
Con esta entrada doy por terminado el asunto ‘Cuento de navidad’. Os conté mi experiencia en Londres, el día de la premiere mundial, tenéis mi crítica de la película, una entrevista con Colin Firth, uno de los protagonistas, y ahora os dejo la que mantuve con Robert Zemeckis, el director.
Entrevistar a Firth fue relativamente sencillo. Una vez pasada la impresión inicial de estar tan cerca de un actor de su fama y talento, y, no menos importante, de estar sentado en una pequeña habitación llena de ayudantes, potentes focos, cámaras, carteles, cables, micrófonos, etc. Y a contrarreloj. Porque lo peor fue el tiempo, como os dije, ya que sólo me dieron tres minutos. Con Zemeckis fue peor. Demasiados medios y sólo dos invitados; consecuencia: retrasos. Cuando me senté frente al director, ya estaba preparado para las condiciones de este tipo de “entrevistas express”, pero a los dos minutos y medio ya recibí la señal de “last question” (última pregunta). Fue bastante frustrante.
En cualquier caso, Robert Zemeckis sabe de qué va esto, y sus respuestas fueron bastante breves, como vais a comprobar. De hecho, contestaba tan rápido y con un tono tan seco, que al principio me costó reaccionar. Era incómodo, porque lanzaba rápidamente la respuesta y se me quedaba mirando fijamente, no estando yo muy seguro de si había contestado del todo a lo que le había preguntado. De todas formas, el tipo se portó de forma correcta, y en tan poco tiempo, con estas prisas, es verdad que es casi imposible sacar nada de provecho. Pero es lo que se hace. Disney paga y pone sus condiciones.





