
Llegamos al final de este especial sobre vampiros cinematográficos con una película que no tenía pensado incluir cuando comencé el especial —entre otras cosas porque aún no estaba filmada—, y que sin embargo ahora veo que es perfecta para finalizar el mismo. ‘Stake Land’ (2010) supone el segundo largometraje del cineasta Jim Mickle, de quien ahora y debido a la buena recepción crítica del presente film, cobra relevancia su ópera prima, ‘Mulberry Street’ (2006), considerada entre cierto sector de la red como un título de culto dentro del subgénero zombie. Un título destinado al olvido gracias a que la maravillosa distribución de películas vive, en estos tiempos de Internet, su época más gloriosa logrando enterrar cualquier película a su alcance. Dicho film, de muy bajo presupuesto, se caracterizaba por un claustrofóbico uso de los espacios.
‘Stake Land’ sigue siendo un film de muy bajo coste, pero en cambio abre su campo de acción a todo un mundo apocalíptico infestado de unos vampiros muy peculiares. Acentuando el lado más salvaje de los mismos, semejan una mezcla entre vampiro y zombie, seres incapaces de pensar movidos única y exclusivamente por su deseo de sangre. Curiosamente la figura del vampiro en esta película es más un mcguffin utilizado para hablar realmente de otras cosas. Su empleo me ha parecido tan inteligente que no he podido resistirme a incluirla en el grupo —en el que evidentemente ni están todas las que son, ni son todas las que están— como broche final, y también por el hecho de considerarla una magnífica muestra de género, muy entretenida, reflexiva, arriesgadamente política y con un personaje central lleno de carisma.











