
“Ser joven” nos enseña Ryan Adams “es estar colocado, es estar triste”. ¡Y quién puede decir lo contrario! El blues, incluido en el disco/emblema generacional Heartbreaker, promete una vigencia duradera y miles de contextos, pero además conviene decir que ‘Scott Pilgrim’, esos siete volúmenes de tebeos escritos y dibujados por Bryan Lee O’Malley, proponen un retrato más ajustado a estas costumbres de finales de los noventa, principios de los noughties que se han dado entre lo que viene siendo, snif, la gente joven.
El tebeo narra las andanzas de un vago, uno casi literal, obsesionado con triunfar con su grupo local de rock indie, Sex-o-Bomb, y enamorado, casi de manera onírica, de Ramona Flowers. Deberá vencer a sus siete ex-novios y también a una inmadurez recalcitrante y hasta cierto punto encantadora que permite el enfrentamiento. Porque la vida de Scott Pilgrim es la vida de un chico alejado de cualquier otra metafísica que no sea la de la cultura popular y su mapa emocional no está guiado por otro dilema que no se pueda explicar usando retórica del videojuego.

Título original: ‘The Taking of Pelham 123’ (EEUU/Reino Unido)

