
Tim Burton es uno de los directores que cuenta con un grupo de fans más acérrimos. Los hay que parecen defender absolutamente todo lo que haga, pero también los que reconocen que tiene alguna que otra película que tampoco es nada del otro mundo. Yo no tengo problema en reconocer que hubo una época en la que era bastante seguidor de su cine, pero, como imagino le pasaría a muchos otros (llamadme tópico andante si queréis), la debacle que fue ese innecesario remake de ‘El planeta de los simios’ marcó un antes y no después, y desde entonces nada ha vuelto a ser lo mismo, y eso que todas sus cintas posteriores me gustaron, pero siempre me quedaba una sensación de insatisfacción (‘Big Fish’ podría decir que fue una excepción, pero temo los posibles efectos de un revisionado), como de que Burton no estaba demasiado entusiasmado con lo que hacía.
Y luego llegó su versión de ‘Alicia en el país de las maravillas’, odiada a muerte por algunos, venerada por otros (me cuesta entender lo segundo) y que a mí me causó una sensación de indiferencia total. Sí, el look visual era burtonesco, pero el contenido coqueteaba tanto con el aburrimiento que acababa cayendo en él. El hecho de que ‘Sombras tenebrosas’ iba a ser su siguiente trabajo tampoco es que fuese la repanocha, sensación que se confirmó al ver el material promocional que fue sacando Warner a bien poco de su estreno. Todo hacía presagiar un fracaso artístico absoluto, pero afortunadamente no ha sido el caso. Eso sí, tampoco hay mucho que celebrar.









