
Uno de los directores más famosos del mundo es el realizador canadiense James Cameron. Este grado de conocimiento, de sus películas y su nombre, por parte del gran público, no va exactamente parejo con el grado de conocimiento acerca de las razones que impulsan su obra. Tampoco se le concede, por lo general, el grado de “autoría cinematográfica” que ostentan otros creadores, aunque estos no firmen todos sus guiones, o aunque no produzcan ni una sola de sus películas. Es por tanto, a juicio de quien esto escribe, víctima de cierto elitismo crítico, que incluso ha visto justificada su postura tras una película tan de prestigio, en teoría, como ‘Titanic’.
Es un caso parecido al de Steven Spielberg, si bien el director de ‘Saving Private Ryan’ ha desarrollado una carrera con más puntos débiles (también por el hecho de haber dirigido cuatro veces más películas), mientras que, de nuevo a juicio de quien esto escribe, Cameron es probablemente el más grande, complejo y poderoso director de Sci-fi de la Historia del Cine, y con una única película fuera de ese género, la ya nombrada tragedia marina, que es una joya pocas veces valorada sin prejuicios o ideas preconcebidas.

