
Me ha parecido justo terminar este especial a Stanley Kubrick con una obra que fue durante muchos años uno de los proyectos más queridos por el autor de ‘Senderos de gloria’ (‘Paths of Glory’, 1957). El realizador siempre estuvo fascinado por el mundo de los ordenadores, hasta el punto de que en su casa tenía los últimos modelos fabricados, que eran reemplazados cuando otro nuevo salía al mercado. El relato corto ‘Los superjuguetes duran todo el verano’ (‘Supertoys Last All Summer Long’, 1969) de Brian Aldiss había impresionado fuertemente a Kubrick y éste empezó a trabajar en la adaptación a finales de los años ochenta ayudado por el propio escritor, que se retiró del proyecto cuando Kubrick le dijo que debía introducir la historia de ‘Pinocho’ en la trama, una de las razones por las que ‘A.I.’ suele ser tan atacada por cierto sector del público, alegando una sensiblería que no existe por ningún lado, sino todo lo contrario.
Durante buena parte de los 90, Kubrick se dedicó intensivamente a la escritura de un guión, que a cada año que pasaba se iba complicando más y más debido al ansia de perfeccionamiento del realizador. Para empezar, Kubrick quería que la película estuviese interpretada por un robot de verdad, y mandó llamar al artista Chris Cunnigham, entre cuyas proezas se encuentra la de convertir a la cantante Björk en un robot, al que le pidió la hazaña de crear un robot que interactuase con los demás actores, labor prácticamente imposible aún a día de hoy. La inevitable necesidad de utilizar a un actor real preocupaba a Kubrick debido a lo largos que solían ser sus rodajes, y el tiempo hiciese mella en el joven actor. Joseph Mazzello fue una de las posibilidades que se barajaron en los 90, probablemente aconsejado por Steven Spielberg, quien mantuvo largas conversaciones con Kubrick durante años hablando sobre ‘A.I.’.











