
El pasado 20 de abril se estrenó en una buena cantidad de cines de nuestro país la última película de Joel Schumacher, cuyo máximo reclamo es su protagonista, Jim Carrey, considerado ahora más actor que cómico. Lo que a priori podía ser una película interesante se vino abajo, al menos para un servidor, cuando vi ese primer trailer que os enlacé. Comentaba en aquella ocasión que ‘El Número 23’ tenía pinta de ser un thriller del montón, de usar y tirar.
Con preocupante frecuencia me encuentro frente a la cartelera últimamente con la opción de ver uno de varios títulos, a cual menos esperanzador. Al final, me toca decidir más por el horario que por otra cosa, porque, en cualquier caso, no hay nada que resulte medianamente interesante. Y, por más que acumulo dvds que tengo pendientes por ver (en la cada vez más repleta estantería), sin embargo, me encanta ir al cine, así que no tengo remedio. Quizá debía haber ido a otra película. La idea de ver a Carrey intentando hacer algo diferente, me pudo. Ahora me doy cuenta de que tomé una mala decisión, fue el remate a un día que bien podría haberlo pasado en la cama. La película comienza bien, pero su desarrollo va destapando un producto mediocre, cuyo desenlace es de lo peor que he visto en mucho tiempo.

