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Especial Stanley Kubrick

Stanley Kubrick: 'Senderos de gloria'

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El patriotismo es el último refugio de los cobardes

Tras el éxito de ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956), Stanley Kubrick lo tuvo relativamente fácil para llevar a cabo su siguiente proyecto, la adaptación de una novela que le había impresionado de joven, ‘Paths of Glory’ de Humphrey Cobb. Kirk Douglas, una de las estrellas del momento, había quedado impresionado con la última película de Kubrick y mostró su interés por el proyecto, tanto para producirlo como para protagonizarlo. Esto proporcionó a Kubrick la primera oportunidad de contar con actores de primera fila para sus películas, algo que empezó a suceder a partir de su encuentro con Douglas. Más tarde y a raíz de su colaboración en ‘Espartaco’ (‘Spartacus’, 1960) ambos cineastas se llevaron a matar —Douglas siempre habló horrores de Kubrick como persona—, pero de lo que no hay duda es de que la presencia de Kirk Douglas en la carrera de Kubrick fue absolutamente determinante.

El presupuesto de ‘Senderos de gloria’ fue de casi un millón de dólares de la época. No era un gran presupuesto pero sí mucho mayor a lo que Kubrick estaba acostumbrado. Volvió a contar con James B. Harris en la producción —Kubrick siempre sostuvo que la productora de Douglas nunca se metió en el proyecto a pesar de estar acreditada— y con Jim Thompson en la construcción del guión en el que también intervino Calder Willilngham cuya carrera posterior habla por sí sola. El resultado fue el que probablemente sea el guión más conciso de toda la filmografía de su director y uno de los puntos más álgidos de su carrera. Una obra maestra del cine bélico, aunque mejor sería decir antibelicista.

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Stanley Kubrick: 'Atraco perfecto'

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‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956) es la tercera película de Stanley Kubrick quien sufrió un duro golpe en su orgullo con el fracaso de ‘El beso del asesino’ (‘Killers´Kiss’, 1955), su primer y flojo intento dentro del cine negro. Esta vez eligió la novela ‘Clean Break’ de Lionel White, un escritor de novelas pulp, para adaptarla él mismo contando con la colaboración en los diálogos de Jim Thompson, uno de los escritores más reputados de novela negra. También supuso el primer encuentro entre Kubrick y el productor James B. Harris, que además de producir ésta haría lo correspondiente en ‘Senderos de gloria’ (‘Paths of Glory’, 1957) y ‘Lolita’ (id, 1962).

‘Atraco perfecto’ sufrió durante mucho tiempo la comparación con ‘La jungla de asfalto’ (‘The Asphalt Jungle’, John Huston, 1950), otra cinta de cine negro que habla sobre la fatalidad como elemento significativo en las vidas de los personajes centrales. Resulta curioso que directores como Jean-Luc Godard —representativo de toda una generación, y para el que esto firma uno de los más sobrevalorados— calificase la película de poca cosa argumentando por un lado una gran publicidad, y por otro que Kubrick no era más que un imitador de Max Ophüls —¿por la elegante puesta en escena?—, Robert Aldrich —¿por el uso de la violencia?— y cómo no, John Huston, con quien el relato de ‘Atraco perfecto’ le relaciona además con el universo de los perdedores tan característico del director de ‘El halcón maltés’ (‘The Maltese Falcon’, 1941).

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Stanley Kubrick: 'El beso del asesino'

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Como dije en su momento, me hubiera gustado empezar el especial sobre Stanley Kubrick por su tercera película, ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956), a partir de la cual la carrera del cineasta neoyorkino comienza a ser verdaderamente interesante. De hecho, si no fuera porque Kubrick firmó algunas de las obras maestras más importantes de la historia del cine, creo firmemente que ‘Fear and Desire’ y ‘El beso del asesino’ no serían objeto de estudio, y se habrían perdido en el olvido. Es obvio que en ambas películas se pueden percibir maneras y apuntes que más tarde desarrollaría Kubrick con mucho mayor ingenio. Porque tanto en una como otra, el director demostraba ser un principiante, preocupado nada más por el aspecto visual de sus films, en lo que siempre fue un maestro, descuidando prácticamente todo lo demás.

Kubrick nunca fue un narrador clásico, en el más estricto sentido del término. Su mirada pretendía ir más allá de sus personajes, a los que siempre colocaba en situaciones que les superaban. Distanciándose de ellos, y con cierta frialdad, pretendía abarcar temas universales y trascendentales. Pero eso fue más adelante, en ‘El beso del asesino’ pueden verse claramente las tendencias de una época en la que las consecuencias de la guerra reflejaban un mundo lleno de corrupción, y en el que la línea entre el bien y el mal empezaba a estar muy difuminada. El carácter realista que se daba en muchos documentales, se aplicaba a muchos films del llamado cine negro —film noir para los franceses—, y Kubrick optó por ello en éste y el siguiente.

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Stanley Kubrick: una pretenciosa ópera prima

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Como os anunciamos en su momento, iniciamos aquí un repaso a toda la filmografía de Stanley Kubrick. Un acercamiento a su personalidad artística, a través de cada una de sus películas, que salvo la que hoy nos ocupa y la siguiente, gozan todas de un gran conocimiento popular. Kubrick es uno de esos extraños casos, en los que prácticamente todos sus trabajos son conocidos por todo el mundo. Una fama que pone de relieve la gran capacidad de esta cineasta para llegar a todos, y sobre todo no dejar a nadie indiferente. A Kubrick se le ama o se le odia, pero jamás ha dejado indiferente. Unas veces ha estado más atinado que otras, pero siempre se ha debatido sobre él fervientemente. Me gustaría haber empezado este estudio desde ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1959), para poder decir que todo lo que ha hecho Kubrick no tiene desperdicio, pero hay que ser justos.

‘Fear and desire’ fue descrita por su propio autor —un joven Kubrick que entonces contaba 25 años— como una mala película, pretenciosa, el trabajo de un estudiante. No seré yo quien contradiga a Kubrick, y aunque nos encontramos ante un trabajo con algunos apuntes interesantes, la valoración del director sobre su propio trabajo es de lo más acertada. Estamos ante una película que pone de manifiesto muchas de las conocidas inquietudes de Kubrick como realizador, pero sobre todo evidencia unas carencias y unos errores estilísticos que el autor fue capaz de corregir posteriormente.

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