Pedro Almodóvar, Carlos Boyero y la profesionalidad

Ya que le pagan para que informe de las películas que compiten en el festival (aunque haya visto alguna antes, no puede conocer la reacción de la prensa si no asiste a la proyección), el hecho de no ser masoquista no debería eximirle de esta obligación.
He de comenzar diciendo, porque luego algunos piensan lo que no es, que el cine de Almodóvar nunca me ha enamorado. Reconociendo su inmensa importancia cultural dentro de la historia del cine de este país (España, siempre propenso a ignorar al cine como lo que es, Cultura), no puedo considerar a Almodóvar como ese grandísimo director venerado por muchos (también denostado por no pocos). No sé si es su estilo, su mirada, o su forma de escribir sus historias, pero aunque algunas de sus películas las encuentro irresistibles y divertidísimas, otras soy incapaz de entrar en ellas por mucho que ponga de mi parte. Ahora bien, le respeto enormemente aún reconociendo sus debilidades.
Todos hemos leído y hablado sobre la polémica de la pasada semana, suscitada por el hartazgo que Almodóvar expresó en su blog personal, motivado por el trabajo de Carlos Boyero y Borja Hermoso como corresponsales del diario El País en el festival de cine más prestigioso del mundo, Cannes. Es una polémica, creo yo, de mayor calado que el que supone que un director y un crítico se enzarzen por motivos personales. En esta página ya hemos hablado un poco de la crítica y de los críticos, y este episodio viene a confirmar algunas de las cosas que dijimos, además de demostrar que los artistas e intelectuales que hace unos meses protestaron por la cuestionable actividad crítica de Boyero, no son los únicos que piensan así.







