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RSS Especial David Cronenberg

'Un método peligroso', mentes fascinantes

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'Un método peligroso', mentes fascinantes

¿Por qué esforzarnos tanto por reprimir nuestros más básicos instintos naturales?

Desde el pasado viernes ya tenemos por fin en nuestras carteleras el esperado nuevo trabajo de David Cronenberg, ‘Un método peligroso’ (‘A Dangeorus Method’), un drama histórico que fue presentado en la 68ª edición del festival de Venecia, a principios de septiembre. La película, una coproducción de Reino Unido, Alemania y Canadá que ha necesitado el apoyo de hasta 14 entidades diferentes para reunir un ajustado presupuesto de 15 millones de euros, traslada a la gran pantalla una obra teatral de Christopher Hampton, ‘The Talking Cure’ (“La cura del habla”), basada a su vez en la novela ‘A Most Dangerous Method’ (“El método más peligroso”) escrita por John Kerr. Hampton se encargó también del guion de la película, que en un principio iba a estar protagonizada por Christian Bale y Christoph Waltz; otros rodajes lo impidieron (Cronenberg ha revelado que el dinero fue una cuestión fundamental para el segundo) y finalmente sus papeles acabaron en manos de Michael Fassbender y Viggo Mortensen. Keira Knightley completa el trío protagonista.

“Estructuralmente, la película es un ménage à trois“, ha dicho Cronenberg, que a sus 68 años sigue sorprendiendo por su lucidez artística. ‘Un método peligroso’ trata, efectivamente, sobre las conflictivas y apasionantes relaciones que se establecen entre Sabina Spielrein, Carl Jung y Sigmund Freud, aunque claro, solo los dos primeros llegarán a mantener contacto sexual. La película arranca a principios del siglo pasado presentando a Sabina (Knightley), una joven rusa internada contra su voluntad en un hospital psiquiátrico, donde se convierte en paciente de Jung (Fassbender). Gracias a la aplicación del psicoanálisis, Jung consigue ayudar a Sabina, creándose durante el proceso un poderoso vínculo que el joven psiquiatra, casado y padre de una hija, intentará mantener en un nivel profesional y amistoso; lo consigue durante un tiempo. Jung comunica sus progresos al admirado Freud (Mortensen), con el que también llega a iniciar una intensa relación, como de padre e hijo. Más adelante, Sabina, interesada igualmente en el estudio de las enfermedades mentales, se acercará también a Freud, con el que compartirá ideas y reflexiones pese a la oposición inicial de un celoso Jung. Puede entenderse por tanto esta historia como un peculiar ménage à trois psicológico, donde lo principal es el intercambio de conocimientos, experiencias y ejercicios mentales, sin poder evitar durante el proceso la creación de vínculos sentimentales o emocionales, subrayando las imperfecciones de estos brillantes pensadores.

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David Cronenberg: 'Una historia de violencia', la naturaleza humana

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David Cronenberg: 'Una historia de violencia', la naturaleza humana
Recuerdo el momento en el que supe que estabas enamorada de mí. Lo vi en tus ojos. Todavía puedo verlo...

A falta de solo un día para el estreno en España de 'Un método peligroso' ('A Dangerous Method'), nos toca hablar en este especial dedicado a David Cronenberg de su primera colaboración con el actor Viggo Mortensen. Después de 'Spider' (2002), el realizador canadiense tenía entre manos un nuevo guion original titulado 'Painkillers' que pintaba muy bien (centrada en un artista y la resistencia al dolor), pero en algún momento dejó de interesarle lo que estaba creando y lo abandonó. En su lugar, optó por hacerse cargo de la adaptación a la gran pantalla del cómic o novela gráfica 'Una historia de violencia' ('A History of Violence') de John Wagner y Vince Locke. He leído que Cronenberg aceptó el proyecto en parte para compensar el no haber cobrado nada por su anterior trabajo, y puede que así fuera, al fin y al cabo dirigir es un trabajo y este hombre no vive del cuento, pero, de nuevo, se trata de una película que encaja perfectamente en su coherente carrera, no es obra aparte sin conexión con las demás y que podría haber realizado cualquiera. Queda patente su interés por el texto que tiene entre manos (violencia, sexo, identidad...) y se percibe su mirada, su idea del cine.

Según el director canadiense, el guion que le ofrecieron (escrito por John Olson) llamó su atención en primer lugar por toda la iconografía y mitología vinculada a Estados Unidos, por esos elementos que uno espera encontrar en la típica historia norteamericana; elementos con los que Croneberg podía jugar y pervertir para tratar algo mucho más fascinante que un simple relato violento de redención. Tenemos el pequeño pueblo aislado y tranquilo, los buenos vecinos, los valores familiares, las recompensas del trabajo duro, el sheriff, el bar, los forasteros indeseables, los tiroteos... Podría tratarse de un western, el género estadounidense por excelencia. O una de mafiosos, con el gánster elegantemente vestido amenazando la paz del héroe. A ratos, 'Una historia de violencia' es eso. Por un lado tenemos a los Stall, una familia ejemplar que está viviendo el sueño americano (el inicio empalagoso recuerda al de 'La zona muerta'), y que representa el amor y todo lo bueno, y por otro lado están los villanos, unos monstruos que solo entienden de robar, violar y matar; tenemos el conflicto planteado y solo queda esperar a que el héroe lo resuelva, y todos contentos con nuestra dosis de violencia "justa". Pero Cronenberg no quiere hablar de buenos y malos, de héroes y villanos; su objetivo es la naturaleza humana, la oscuridad y la luz que hay en cada uno de nosotros.

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David Cronenberg: 'Spider', identidad enferma

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David Cronenberg: 'Spider', identidad enferma
Ella es una furcia barata. ¡Mataste a mi madre, asesino!

Seguimos con el especial dedicado a la fascinante carrera de David Cronenberg, a solo unos días del estreno de su último trabajo, 'Un método peligroso' ('A Dangerous Method', 2011). Tras haber leído y visto entrevistas sobre 'Spider' (2002), me ha resultado muy llamativo el intenso interés que sintió el director canadiense por este proyecto. Con 58 años, en la cima de su carrera, mantiene la coherencia que caracteriza su trayectoria artística, al margen de la industria, y decide apostar por la pequeña historia de un hombre esquizofrénico. Una historia que le llegó en forma de guion junto a una carta donde Ralph Fiennes se comprometía a interpretar el papel principal. Cronenberg llevaba tiempo deseando trabajar con el actor y solo tuvo que leer unas páginas para quedar atrapado por las redes de Spider, un personaje creado por el escritor Patrick McGrath en una novela publicada en 1990, que él mismo se encargó de adaptar para el cine.

A causa del empleo de su padre, McGrath pasó su infancia en una institución para criminales psicópatas, y posteriormente llegó a trabajar en un centro para enfermos mentales. Sin duda, sus experiencias fueron de gran ayuda para crear, entender y dar coherencia al personaje protagonista de su relato, para convertirlo en alguien real, humano, con el que poder sentir empatía (a pesar de todo). Cronenberg ha confesado repetidamente que se sintió muy identificado con ese solitario hombre enfermo apodado Spider ("Araña"), y que sin embargo le interesó poco el retrato de la esquizofrenia que éste sufre. En 2001, el cineasta se reunió con McGrath para discutir el guion, que al parecer no necesitó de grandes modificaciones; lo más importante fue la supresión de la voz en off, que Cronenberg considera un recurso demasiado literario. En la versión cinematográfica, Spider no habla de sí mismo, no se explica, no se dirige al espectador, simplemente existe. Y la cámara trata de captarlo, de expresar su realidad (la única que él puede experimentar). De este modo, la película nos propone un sombrío viaje al interior de la mente humana, ver y sentir el mundo a través de Spider.

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David Cronenberg: 'eXistenZ', tecnología y realidad

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David Cronenberg: 'eXistenZ', tecnología y realidad

Decidme la verdad… ¿estamos aún en el juego?

David Cronenberg es uno de esos ejemplos que hacen trizas la consideración del autor de cine como ese profesional del séptimo arte (un arte muy unido al negocio, como demuestran ‘Crepúsculo’ o ‘Tintin’) que dirige sus propias historias. No es necesario. La marca del autor no es la originalidad de la historia, sino de la mirada, cómo construye una realidad que nosotros miramos a través de la ventana que es la pantalla. Los temas, las inquietudes y la personalidad del cineasta no requieren de una historia propia. En un guion puede estar escrito que un hombre se sienta y se queda mirando el tráfico, y la manera de plasmar eso (de convertirlo en cine) marcará la diferencia entre un realizador mediocre, sin nada que aportar, uno excelente pero impersonal, capaz de crear bellas imágenes de manera casi automática, y uno que narra desde el interior, que se expresa a través de la pantalla. Un autor.

Cuando Cronenberg comienza a crear la historia de ‘eXistenZ’, en 1995, habían transcurrido 14 años desde la última vez que había trabajado en un guion original (‘Videodrome’). Y cuando se estrena, en 1999, nadie pone en duda de que el canadiense es uno de los autores más relevantes del panorama cinematográfico internacional. El premio que logró en Cannes por ‘Crash’ (1996) tuvo mucho que ver, pero solo para extender una idea que ya resultaba evidente para todo aquel que se hubiera tomado cierta molestia en observar atentamente (sin prejuicios ni vagancia) la obra del cineasta, que había comenzado a compartir con el mundo su peculiar enfoque en ‘Stereo’, filmada en 1969 (”una investigación de la incapacidad de la sexualidad corriente“, en palabras de su director, ¿acaso no es uno de sus temas favoritos?). Al parecer, Cronenberg se sentó a escribir el guion de ‘eXistenZ’ mientras esperaba que arrancara la complicada producción de ‘Crash’, porque no había leído nada que le interesara tanto como para adaptarlo al cine. De sus entrañas surge una película que vuelve a girar en torno a la relación del ser humano con la tecnología y a nuestra capacidad (o necesidad) para crear existencias o identidades alternativas, pudiendo llegar a una confusión entre fantasía y realidad.

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David Cronenberg: 'Crash', carne, máquina y sexo

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David Cronenberg: 'Crash', carne, máquina y sexo

El accidente de tráfico es un acto más fertilizante que destructivo.

(Vaughan / Elias Koteas)

Decíamos que ‘Crash’ (1996) se empezó a gestar mientras se filmaba ‘El almuerzo desnudo’ (‘Naked Lunch’, 1991), como una nueva y arriesgada colaboración entre David Cronenberg y el productor Jeremy Thomas. Consciente de la dificultad de llevar a cabo el proyecto, una adaptación de la controvertida novela homónima de James Graham Ballard, el cineasta canadiense se embarcó en el cómodo rodaje de ‘M. Butterfly’ (1993) y escribió el guion de ‘eXistenZ’ (1999), llegando a pensar que sería su siguiente largometraje. No fue así, se consiguió la financiación para hacer ‘Crash’ con diez millones de dólares (es una coproducción entre compañías de Canadá y Francia) y el rodaje fue anunciado en mayo de 1995, durante la celebración del festival de Cannes. Allí mismo, un año más tarde, sería presentada por todo lo alto como una de las aspirantes a la Palma de Oro. El preciado galardón acabó en manos de Mike Leigh por ‘Secretos y mentiras’ Lars von Trier por ‘Rompiendo las olas’ y la película de Cronenberg recibió el premio especial del jurado.

De manera inevitable, al mezclar sexo y violencia, ‘Crash’ tuvo problemas con la censura, algo a lo que el realizador ya estaba acostumbrado, y no fue un éxito de público aunque la crítica en general la recibió con elogios (la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma la señaló como la mejor película del año); Ballard también quedó encantado con el trabajo de Cronenberg, hasta el punto de calificarlo como de “obra maestra”. No comparto esa opinión pero entiendo el entusiasmo, considerando el nivel general de las adaptaciones literarias. ‘Crash’ se filmó en Toronto con el equipo habitual del realizador (su hermana Denise como encargada de vestuario, su hija Cassandra como ayudante de dirección, Howard Shore, Peter Suschitzky…) y un reparto con cierto gancho comercial, encabezado por James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Rosanna Arquette y Deborah Kara Unger. Cronenberg asegura que le resultó sencillo adaptar a guion el texto de Ballard, y viendo la película se descubre el motivo, hay sitio para todas las inquietudes y constantes del director, hasta el punto de que la historia parece ideada por él desde un principio. Solo eché en falta alguna pesadilla con un monstruoso automóvil violando a uno de los protagonistas…

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David Cronenberg: 'M. Butterfly', la terrible ilusión del amor

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David Cronenberg: 'M. Butterfly', la terrible ilusión del amor
Los días que pasé contigo fueron los únicos en los que he existido realmente. (Song Liling)

Mientras se desarrollaba el rodaje de la imposible adaptación de 'El almuerzo desnudo' ('Naked Lunch', 1991), David Cronenberg comenzó a discutir con el productor Jeremy Thomas la realización de otro apasionante reto, llevar a la gran pantalla la novela 'Crash' de J.G. Ballard. Sin embargo, no fue ése el siguiente trabajo del cineasta canadiense. Se encontraba lleno de energía y deseaba lanzarse cuanto antes a dirigir otra película, una que no necesitara tanto tiempo de pre-producción ni otra problemática búsqueda de financiación. Y se encontró con el proyecto de trasladar al cine 'M. Butterfly', una exitosa obra de teatro escrita por David Henry Hwang, que al parecer fue ofrecida en primera instancia a Peter Weir. Tal como desvela Cronenberg en el único "extra" que incluye la edición de la película en DVD, la historia le cautivó especialmente al descubrir que estaba basada en hechos reales, y se reunió con el productor David Geffen para convencerle de que él era el director apropiado para el puesto.

Geffen, al igual que todos los no conocen de verdad la obra de Cronenberg, no entendía qué interés podía tener el director de 'La mosca' ('The Fly', 1986) en el texto de Hwang, así que el canadiense tuvo que hacer un ejercicio de introspección y explicarle por qué se sentía atraído por 'M. Butterfly'. Vista la película, resulta bastante evidente; la identidad, la metamorfosis, la construcción de una realidad alternativa, la ambigüedad sexual... son elementos que podemos encontrar en otros relatos "cronenbergianos". Geffen quedó convencido y dejó la película en sus manos. Se rodó en 1992, en localizaciones de China, Hungría y Francia para las escenas exteriores, y en Canadá para las interiores, y se estrenó en 1993 tras ser presentada en el festival de Toronto. No obtuvo el éxito esperado y hoy es uno de los títulos más olvidados del realizador. Él culpa a las circunstancias, a que el público tenía muy recientes otras películas de argumentos similares con enfoques más suaves y accesibles. Supongo que eso debió influir, quizá ahora habría obtenido una respuesta más entusiasta, pero sinceramente creo que Cronenberg fue muy ingenuo, su película no es nada comercial y lo más normal es que provocara rechazo. Señal de que lo hizo bien.

No sigas leyendo si no has visto la película.

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David Cronenberg: 'El almuerzo desnudo', adicción y creación

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David Cronenberg: 'El almuerzo desnudo', adicción y creación

Quiero que escribas unas palabras en mí... palabras que te dictaré. La primera frase es: “La homosexualidad es la mejor tapadera que un agente pueda tener”. Oh, vamos, Bill, ¡no seas tan marica! Dame fuerte. Hazme daño… Me encanta…

Cuando se comenta una película que adapta una novela, normalmente se tiene la necesidad de hacer comparaciones, de buscar las diferencias y de analizar las omisiones, los tramos o personajes del texto original que han sido modificados o suprimidos, pues se suele partir de un material demasiado extenso, o de un presupuesto excesivo para poder plasmar determinados pasajes en la pantalla. El caso de ‘El almuerzo desnudo’ (‘Naked Lunch’) es muy singular, ya que si uno lee el libro de William S. Burroughs (publicado en 1959) y luego ve la película que dirigió David Cronenberg, notará enseguida que prácticamente son dos obras diferentes. El cineasta canadiense no se ciñe a lo que se narra en el libro para crear su película, intenta plasmar su espíritu, sirviéndose para ello de otras obras de Burroughs y de la propia vida del escritor, al que admiraba desde muy joven. En otras palabras, no es una adaptación fiel del texto original, pero su sangre recorre las venas del film de Cronenberg.

En el insulso “making of” que se incluye en la edición española en DVD de ‘El almuerzo desnudo’, el productor Jeremy Thomas cuenta que conoció al director de ‘Videodrome’ en 1983 durante el festival de Toronto, y éste le comentó su intención de llevar al cine la controvertida novela de Burroughs. Thomas pensaba que ‘El almuerzo desnudo’ era imposible de adaptar, pero al hablar con Cronenberg cambió de idea y compró los derechos de la obra, animando al canadiense a ponerse a trabajar cuanto antes. Diferentes circunstancias impidieron tal cosa y no fue hasta 1991 cuando, por fin, pudo comenzar el rodaje de la película, y no se pudo filmar en Tánger como se deseaba, pues era allí donde vivía Burroughs cuando escribió los retazos que acabaron formando ‘El almuerzo desnudo’, por lo que tuvieron que representarse en una nave industrial de Toronto los escenarios que el protagonista relaciona con el mundo irreal de la Interzona. Otro ejercicio habitual cuando se trata de adaptaciones cinematográficas es imaginar qué otro director podría haber llevado a cabo la tarea, quizá con mejores resultados. Por su probada osadía temática y visual, Cronenberg resultaba una opción lógica para adentrarse con éxito en la obra de Burroughs; entendió que la mejor manera de hacer el trabajo era fundir su mundo creativo con el del escritor, y dar origen a algo nuevo, único.

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David Cronenberg: 'Inseparables', una mente y dos cuerpos

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David Cronenberg: 'Inseparables', una mente y dos cuerpos

“Al instrumento no le ocurre nada, es el cuerpo. ¡El cuerpo de la mujer está completamente mal!”

Beverly Mantle (Jeremy Irons)

Parece ser que en su momento causó sorpresa que David Cronenberg dirigiera ‘Inseparables’ (‘Dead Ringers’, 1988), justo después de ‘La mosca’ (‘The Fly’, 1986), llegándose a decir que el canadiense estaba abandonando el (infravalorado) terror fantástico para adentrarse en el “mainstream”, en un cine más accesible a todo el mundo, como si buscase mayor reconocimiento. Desde luego, no hay en la película una criatura monstruosa como “Brundlefly” o alguien con las extraordinarias habilidades de los “scanners”, pero, como el propio realizador ha manifestado alguna vez, sí que hay cierta atmósfera de terror y matices de ciencia-ficción en ‘Inseparables’, un relato tenebroso y enfermizo que solo podía llevar su firma. Ya lo he comentado anteriormente, Cronenberg no se mueve entre géneros, y da igual la trama, él narra a su manera, introduciendo elementos e imágenes que le resultan interesantes, proporcionando a sus trabajos un enfoque singular.

Quizá lo que puede llegar a despistar al espectador de ‘Inseparables’ es que la historia está inspirada en hechos reales, no parte de un argumento ficticio o una idea original del cineasta. Así es, los gemelos Mantle existieron, aunque verdaderamente su apellido era Marcus. En 1975, la policía encontró a los cadáveres de los dos hermanos en el suelo de su apartamento, rodeados de basura; los Marcus eran ginecólogos centrados en el tratamiento de la fertilidad que cayeron en la adicción a las drogas, como los personajes a los que da vida Jeremy Irons. A Cronenberg le resultó interesante una novela basada en la escandalosa vida de estos hermanos, ‘Twins’ (1977), escrita por Bari Wood y Jack Geasland, y quiso llevarla a la gran pantalla a principios de los 80. Sin embargo no fue hasta 1988, después de estrenar otras tres películas, y una vez resultas numerosas discusiones con los productores, cuando por fin se consiguió financiación y pudo dar comienzo el rodaje de uno de los trabajos más recordados, oscuros y perversos, de David Cronenberg.

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David Cronenberg: 'La mosca', angustiosa metamorfosis

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David Cronenberg: 'La mosca', angustiosa metamorfosis

“Lo que digo es que soy un insecto que soñó que era un hombre, y lo adoró, pero ahora el sueño ha terminado y el insecto está despierto”. Seth Brundle (Jeff Goldblum)

Recupero hoy, con la firme intención de terminarlo antes del estreno de su próxima película, el especial dedicado a la carrera de David Cronenberg. Aunque su (libre, personal) adaptación de ‘La zona muerta’ (‘The Dead Zone’, 1983) no fue el éxito de taquilla que se esperaba, al canadiense no dejaron de lloverle ofertas, y es que la industria norteamericana siempre se ha interesado por realizadores con miradas únicas y arriesgadas. La mayoría de las veces para anularlos, para usarlos como meras piezas de marketing, poniéndolos al frente de proyectos comerciales que nada tienen que ver con lo que hicieron antes, tratando de arrebatarles esa singular personalidad por la que habían destacado, a cambio de fama y mucho dinero. Cuenta Cronenberg que rechazó dirigir películas como ‘Flashdance’, ‘Top Gun’ o ‘Superdetective en Hollywood’, trabajos muy bien remunerados que sin embargo no le interesaban lo más mínimo. Así que puede parecer contradictorio que en su lugar aceptase dirigir un remake, pero solo a primera vista.

Al igual que su anterior trabajo, el proyecto de rehacer ‘La mosca’ (‘The Fly’, 1958), una interesante producción de serie B basada en un relato de Georges Langelaan, llegó a las manos de David Cronenberg de rebote, por casualidad, cuando el director contratado para la tarea, Robert Bierman, abandonó desmotivado tras sufrir una tragedia familiar. A través de su productora, Brooksfilm, Mel Brooks hizo llegar a Cronenberg el guion del remake que había escrito Charles Edward Pogue, y al canadiense le convenció, descubriendo en el texto elementos que parecían ideados por él mismo, extraídos de sus películas anteriores. Aun así, el cineasta quiso reescribir el libreto antes de empezar a rodar ‘La mosca’ (‘The Fly’, 1986), y parece claro que la secuencia de la pesadilla lleva su firma (curiosamente, el propio Cronenberg interpreta al ginecólogo en un cameo memorable). Asimismo, quiso que el protagonista conservase rasgos humanos durante el mayor tiempo posible, evitando que la transformación sobre la que gira la trama fuese inmediata, como ocurre en el film original. De esta manera, el proceso cobrará un mayor simbolismo, y será más terrorífico, angustioso y dramático.

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David Cronenberg: 'La zona muerta', el héroe melancólico

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David Cronenberg: 'La zona muerta', el héroe melancólico

¿Bendecido? ¿Sabes lo que Dios hizo por mí? ¡Me lanzó un camión y me envió a ninguna parte durante cinco años! Cuando desperté, mi chica se había ido, mi trabajo había desaparecido, mis piernas prácticamente no sirven para nada… ¿Bendecido?

(Johnny Smith)

Habíamos dejado el especial dedicado a David Cronenberg en ‘Videodrome’ (1983). Lo recuperamos hoy, meses después (pido disculpas por ello), para hablar de otra de las películas más conocidas del cineasta canadiense, una obra que ha sido y seguirá siendo muy citada, pues hay en ella ideas e imágenes muy poderosas e inteligentes (de las adaptaciones de Stephen King más aplaudidas, junto con ‘Carrie’, ‘El resplandor’ y ‘La niebla’). Cronenberg tuvo que lidiar desde el principio de su carrera con presupuestos muy limitados, pero ello no fue un impedimento para tratar los temas que más le interesaban, ni para componer las escenas que surgían en su cabeza, así que siempre recurrió al ingenio, y a la sugerencia, a la capacidad del espectador para imaginar más allá de lo que se muestra, y de esta manera, sentirlo con mayor intensidad. Por el contrario, muchos cineastas actuales basan todo en costosas imágenes de impacto inmediato, tratando al público como meros borregos que pagan una entrada.

Y digo esto porque ‘La zona muerta’ (‘The Dead Zone’, 1983), al igual que las anteriores ‘Scanners’ (1981) y ‘Videodrome’, pueden ser vistas perfectamente como los antecedentes de las mejores propuestas del moderno cine de superhéroes. Esas que, ambientadas en escenarios cotidianos y urbanos (una de las constantes en la filmografía del canadiense), apuestan más por los personajes y sus conflictos interiores, por el lado humano de los seres fantásticos, en lugar de centrarse en el espectáculo de los efectos visuales y la violencia estilizada. Hay en concreto una película que a mí me resulta imposible no asociar con ‘La zona muerta’, y es ‘El protegido’ (‘Unbreakable’, 2000) de M. Night Shyamalan, que en mi opinión es una completa maravilla (muy superior a la que nos ocupa). Lo curioso es que Shyamalan divide a Johnny Smith (Christopher Walken) y le entrega su excepcional habilidad a David Dunn (Bruce Willis) mientras que Elijah Price (Samuel L. Jackson) se queda con el oscuro atuendo y el bastón. No he visto aún ‘Más allá de la vida’ (‘Hereafter’), pero he visto semejanzas en el tráiler y estoy deseando comprobar los parecidos con el noveno trabajo de Cronenberg.

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