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Especial Stanley Kubrick

Stanley Kubrick: 'A.I.' de Steven Spielberg

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Me ha parecido justo terminar este especial a Stanley Kubrick con una obra que fue durante muchos años uno de los proyectos más queridos por el autor de ‘Senderos de gloria’ (‘Paths of Glory’, 1957). El realizador siempre estuvo fascinado por el mundo de los ordenadores, hasta el punto de que en su casa tenía los últimos modelos fabricados, que eran reemplazados cuando otro nuevo salía al mercado. El relato corto ‘Los superjuguetes duran todo el verano’ (‘Supertoys Last All Summer Long’, 1969) de Brian Aldiss había impresionado fuertemente a Kubrick y éste empezó a trabajar en la adaptación a finales de los años ochenta ayudado por el propio escritor, que se retiró del proyecto cuando Kubrick le dijo que debía introducir la historia de ‘Pinocho’ en la trama, una de las razones por las que ‘A.I.’ suele ser tan atacada por cierto sector del público, alegando una sensiblería que no existe por ningún lado, sino todo lo contrario.

Durante buena parte de los 90, Kubrick se dedicó intensivamente a la escritura de un guión, que a cada año que pasaba se iba complicando más y más debido al ansia de perfeccionamiento del realizador. Para empezar, Kubrick quería que la película estuviese interpretada por un robot de verdad, y mandó llamar al artista Chris Cunnigham, entre cuyas proezas se encuentra la de convertir a la cantante Björk en un robot, al que le pidió la hazaña de crear un robot que interactuase con los demás actores, labor prácticamente imposible aún a día de hoy. La inevitable necesidad de utilizar a un actor real preocupaba a Kubrick debido a lo largos que solían ser sus rodajes, y el tiempo hiciese mella en el joven actor. Joseph Mazzello fue una de las posibilidades que se barajaron en los 90, probablemente aconsejado por Steven Spielberg, quien mantuvo largas conversaciones con Kubrick durante años hablando sobre ‘A.I.’.

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Stanley Kubrick: 'Eyes Wide Shut'

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‘Eyes Wide Shut’ (id, Stanley Kubrick, 1999) cierra, para bien o para mal, la filmografía de un director que ha levantado tantas pasiones como odios —uno de mis juegos de cabrón favoritos es oír argumentos de unos y de otros, y comprobar en ocasiones como los utilizados por sus detractores tienen mucho más peso que los usados por sus defensores—, pero que tiene su lugar en la historia del Cine, le guste o no a esos exquisitos cinéfilos que no comulgan con uno de los cineastas más importantes que ha habido. Aún recuerdo el revuelo que se montó cuando nos enteramos de que Kubrick estaba metido de lleno en la adaptación del libro de Arthur Schnitzler ‘Relato soñado’, en el que se hablaba de las relaciones maritales a través del miedo de los celos, las fantasías sexuales y la infidelidad.

Kubrick quiso actualizar la historia, situándola en el Nueva York actual, con los muy de moda Tom Cruise y Nicole Kidman —matrimonio en aquellos años— como protagonistas principales, luciendo algo más que sus cualidades interpretativas, sobre todo Kidman. Así resultó que muchos esperaban a un Kubrick cuasi pornográfico —el teaser con los dos actores frente al espejo mientras suena la caliente ‘Baby Did a Bad Bad Thing’ de Chris Isaak invitaba a pensar en ello—, cuando precisamente la intención del director era no banalizar temas tan importantes en las relaciones como el sexo, la confianza y sobre todo las fantasías sexuales. A pesar de que creo que se quedó corto en algunas cuestiones, el resultado es una estimable película, que posee además, casi irónicamente, uno de los finales más certeros y coherentes de su filmografía.

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Stanley Kubrick: 'La chaqueta metálica'

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A falta de dos títulos —sí, he dicho dos y no es una errata— para terminar con el especial sobre el gran cineasta Stanley Kubrick, debo confesar que en la revisión —ese importante ejercicio tan vilipendiado por el consumo rápido actual— de su filmografía ya son dos las películas que no me parecen tan grandes como me lo parecieron en su momento. La primera desilusión fue, tal y como dije en su momento, con ‘La naranja mecánica’ (‘The Clockwork Orange’, 1971), y en igual medida ha vuelto a ocurrirme con la que hoy nos ocupa, ‘La chaqueta metálica’ (‘Full Metal Jacket’, 1987), película con la que el cineasta cumple su deseo de volver a hablar sobre la guerra, aunque no se pronuncia moral ni políticamente al respecto, al mismo tiempo virtud y defecto de la cinta.

Creo firmemente que ambas películas se parecen más de lo que aparenta. Los protagonistas se enfrentan a algo que les queda grande, una de las constantes del cine de Kubrick, pero en el caso de los film mencionados, los personajes centrales son muy jóvenes. ‘La chaqueta metálica’ es una explosión de mil palabras por minuto, que cuando se tienen 20 años puede impresionar, y también unas escenas de acción muy bien filmadas. Pero el paso de los años, el tiempo en definitiva, cuya captura en pantalla sólo está reservado a los más grandes artistas, parece poner las cosas en su justo lugar, o al menos para el que esto suscribe así es. Evidentemente no me parece una mala película, pero está muy lejos de esa gran cinta bélica que muchos han querido ver.

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Stanley Kubrick: 'El resplandor'

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Tras el rotundo fracaso, algo que se equilibró con el paso de los años gracias al mercado casero, de ‘Barry Lyndon’ (id, 1975), Stanley Kubrick se propuso realizar un film taquillero al precio que fuese. Su particular oportunidad para ello la encontró en la adaptación de la novela de un joven escritor con sus mismas iniciales, Stephen King, de quien el director de ‘Lolita’ (id, 1962) no había leído nada, pero sí había visto la película de Brian De Palma ‘Carrie’ (id, 1976) —no sólo una de las mejores adaptaciones de un libro de King que existen, sino también una de las mejores películas de su director—. Echando mano de la escritora Diane Johnson, Kubrick escribió el guión dejando fuera a King, quien siempre manifestó su rechazo hacia la película. El escritor decía que Kubrick no entendía las reglas del género del terror.

Resulta curioso que años después King recuperase los derechos de la novela para producir y escribir una adaptación televisiva, enormemente fiel al libro, dirigida por Mick Garris y con Rebecca De Mornay en su reparto, y que no resiste la comparación con el original. Tal y como aseguraba Kubrick, King parece escribir sobre una idea, la retoca un poco y envía el material a la editorial sin más. Una forma bastante certera de opinar sobre las cualidades de King como escritor de literatura de terror. En cualquier caso, ‘El resplandor’ (‘The Shining’, 1980) ha pasado a la historia del cine como una de esas adaptaciones que mejoran con creces el material original.

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Stanley Kubrick: 'Barry Lyndon'

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Ya antes de realizar ‘La naranja mecánica’ (‘The Clockwork Orange, 1971) —para el que suscribe la película más sobrevalorada de la filmografía de su director— Kubrick tenía intención de hacer un film sobre la figura de Napoleón, uno de sus proyectos más ansiados y que finalmente nunca pudo llevar a buen puerto. En su investigación y preparación sobre ese rodaje que nunca tuvo lugar, Kubrick se encontró con la novela de William Makepeace Thackeray, en el que se narraban las aventuras y desventuras de un personaje llamado Barry Lyndon, por lo que empleó parte de esa investigación sumada a la pasión por el tema, en preparar la que sería su primer film de época, en el sentido estricto de la expresión. Jamás veríamos la visión de Krubick sobre el mítico emperador francés, pero a cambio nos regalaría uno de sus trabajos más personales.

Curiosamente ‘Barry Lyndon’ (id, 1975) es la película de Kubrick que más opiniones contrarias ha despertado. Muchos la consideran el trabajo más aburrido de su director, una larga historia sobre un personaje no demasiado interesante, abocada a la supremacía técnica de la que hace gala su máximo responsable. Otros la encumbran como una de las mejores películas de Kubrick, incluso llegan a tildarla como la obra maestra de su realizador. No hay duda de que nos encontramos ante un film difícil, en el que Kubrick no se lo pone fácil al espectador. Pero el mítico director no cede ante el gran error que cometen muchos con el séptimo arte: te lo dan todo hecho y el espectador sólo tiene que sentarse a mirar. Gracias a esa máxima, hoy día tenemos el cine que nos merecemos. Por vagos.

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Stanley Kubrick: 'La naranja mecánica'

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En estos tiempos en los que el cine parece haber encontrado el nuevo escalón en su conquista de la provocación y la polémica bajo el nombre de ‘A Serbian Film’, película que ha causado sensaciones encontradas en el último Festival de Sitges, nuestro nuevo recluta, Javier G. Trigales, se prepara concienzudamente —o sea, con el estómago a prueba de balas— para un especial sobre esas películas que en el momento de su estreno escandalizaron en gran medida a ciertos sectores. Y un servidor se ve en la tesitura de hablar en el especial de Stanley Kubrick, precisamente sobre la película más polémica de toda su filmografía, ‘La naranja mecánica’ (‘A Clockwork Orange’, 1971), aquella que aún, a casi 40 años después de su realización, sigue provocando amores y odios extremos a partes iguales.

Hasta hace unos cuantos años yo era un defensor acérrimo de esta película, hasta considerarla una de las cotas más altas de Kubrick. Sin embargo, en este repaso de su obra, el revisado de ‘La naranja mecánica’ me ha descubierto un film totalmente irritante, también muy bien filmado; una historia exagerada, también llena de interés —no obstante parte de la novela escrita por Anthony Burgess—, y sobre todo algo que rara vez se encuentra en el cine del director neoyorquino, una inmensa distancia entre forma y fondo. Kubrick, uno de los directores más perfeccionistas de la historia, lleva al extremo su peculiar estilo, intentando una propuesta parecida a la de ‘2001: Una odisea del espacio’ (‘2001: A Space Odissey’, 1968), pero con la violencia como telón de fondo.

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Stanley Kubrick | '2001: Una odisea del espacio'

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Parece irónico que tras ‘¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú’ (‘Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb’, 1964), en la que Stanley Kubrick ironizaba sobre el fin del mundo por culpa de la estupidez humana, el realizador se pusiese a preparar un film de ciencia ficción que especula sobre la inmortalidad del ser humano. ‘2001: Una odisea del espacio’ (‘2001: A Space Odissey’, 1968) es, a día de hoy, el film más importante dentro de un género que hasta aquel momento no había sido tomado muy en serio. A pesar de que la Sci-Fi ya había dejado unas cuantas joyas, Kubrick quería quedar por encima de todas ellas y se puso, con su conocida condición de metódico investigador, a tragarse todo cuanto libro sobre el tema cayese en sus manos.

Mis compañeros Jesús y Adrián ya le dedicaron palabras al trabajo más conocido de Kubrick —y hablamos de la filmografía de un director que probablemente sea la más conocida a nivel popular— en sendos y sentidos textos llenos de infinidad de anécdotas sobre el rodaje. Estoy prácticamente de acuerdo con la apreciación del señor León con la película —y ojo, a mí lo que menos me interesa de la opinión de alguien es si coincide con la mía—, y casi en total desacuerdo con la del señor Massanet que parece basar su rechazo al film simple y llanamente por un única escena de aparente aburrimiento —Bowman corriendo por la nave espacial en el tercer bloque del film—. Pero creo que ahí está la gracia.

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Stanley Kubrick: '¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú'

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Tras el escándalo que supuso ‘Lolita’ (id, 1962) Stanley Kubrick se quedó en Inglaterra dispuesto a afrontar la que sería su siguiente película, la cual llevaría el delirante título de ‘Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb’ y que en nuestro país sería bautizada como ‘¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú’ —sin comentarios—. Basada en la novela ‘Red Alert’ de Peter George especula sobre la amenaza nuclear en tiempos de la Guerra Fría, los años 60 acababan de empezar y la crisis de los misiles cubanos tuvo a la sociedad americana pendiente de lo que ocurría mientras que la Guerra de Vietnam pronto formaría parte de dicha sociedad. Así pues el temor a una guerra nuclear era algo palpable en los USA, y el que más y el que menos tenía su propio refugio atómico. Eran tiempos de miedo e incertidumbre, y cómo no, el cine se hacía eco de ello.

En 1964, año de producción de la película, otro director de cierto renombre, Sidney Lumet preparaba ‘Punto límite’ (‘Fail-Safe’), basada en la novela de Eugene Burdick y Harvey Wheeler en la que precisamente también colaboró en el guión Peter George, quien ayudó a Kubrick y Terry Southern a escribir el libreto de ‘¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú’. Como ambas novelas tenían no pocos elementos en común, Kubrick inició un demanda de plagio temeroso de que le podrían copiar ideas. Al final la cosa quedó en nada y la Columbia, distribuidora de ambos films, separó los estrenos con varios meses de diferencia para no enfrentarlas. A eso hay que añadir que ‘Punto límite’ es un film serio, mientras que la de Kubrick transformaba la novela de George en una comedia satírica.

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Stanley Kubrick: 'Lolita'

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En la primera secuencia de ‘Lolita’ (id, 1962, Stanley Kubrick), el profesor Humbert Humbert (James Mason) llega a la mansión de Clare Qulity (Peter Sellers) con la intención de matarlo. Quilty aparece de debajo de una sábana mientras dice: “Soy Espartaco, ¿has venido a liberar a los esclavos?”. Una clara declaración de intenciones por parte de Kubrick al referirse a la mala experiencia vivida en su anterior rodaje, en el que se pasó todo el rato discutiendo con el productor de la película, Kirk Douglas. Tal vivencia le hizo replantearse el tipo de películas en las que quería participar, huyendo los siguientes años de las superproducciones para así tener más control sobre lo que filmaba. Películas más o menos baratas en comparación con lo que había costado ‘Espartaco’ (‘Spartacus’, 1960), pero no por ello menos ambiciosas, sino todo lo contrario.

Kubrick se trasladó a Inglaterra donde filmó sus dos siguientes películas, siendo la primera de ellas la adaptación de la famosa novela de Vladimir Nabokov ‘Lolita’, que había causado un gran escándalo al narrar la obsesión que un hombre adulto sentía por una niña de 12 años. El director neoyorkino pidió al mismo Nabokov que escribiese el guión de la película, algo a lo que el escritor accedió muy interesado, pues en el libro hay multitud de referencias cinéfilas debido a su afición al cine, siendo éste su primer y único guión cinematográfico, también la primera adaptación de una de sus obras aunque después vinieron más, incluida una nueva versión de ‘Lolita’ en manos del inefable Adrian Lyne.

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Stanley Kubrick: 'Espartaco'

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¡Yo soy Espartaco!

Tras ‘Senderos de gloria’ (‘Paths of Glory’, 1957), cuyo estreno estuvo prohibido en muchos países durante años, Stanley Kubrick no tenía demasiadas oportunidades para dirigir otra película. Fue precisamente el protagonista principal de esta última, Kirk Douglas, quien pensó en el director neoyorquino para hacerse cargo de una monumental superproducción —citando al gran Goyo, para los de la LOGSE, un blockbuster— en la línea de las que solían hacer en aquella época dentro del cine histórico. Films como ‘Quo Vadis’ (id, Mervin LeRoy, 1951), ‘La caída del Imperio Romano’ (The Fall of the Roman Empire’, Anthony Mann, 1964), ‘Rey de reyes’ (‘King of Kings’, Nicholas Ray, 1961), ’55 días en Pekín’ (‘55 Days at Peking’, Nicholas Ray, 1963) o la multipremiada ‘Ben-Hur’ (id, William Wyler, 1959) están en la memoria de cualquier cinéfilo.

‘Espartaco’ (‘Spartacus’, Stanley Kubrick, 1960) es, junto al film de Wyler, la mejor de todo este grupo de películas. Un emocionante, entretenidísimo y extenso largometraje sobre la vida del esclavo tracio que fue uno de los líderes de la más importante rebelión contra la Antigua república romana. 190 minutos extraordinarios de puro cine en la película menos personal de Kubrick y curiosamente la más defendida de su filmografía, aquella que pone de acuerdo a admiradores y detractores de Kubrick. ¿No es una gran ironía?

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