: 'Poder absoluto'

Después del excelente sabor de boca que habían dejado ‘Un mundo perfecto’ (‘A Perfect World’, 1993) y ‘Los puentes de Madison’ (‘The Bridges of Madison County’, 1995) el talento de Eastwood no se hizo esperar con su retorno al género del thriller clásico con ‘Poder absoluto’ (‘Absolute Power’, 1996), película que en principio parecía uno de esos productos alimenticios con los que asegurar cierta taquilla para así embarcarse en proyectos más arriesgados —conviene recordar que su siguiente película sería la muy personal ‘Medianoche en el jardín del bien y del mal’ (Midnight in the Garden of Good and Evil’, 1997)—. Pero ya les gustaría a muchos productos comerciales tener la calidad de algunos como el que nos ocupa, en el que se pueden ver plasmadas todas las inquietudes de Eastwood como cineasta, un auténtico espectáculo cinematográfico lleno de matices, y en el que el director realiza un curioso estudio sobre la soledad.

El libro homónimo de David Baldacci llamó el interés del cineasta cuando la Castle Rock le ofreció el proyecto para coproducir con la Malpaso. En él se narraba la historia de un ladrón de guante blanco que era testigo de un asesinato cometido por nada menos que el Presidente de los Estados Unidos, el hombre más poderoso del planeta poseedor del poder del título. La adaptación cinematográfica es bastante fiel en unos tramos, pero en otros se aparta considerablemente. Suprime algún que otro personaje importante, relega a un segundo plano a personajes principales, y cambia por completo el final de la misma. Todo ello para ajustarse a las necesidades de Eastwood como cineasta, siempre interesado en turbias historias sobre la corrupción, y cómo no, adaptándolo a la imagen del Eastwood actor.

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Clint Eastwood: 'Los puentes de Madison'

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Clint Eastwood: 'Los puentes de Madison'

Para X.

‘Los puentes de Madison’ (‘The Bridges of Madison County’, Clint Eastwood, 1995) es uno de esos extraños casos de cine intemporal, una obra de una gran sencillez y que transmite un gran amor y cariño por lo que narra. Para muchos supuso una especie de punto y aparte en la trayectoria de Clint Eastwood por adentrarse de lleno en el melodrama romántico, pero lo cierto es que ya era la segunda vez que se adentraba en él. Una de sus primeras películas como director fue la magnífica ‘Primavera en otoño’ (‘Breezy’, 1973), una historia de amor entre un hombre maduro y una jovencita, que fue un sonado fracaso comercial —aún contando con una estrella como William Holden en su reparto—, todo lo contrario del film que nos ocupa, que permanece como uno de los mayores éxitos de su director en la década de los 90. Todo un logro, si consideramos que el público al que va destinado el film no es precisamente el joven.

Al igual que en ‘Un mundo perfecto’ (‘A Perfect World’, 1993), Eastwood recogió el testigo del film de Steven Spielberg, quien barajó la posibilidad de dirigir la película con Robert Redford al frente del reparto. Más tarde, y debido a la completa agenda del Rey Midas, éste delegó en Bruce Breresford, quien finalmente y afortunadamente fue sustituido por Eastwood al expresar su intención de dirigirla. También se reservó el personaje del fotógrafo Robert Kincaid, y Meryl Streep se hizo con un personaje por el que lucharon varias actrices, entre ellas Catherine Deneuve, que viajó de Francia a USA muy interesada por el proyecto. Malpaso y Amblin unieron fuerzas por primera vez y el resultado no pudo ser más satisfactorio. El último gran melodrama clásico hasta la fecha.

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Clint Eastwood: 'Un mundo perfecto'

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Clint Eastwood: 'Un mundo perfecto'

Después de ponerse a las órdenes del alemán Wolfgang Petersen en su mejor película americana, ‘En la línea de fuego’ (‘In the Line of Fire, 1993), Clint Eastwood rompió por primera vez una de sus promesas más sonadas: que nunca volvería a ponerse a ambos lados de la cámara. Pero antes de hacer lo propio con ‘Un mundo perfecto’ (‘A Perfect World’, 1993), el nombre del director estuvo asociado a uno de los proyectos más jugosos, y hasta cierto punto locos, que se han expuesto en un despacho de Hollywood. Se trataba de una nueva versión de ‘Los siete magníficos’ (‘The Magnificent Seven’, John Sturges, 1960), remake en clave de western de una de las obras maestras de Akira Kurosawa, ‘Los siete samuráis’ (‘Shichinin no samurai’, 1954), que recordemos ya bebía del western, debido a la admiración del director nipón hacia dicho género.

Semejante proyecto, que muy probablemente nacía del reciente éxito de ‘Bailando con lobos’ (‘Dances with Wolves’, Kevin Costner, 1990) y ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’ Clint Eastwood, 1992), requería de la unión de varias majors para poder financiarlo, y contaba en sus papeles principales con Eastwood, Costner y Tom Cruise. Nunca se le dio luz verde, pero sí llegó a plantearse, y a algunos se nos cae la baba de sólo pensarlo. Llama la atención que la película que reúne a la dos primeras estrellas mencionadas no sea un western, sino un thriller enmarcado dentro del subgénero denominado como Americana. El resultado es una de las obras mayores de su autor, llena de una dureza difícilmente soportable, sobre todo en su parte final, que en cierto modo evoca el final de ‘La jungla de asfalto’ (‘The Asphalt Jungle’, 1950), admirada obra de John Huston, junto con Eastwood, el director que mejor ha retratado a los perdedores en el cine.

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Clint Eastwood: 'En la línea de fuego'

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Clint Eastwood: 'En la línea de fuego'

Tras el enorme éxito de ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992), Clint Eastwood empezó con el principal rumor que aún a día de hoy sigue manteniéndose: que nunca más se volvería a poner a ambos lados de la cámara. No habría que esperar ni un año para comprobar cómo el actor/director rompía su promesa, si bien la primera de las dos películas que ocuparon su tiempo en 1993 sorprendía por el hecho de ser la segunda película protagonizada por el actor no producida por la compañía Malpaso desde que Eastwood la fundase en los años 60. La primera había sido la simpática ‘Los violentos de Kelly’ (‘Kelly´s Heores, Brian G. Hutton, 1970). Fue la Castle Rock en asociación con Columbia, la que puso en bandeja al actor una historia que se adaptaba completamente a su faceta de intérprete.

Con todo Clint Eastwood se llevó a parte de su equipo para funciones de producción, caso de David Valdes, o para coordinación en las escenas de especialistas, caso de Buddy Van Horn. También tuvo la libertad de elegir al director, oferta que recayó en el director alemán afincado en Hollywood, Wolfgang Petersen. El éxito internacional que habían tenido ‘El submarino’ (‘Das Boot’, 1981) —indudablemente la mejor película de Petersen— y ‘La historia interminable’ (‘Die unendliche Geschichte’, 1984) permitieron al realizador entrar en suelo estadounidense con una película hoy de culto, ‘Enemigo mío’ (‘Enemy Mine’, 1985). A Eastwood le gustó concretamente la labor del director en ‘La noche de los cristales rotos’ (‘Shattered’, 1991), una de las razones por las que le ofreció dirigir ‘En la línea de fuego’ (‘In the Line of Fire’).

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Clint Eastwood: 'Sin perdón'

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Clint Eastwood: 'Sin perdón'

Matar a un hombre es algo muy duro, le quitas todo lo que tiene, y todo lo que podría tener

‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, Clint Eastwood, 1992) fue la película que abrió los ojos a mucha gente que no veía en Eastwood ni un buen director ni un buen actor. A partir de ese instante, sobre todo por los cuatro Oscars que recibió el film, los fans del actor director se multiplicaron, algo que siguió en aumento con su posterior éxito con ‘Million Dollar Baby’ (id, Clint Eastwood, 2004). A pesar de la adoración que todo el mundo parece sentir por un genio indiscutible, siempre me pareció un poco injusto que ese reconocimiento popular llegase tarde. Me explico, aunque ‘Sin perdón’ ya data de hace casi 20 años y la trayectoria posterior del director haya sido inmejorable, lo cierto es que antes de su western más famoso como director, hay otros 20 años en los que Eastwood dirigió algunas de sus mejores películas.

Por eso mi relación con ‘Sin perdón’ es de amor/odio. Lo primero es lo que trataré de explicar en este texto, y lo segundo porque aún a día de hoy, muchos siguen empeñados —quien sabe si por ignorancia, lo cual no tiene nada de malo, o por necedad, lo cual sí— no ya en reconocer que Eastwood era un gran director con anterioridad, sino en desconocer por completo su obra mientras dirigen alabanzas hacia su trabajo. Voy a hacer una comparativa con el fútbol que nunca pensé que haría —entre otras cosas porque no me gusta el mencionado deporte—: hace ya mucho tiempo, un poco más allá de la realización de ‘Sin perdón’, cierto equipo gallego que estaba en segunda ascendió a primera división. Aparecieron socios, que hasta aquel momento admiraban a otros equipos, hasta de debajo de las piedras.

Dicho esto, pasemos a hablar de la película.

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