
‘Un ciudadano ejemplar’ (‘Law Abiding Citizen’, F. Gary Gray, 2009) es una película que en un principio iba a dirigir Frank Darabont —ya sabéis, el director de la película mejor valorada en la página del populacho y el que dicen tenía un guión impresionante sobre la cuarta aventura de Indiana Jones que fue rechazado por George Lucas— para acabar cediendo el testigo a Gray, que para el que esto suscribe sólo tiene una película que merece la pena, y mucho, ‘Negociador’ (‘The Negotiator’, 1998). Lamentablemente Gray no es Darabont y hubiera sido muy interesante comprobar qué habría realizado el director de ‘La niebla’ con el material de la presente película.
Me gusta pensar que tal vez hubiese metido mano en el lamentable guión de un señor llamado Kurt Wimmer, autor de una de las películas más sobrevaloradas por las nuevas generaciones, ‘Equilibrium’, por no hablar de pestiños como ‘Ultraviolet’ a mayor gloria de Milla Jovovich. Sin entrar en lo fastizoide de su argumento, en el que se prostituyen conceptos como ley, justicia o venganza, el libreto de ‘Un ciudadano ejemplar’ está lleno de insensateces desde su precipitado inicio hasta su delirante final.






