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		<title>Magazine - ficcion-cientifica</title>
		<link>http://www.blogdecine.com</link>
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Blog de cine, los trailers y críticas de películas de todos los estrenos. Información sobre futuros rodajes y todo sobre las estrellas.		</description>
		<pubDate>2012-02-11 22:42:18</pubDate>

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      <title><![CDATA['El origen del planeta de los simios', ciencia ficción con otro enfoque]]></title>
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      <pubDate>Tue, 17 Jan 2012 07:02:41 +0000</pubDate>

      <author>Beatriz Maldivia</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image43390" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/riseoftheplanetoftheapes2011bluray1080pdts2audiox264-chdmkv_snapshot_004356_20111107_133338.jpg" class="centro" alt="El origen del planeta de los simios" /></p>

	<p>La última vez que me tocó anunciar los estrenos en <span class="caps">DVD</span> y Blu-ray, apareció este título, que era uno de los de 2011 que me habían quedado por ver. Con críticas tan positivas como las que recibió en este y otros medios, <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-ciencia-ficcion/el-origen-del-planeta-de-los-simios">&#8216;El origen del planeta de los simios&#8217;</a> (‘Rise of the Planet of Apes’, 2011), de <strong>Rupert Wyatt</strong>, se convertía en insoslayable, así que no tardé en recuperar este film que cuenta en su reparto con <strong>James Franco, Freida Pinto, Brian Cox</strong>, Tyler Labine y <strong>John Lithgow</strong>. Tras verlo, coincido con la opinión generalizada en el buen resultado de los efectos especiales, en la potente presencia del simio principal y en su capacidad para transmitir emociones, pero quizá no tanto en las apreciaciones más profundas. </p>

	<p><strong>César resulta más carismático</strong> que todos los personajes humanos unidos, ya que a estos el guion no les plantea demasiados matices. La personalidad atrayente no solo la consiguen la voz, gestos y movimientos que le presta <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/actores/andy-serkis">Andy Serkis</a>, sino también la convincente integración que hace Weta Digital de la figura animada con la imagen real y la expresividad de sus rasgos y su mirada. Aunque no comienza contando con el protagonismo, pues se presenta como un elemento sin consciencia, el primate se apropia de la atención hasta darle la vuelta al punto de vista y lograr, al robar la empatía, que la indignación ante el trato injusto que reciben él y sus semejantes se transmita con fuerza. No es tan raro que un animal se descubra como lo más simpático de una película, pero desde un momento muy temprano, este chimpancé deja de ser percibido como un ser irracional. La manera en la que va evolucionando y creciendo es muy sorprendente y durante buena parte del metraje, la película funciona como la historia de un joven y su compañero. Así, César no solo se torna protagonista por encima de los otros personajes, sino también por delante del contenido argumental. <strong>&#8216;El origen del planeta de los simios&#8217; es antes una historia de personaje</strong> (en singular) que un relato de ciencia ficción.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img id="image43394" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/2011_rise_of_the_planet_of_the_apes_002.jpg" class="centro" alt="El origen del planeta de los simios" /></p>

	<p>Personalmente, no soy muy partidaria de las cintas o novelas en las que lo que transcurre podría haber supuesto un planteamiento, es decir, aquellas narraciones que<strong> terminan donde muchas otras tendrían su primer punto de arranque</strong>, independientemente de que se deba a que suscitan una franquicia o a que sirven para ofrecer una respuesta a una antigua incógnita. Si no disfruto de argumentos estructurados de esta forma no es porque necesite más escenas de acción o de entretenimiento, sino porque me paso la película anticipando que se produzca un giro que no llegará hasta el final y eso me provoca una ligera desazón. He comentado lo mismo tras muchas primeras entregas de trilogías y he comprobado que esta preocupación no está muy generalizada, por ese motivo la indico como algo particular mío. No quiere decir que no viese <strong>&#8216;El origen del planeta de los simios&#8217;</strong> con interés o que no estuviese entretenida, pero ni el asumir que el levantamiento –que se menciona (&#8220;rise&#8221;) en el título original, pero que con sabiduría no se ha trasladado a la traducción– no se produciría hasta el final del guion de Rick Jaffa y Amanda Silver minimizó mi impaciencia.</p>

	<p>El componente de ciencia ficción, aunque sí está incluido, no tiene el efecto que tenía la traslación a un supuesto futuro de <a href="http://www.blogdecine.com/fichas/peliculas-de-ciencia-ficcion/el-planeta-de-los-simios">&#8216;El planeta de los simios&#8217;</a> (&#8216;The Planet of the Apes&#8217;). La sensación que produce la de 2011 no es el vértigo ante siglos de desconocidos sucesos que propiciaba la de 1968, no porque lo ignoto se aclare, sino porque se extrae otro tipo de emoción de la ficción científica. No nos encontramos ante las premisas clásicas del género, que te inundan de un arrobamiento casi místico ante teorías, descabelladas o no, sobre mundos alternativos. Se trata de un relato basado en un hecho científico ficticio, pero aventuraría que no apela tanto al espectador amante de la ciencia ficción como a uno más generalista –un público para el que es indiferente no haber visto la <a href="http://www.blogdecine.com/estrenos-dvd/estrenos-en-blu-ray-y-dvd-12-de-diciembre-super-8-encabezara-las-cartas-a-papa-noel">saga inicial</a>, pues no es necesario para entender esta &#8220;precuela&#8220;–. Viendo<strong> &#8216;El origen del planeta de los simios&#8217; eché de menos ese estremecimiento</strong> que sí me producen, no solo el film de Franklin J. Schaffner, sino cualquier novela o película de ciencia ficción canónica.</p>

	<p><img id="image43392" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/rise-of-the-planet-of-the-apes-12.jpg" class="centro" alt="El origen del planeta de los simios" /></p>

	<p><strong>La crítica ecologista que contiene &#8216;El origen del planeta de los simios&#8217; </strong>se me antoja no solo obvia en la forma en la que está planteada, sino también algo ingenua en cuanto al propio mensaje –estoy de acuerdo con criticar las pruebas en animales, pero habrá que ofrecer una alternativa, pues no creo que la solución sea dejar de investigar en medicamentos para la curación de los humanos–. La película pionera, protagonizada por <strong>Charlton Heston</strong>, ya contenía una poderosa advertencia sobre la manera en la que estamos tratando el planeta. La diferencia es que en aquella ocasión, a pesar de que se hacía de un modo indirecto y nada evidente, resultaba tan eficaz que creaba temblores al respecto. </p>

	<p>El dejar el motivo abierto era uno de los valores del film de entonces. No reprocho, no obstante, el ejercicio que supone ahora de <strong>plasmar una de las posibles hipótesis</strong>, pues lo encuentro un juego curioso que no creo que afecte para nada a la anterior. Y tampoco digo que me habría contentado más cualquier otra teoría –apocalipsis nuclear, calentamiento global, tercera y devastadora guerra mundial…–, siempre que no hubiese adolecido de esa dosis de simpleza. Me convence algo menos que se pierda la noción de que los simios habitarán el planeta tras sufrir los siglos de evolución que a nosotros nos han traído hasta aquí y en lugar de eso partan ya dotados de una inteligencia propiciada, además, por los mismos humanos. Pero estas consideraciones no se refieren tanto a la calidad del presente film, sino a su adecuación en una serie en la que no tiene la necesidad de encajar para ser buena película. </p>

	<p><img id="image43393" src="http://img.blogdecine.com/2012/01/rise-of-the-planet-of-the-apes-712927l.jpg" class="centro" alt="El origen del planeta de los simios" /></p>

<h2>Conclusión</h2>

	<p>He disfrutado<strong> &#8216;El origen del planeta de los simios&#8217;</strong>, ya que me ha resultado <strong>entretenida y agradable de ver. No se puede negar que es el carisma de César, interpretado por Andy Serkis</strong>, la baza que mayor peso tiene dentro de un film más emocional que de género. Se aleja de las cintas iniciales, no tanto argumentalmente, sino en espíritu, lo que no tendría por qué suponer un factor negativo, ya que esta y sus secuelas pueden considerarse como una propuesta alternativa, más que complementaria, que funcionen independientemente, sin necesidad de rendir cuentas a la saga iniciada en 1968. Me interesa todo lo que plantea, aunque podría gustarme más una película que comenzase con todo ello ya establecido, por lo que la siguiente debería satisfacerme más. Me quedo a la espera. </p>

	<p><strong>Otras críticas en Blogdecine | </strong></p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/el-origen-del-planeta-de-los-simios-entretenimiento-de-calidad">&#8216;El origen del planeta de los simios&#8217;, entretenimiento de calidad</a>, por Juan Luis Caviaro.</p>

	<p><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/el-origen-del-planeta-de-los-simios-mucho-mas-que-entretenimiento">&#8216;El origen del planeta de los simios&#8217;, mucho más que entretenimiento</a>, por Alberto Abuin.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Moon', filosofía de baratillo]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/moon-filosofia-de-baratillo</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/moon-filosofia-de-baratillo</guid>
      <pubDate>Tue, 01 Dec 2009 21:32:21 +0000</pubDate>

      <author>Alberto Abuín</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image29303" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/moon-f1.jpg" class="centro_sinmarco" alt="moon-f1.jpg" /></p>

	<p><object width="500" height="344"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/D67kmFzSh_o&hl=es_ES&fs=1&"></param><param name="allowFullScreen" value="true"></param><param name="allowscriptaccess" value="always"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/D67kmFzSh_o&hl=es_ES&fs=1&" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="500" height="344"></embed></object></p>

	<p>Es así de sencillo. David Bowie contó una historia mucho más interesante hace años, en menos tiempo y sin aburrir.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>No tenía pensado escribir sobre <strong>&#8216;Moon&#8217;</strong>, película que me ha dejado más bien frío, pero dado que mi compañero Juan Luis Caviaro ha publicado recientemente entrevistas a <a href="http://www.blogdecine.com/entrevistas/entrevista-con-duncan-jones-director-de-moon">Duncan Jones</a>, el director, y su protagonista principal, <a href="http://www.blogdecine.com/entrevistas/entrevista-con-sam-rockwell-el-protagonista-de-moon">Sam Rockwel</a>l, me he animado a intentar recordarla, ya que desaparece a pasos agigantados de mi perturbada mente. También porque la <a href="http://www.blogdecine.com/criticas/moon-la-odisea-de-un-fantastico-sam-rockwell">única crítica</a> que hay en Blogdecine es una que la pone por las nubes, muy por debajo de donde se desarrolla, y muy por encima de lo que realmente se merece.</p>

	<p>En estos tiempos de montaje acelerado, de confundir espectacularidad con aparatosidad y similares, de cine de rápido consumo, sí es de agradecer que <strong>Duncan Jones</strong> nos haya servido una obra de ciencia ficción, perdón, ficción científica, perdón, Sci-Fi, con una puesta en escena que tira hacia una sobriedad muy ausente de nuestras pupilas, al menos en este tipo de cine. Pero por eso mismo creo que algunos se han apresurado a tratar esta película como un solplo de aire fresco, como cine adulto, o simplemente como gran cine. Puede que ésas hayan sido las intenciones de Jones, totalmente loables al tratarse de un film de bajo presupuesto, y de pocas pretensiones, curiosamente lo mejor y lo peor de <strong>&#8216;Moon&#8217;</strong>.</p>

	<p><img id="image29304" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/moon-f2.jpg" class="centro" alt="moon-f2.jpg" /></p>

	<p>La película se apoya sobre todo en unas calculadas interpretaciones de <strong>Sam Rockwell</strong> y <strong>Kevin Spacey</strong>, quien tiene la responsabilidad de prestar su voz al compañero robot del personaje principal, en lo que es una clara referencia a &#8216;2001&#8217;, y también a esa joyita de Douglas Trumbull &#8216;Naves misteriosas&#8217; (&#8216;Silent Running&#8217;, 1972). Y a pesar del <em>tour de force</em> que se marca Rockwell, creo que Spacey le roba el protagonismo con su composición de ese mecánico personaje, del que nunca te puedes fiar. Un cometido mucho más directo y claro que el de los personajes interpretados por Rockwell, en lo que parece una ensalada mental de un guionista con una buena idea, pero de pobre desarrollo.</p>

	<p>El hecho de que la sorpresa argumental se desvele tan pronto no debería importar demasiado —al fin y al cabo Jones no pretende coger por sorpresa al espectador con ello—, si al menos todo lo que de ella se desprende estuviera explotado al máximo. Temas tan interesantes como la clonación —ecos de &#8216;Blade Runner&#8217;, la película favorita de mi compañero Adrián Massanet, el Justo—, podría haber dado lugar a interesantes reflexiones sobre la identidad —ecos de &#8216;Solaris&#8217;, la de Tarkovsky, evidentemente—, incluso sobre la existencia en sí, o la soledad. Pero Jones pasa superficialmente por todo ello, a pesar de su correcta puesta en escena, herencia directa de los años 70, década en la que surgieron algunas de las películas más interesantes propuestas de ciencia ficción del cine. Films como &#8216;Cuando el destino nos alcance&#8217; (&#8216;Soylent Green&#8217;, Richard Fleischer, 1973) o la citada &#8216;Naves misteriosas&#8217; —de urgente reivindicación— son precedentes directos de esta <strong>&#8216;Moon&#8217;</strong>. Incluso la espléndida &#8216;Atmósfera cero&#8217; (&#8216;Outland&#8217;, Peter Hyams, 1981) tiene su presencia en el film, con homenajes muy directos.</p>

	<p><img id="image29305" src="http://img.blogdecine.com/2009/12/moon-f3.jpg" class="centro" alt="moon-f3.jpg" /></p>

	<p>Y he aquí, a mi juicio —¿por qué narices usaré expresiones como ésta, si ya está claro que todo esto es única y exclusivamente mi opinión?— uno de los errores de <strong>&#8216;Moon&#8217;</strong>. Se trata de una película demasiado referencial, con demasiados homenajes; hasta tal punto que carece casi de identidad propia. Si tales films no existiesen, <strong>&#8216;Moon&#8217;</strong> no sería una realidad, y eso es lo peor que le puede pasar al film. Como siempre, no llegan las intenciones, y <strong>&#8216;Moon&#8217;</strong>, aunque interesante y hasta cierto punto refrescante en el actual panorama cinematográfico, no es memorable, no permanecerá en el recuerdo. La fascinación que produce el espacio merecía mucho más. Eso sí, la acertadísima frase final del film no tiene desperdicio. Toda una declaración de intenciones, una denuncia a la inmensa estupidez del ser humano.</p>

	<p>Mucho más no puedo decir, estoy cansado, mi clon ya viene a sustituirme, yo me retiro a mis aposentos a ver como me llueven los insultos por decir <a href="http://www.hipersonica.com/conciertos/muse-en-barcelona-perfeccionismo-progresivo-apabullante">la verdad sobre Muse</a>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Destrozando sagas de Ficción Científica]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/destrozando-sagas-de-ficcion-cientifica</link>
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      <pubDate>Fri, 05 Jun 2009 14:03:12 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image26285" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/alienvspredator_500.jpg" class="centro" alt="alienvspredator.jpg" /></p>

	<p>Sí, la verdad es que estoy muy cabreado. Este fin de semana tenía que haber supuesto un acontecimiento para todos los amantes de la buena ficción científica, pues por fin nos cuentan aquella guerra del futuro en la que las máquinas ponen a la humanidad al filo del exterminio. Confieso que durante todos estos años, intrigado ante las posibilidades que se le abrían al eventual director de la nueva película, imaginé (y llegué a escribir) historias, personajes y situaciones <strong>que podrían haber culminado aquella creación insuperable de ficción científic</strong>a. Pero ya se sabe. No está el horno para bollos.</p>

	<p>De un modo implacable, y a lo largo de las dos últimas décadas, los grandes mitos (además de los más populares) de la ficción científica, han ido conociendo nuevas entregas, y todos ellos, salvo una honrosa excepción, han naufragado del modo más patético a la hora de recoger el testigo para las nuevas generaciones. Y es que una mala suerte increíble, <strong>sumada a una incompentencia o a una enorme presión de los estudios</strong>, parece haberse cebado en los icónicos terminators, aliens y depredadores.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Todo esto me produce ahora las ganas de escribir porque en alguna parte he leído que <strong>McG</strong> y su equipo, con muy buen criterio, no repiten lo que ya funciona. Yo siempre he pensado que si algo ya funciona, no hay ningún motivo para cambiarlo. Y si tienes un ansia brutal de hacerte el geniecillo y de pasar olímpicamente de aquello que fue sublime (lo que a mi modo de ver esconde una gran inseguridad estética), puedes hacerlo. Pero ahí te ves en la tesitura de ser capaz de reinventar. La honrosa excepción de la que hablaba es la de <strong>Christopher Nolan</strong> y su soberbio díptico <strong>&#8216;Batman Begins&#8217;/&#8216;El caballero oscuro&#8217;</strong>. Tan poderosa es su creación, que deja en un nivel muy bajo todas las anteriores, <strong>incluidas aquellas añoradas de Burton</strong>, que siempre me parecieron tan falsas y faltas de ritmo.</p>

	<p>Ahora bien, lo que Nolan ha hecho con esa saga de ficción científica, no es tan espectacular como lo que se logró con <strong>&#8216;Aliens&#8217;</strong> respecto de <strong>&#8216;Alien&#8217;</strong>, porque lo antecedentes para Nolan no eran especialmente brillantes, y para el director de <strong>la segunda aventura de Ripley era un reto siquiera sostenerse al lado de la primera</strong>. Y aquí llegamos al meollo de la cuestión. ¿Por qué hoy, 23 años después, aquél logro es tan extraordinario? Lo que Cameron hizo con la segunda parte no fue ignorar lo hecho por Scott. De una parte se alejaba de él, pero por otra le era absolutamente fiel en dos cosas: el personaje de Ripley (y todo lo que vivió en la primera), y la fascinación por la criatura.</p>

	<p><img id="image26287" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/aliens-sm_500.jpg" class="centro" alt="aliens-sm.jpg" /></p>

	<p>De esa fascinación surge el elaborado código de ficción científica que Cameron diseñó en solitario con el guión. La segunda parte englobaba a la primera. Mientras que esta era el primer esbozo, aquella era la confirmación y el ensanchamiento de un universo. Ahora bien, ¿por qué la tercera parte fracasaba? Es cierto que <strong>Sigourney Weaver</strong> se esforzaba por mantener una continuidad anímica, pero el relato lo impedía, porque el <strong>&#8216;Alien 3&#8217;</strong> de <strong>Fincher</strong> intentaba parecerse a la primera y era incapaz de sorprender, porque se alejaba visualmente de aquel universo tan bien fijado en la retina. Ya la penosa cuarta parte, <strong>&#8216;Alien Resurrección&#8217;</strong>, del competente <strong>Jeunet</strong>, buscaba un diseño de producción, un ambiente, que uniese la segunda y la tercera, pero se diluía porque el personaje principal estaba desligado de sus aventuras precedentes <strong>y porque no sentía la menor fascinación por su criatura</strong>. Es decir, le importaba un comino lo que el espectador sentía por todo este universo.</p>

	<p>Lo malo fue que todo continuó sin Ripley, y escuchando las peticiones de los espectadores más frikis, que consideraban una necesidad ver fusionadas ambas sagas, llegó el hijo bastardo más nauseabundo de la ficción científica, <strong>&#8216;Alien vs. Predator&#8217;</strong>. El filme original de <strong>McTiernan</strong> era una vigorosa aventura que, a pesar de sus limitaciones, ofrecía al espectador una experiencia adrenalítica y aterradora,<strong> que se adentraba en una fisicidad y un bestialismo muy de agradecer</strong> y que parece casi perdida en el cine de aventuras. Se continuó con una segunda parte muy inferior, pero aún así disfrutable e igualmente salvaje. Pero el personaje parecía agotado porque ningún director de fuste parecía querer darle vigor. Ahora bien, no se merecía ni ese cruce bastardo ni la penosa secuela que aún mucha gente defiende, eso sí, sin más argumentos que &#8220;mola mogollón&#8221;, o el que da Jesús Palacios: &#8220;qué gran diseño de producción&#8221;.</p>

	<p>Así podemos otorgar el mérito que se merecen los grandes artistas (esos a cuyo esfuerzo suele hacer oídos sordos el espectador medio) cuando arma una trilogía imposible, como es el caso de <strong>Coppola</strong> con <strong>&#8216;El Padrino&#8217;</strong>, donde logra un difícil equilibrio entre todas las partes, más aún con tantos años de distancia, o el de <strong>Lucas</strong>, cuando, <strong>a pesar de ser cierta su inferioridad respecto a las primeras</strong>, nunca se sale del universo que él se ha trazado en las tres nuevas películas de <strong>&#8216;Star Wars&#8217;</strong>.</p>

	<p>Ahora amenazan con darnos una nueva versión de &#8216;Alien&#8217;, dirigida por un desconocido que dicen que es un genio. Y con otra de &#8216;Predator&#8217;, dirigida por el flojísimo <strong>Robert Rodríguez</strong>, quien, menos mal y esperamos que sea definitivo, aplaza así su película sobre Red Sonja. Es decir, lo peor no es que se haya degradado e infantilizado a estos iconos, sino que la degradación continúa, pues hay directores con poder (y sin talento) dispuestos a sacar toda la tajada que puedan. No me parecería mal si tanta gente no les diese crédito, es decir, si les diesen la espalda como por suerte parece que está ocurriendo con la infumable cuarta parte de &#8216;Terminator&#8217;. <strong>Y es que los espectadores somos confiados, pero no lelos</strong>.</p>

	<p><img id="image26286" src="http://img.blogdecine.com/2009/06/terminator3_4_500.jpg" class="centro" alt="terminator3_4.jpg" /></p>

<h2>En blogdecine:</h2>

	<p>	<ul>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/default/terminator-salvation-imaginacion-bajo-minimos">&#8216;Terminator Salvation&#8217;, imaginación bajo mínimos</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/default/terminator-3-la-rebelion-de-las-maquinas-un-desperdicio-de-tiempo">&#8216;Terminator 3: la rebelión de las máquinas&#8217;, un desperdicio de tiempo</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/david-fincher-alien-3">David Fincher: &#8216;Alien 3&#8217;</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/aliens-vs-predator-2-anorando-a-james-cameron">&#8216;Aliens vs. Predator 2&#8217;, añorando a James Cameron</a></li>
		<li><a href="http://www.blogdecine.com/criticas/terminator-salvation-una-cuarta-parte-que-no-hace-justicia-a-la-saga">&#8216;Terminator Salvation&#8217;: una cuarta parte que no hace justicia a la saga</a></li>
	</ul><br />

</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['2001: Una odisea del espacio', la cumbre de un estilo inhumano]]></title>
      <link>http://www.blogdecine.com/criticas/2001-una-odisea-del-espacio-la-cumbre-de-un-estilo-inhumano</link>
      <guid>http://www.blogdecine.com/criticas/2001-una-odisea-del-espacio-la-cumbre-de-un-estilo-inhumano</guid>
      <pubDate>Thu, 12 Feb 2009 07:33:14 +0000</pubDate>

      <author>Adrián Massanet</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image23606" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/2001-9.jpeg" class="centro" alt="2001-9.jpeg" /></p>

	<p>En 1962 la <span class="caps">MGM</span> estrenó <strong>&#8216;La conquista del oeste&#8217;</strong>, rodada en Cinerama de tres paneles, y que necesitaba para proyectarse tres proyectores distintos al mismo tiempo. En un tiempo en que el western clásico tocaba a su fin, este ambicioso proyecto filmado por cuatro directores resultó un gran éxito, e hizo creer a muchos empresarios que el Cinerama podía competir con la televisión que no dejaba de robarles espectadores. </p>

	<p>Kubrick se había obsesionado, durante los años 50, con los éxitos de la Sci-Fi que iban poco a poco madurando el género. Por supuesto que no le parecían nada del otro mundo, pero le convencieron de que podía hacerse algo importante, gracias a su capacidad fotográfica. Recién estrenada &#8216;La conquista del oeste&#8217;, Kubrick comenzó a hablar de un nuevo proyecto, que cuando comenzó a hacerse realidad, tituló temporalmente como <strong>&#8216;La conquista del espacio&#8217;</strong>. Sistemático como siempre, comenzó a devorar todos los libros de Sci-Fi que encontraba, para encontrar historias. Alguien le recomendó hablar con Arthur C. Clarke.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Kubrick quería lograr un filme de ficción científica de proporciones colosales. Su ambición era contar las razones para creer en la inteligencia extraterrestre, y el impacto que semejante descubrimiento tendría en la Tierra. Y termino fundiendo, en cierta manera, los argumentos de las novelas de Clarke &#8216;Childhood&#8217;s End&#8217; (sobre el final de la evolución del hombre) y &#8216;El centinela&#8217; (sobre un seismólogo que encuentra en la luna una estructura piramidal, que es una alarma que una vez activada avisará a los alienígenas para comunicarse con el hombre), y construyó una película que aún hoy está considerada una cumbre del cine. Ahora bien, es una película con algunas particularidades que le impiden a uno comprender cómo puede gozar de tanta popularidad.</p>

	<p>	<p><h2>Un documental sobre Sci-Fi</h2><br />
</p>

	<p>Clarke y Kubrick vieron un documental en la Feria Mundial de Nueva York que les dejó impresionados. Era de la <span class="caps">NASA</span>, y se titulaba <strong>&#8216;A la Luna y más allá&#8217;</strong> (¿a alguien le suena?). Otro documental que a Kubrick le obsesionó durante meses fue <strong>&#8216;Universe&#8217;</strong>. El gélido director intentaría contratar, sin pensárselo dos veces, al equipo de aquel documental para rodar <strong>&#8216;2001&#8217;</strong>.  Poco después le dijo a Clarke que su verdadero interés era filmar un documental mitológico con inserciones dramáticas. Habría una voz en off, y expertos astrónomos y estudiosos de vida extraterrestre, que narrarían cómo los extraterrestres nos tutelan gracias a los monolitos.</p></p>

	<p><img id="image23607" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/space_station_v.jpg" class="centro" alt="space_station_v.jpg" /></p>

	<p>Y realmente lo consiguió. Los elementos de la historia variaron un poco hasta el mismo momento del inicio del rodaje (29 de diciembre de 1965, y no se estrenaría hasta el 6 de abril de 1968), pero todos los posibles personajes, y todas las posibles tramas, se vieron reducidas a su mínima expresión. Sólo quedaron dos caracteres interesantes, el simio evolucionado Moonwatcher (interpretado por Daniel Richter) y el súper ordenador <span class="caps">HAL</span> 9000 (al que prestó su voz Douglas Rain). Kubrick dijo que era la primera película religiosa de 6 millones de dólares (al final costó 10,5). Pero deberíamos contradecir a su creador: es el primer documental del espacio (con brevísimas inserciones dramáticas) de 6 millones de dólares. Y creo que Kubrick lo sabía.</p>

	<p>La pregunta es la siguiente, y es ineludible: ¿cómo un documental tan terriblemente aburrido, basado en suposiciones y especulaciones, con tal despliegue de autocomplacencia, es defendido como una de las mejores películas de todos los tiempos? Por experiencia propia, los documentales no son un género que despierte tantas pasiones, y los he visto mucho más apasionantes, más verdaderos que este. Sin embargo, espectadores que no soportan, por ejemplo, un plano secuencia de <strong>Andrei Tarkovski</strong>, están más que dispuestos a alabar varios minutos con Bowman dando vueltas (12) alrededor de la zona de la vivienda de la Discovery. </p>

	<p>Mientras en Tarkovski, uno de los pocos grandes artistas que ha dado el cine, todo plano, por alargado que fuera, ofrecía la posibilidad al espectador de construir su propia relación con los personajes y el entorno, y entre ellos, la famosa secuencia (todo un alarde técnico, de los muchos que hay en una película asombrosa técnicamente) del astronauta es solamente un tipo dando corriendo circularmente sin descanso. Y nada más. Sería interesante que algún gran admirador de esta obra explicase qué emoción, pensamiento, reflexión o conmoción le produce ese famoso plano. Nada que objetar a la primorosa dirección de fotografía, que evitaba ver las sombras del cámara en ese plano, y que otorgó una legendaria luz a ese decorado. Tanta luz que un día se incendió. Suerte que no había nadie dentro.</p>

	<p>Muchos que no aguantan, por considerarlo una tomadura de pelo y un malgasto de dinero, que algunos directores exploren e investiguen nuevas formas visuales (lo que equivocadamente, se suele llamar experimentar), se quedan extasiados, fascinados, con los cinco minutos de lo que en los años 60 era motivo para que los hippies fueran al cine colocados. El viaje de Bowman (un inexpresivo Keir Dullea), obra del gran Douglas Trumbull, fue resultado del uso de la cámara Slit-Can, una impresora óptica, que fotografiaba un cilindro que se movía lentamente, decorado con dibujos pop-art y de arquitectura. En realidad, es recalcitrante que aquellos que no se interesan jamás por formas de expresión abstracta se sientan alucinados (en doble sentido), por estas imágenes que a día de hoy no impresionan, y que se hacen insoportablemente largas.</p>

	<p><img id="image23608" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/2001_space_odyssey_fg2b.jpg" class="centro" alt="2001_space_odyssey_fg2b.jpg" /></p>

	<p>La película perfecta para Kubrick hubiera sido aquella que eliminase el factor humano. Tanto en el rodaje, como en la recepción de la obra. Su película podría ser más disfrutable por droides que habitaran la Tierra dentro de 1000 años, que por aquellos que, hoy día, claman al cielo por esas películas de autor que no saben, o no quieren, comprender del todo. Aquí, el protagonista es <span class="caps">HAL</span>, y sólo <span class="caps">HAL</span>, y sus sentimientos de desesperación al saber que le van a borrar la memoria. Los astronautas, sin embargo, actúan como autómatas, casi sin vida, sin emociones, sobrios y serenos, aún cuando deben actuar contra una inteligencia artificial que ha asesinado a sus compañeros.</p>

	<p>Así mismo, la fotografía es de una limpieza, una neutralidad sofocante. Se rodó a máxima apertura del diafragma, con objetivos de gran angular mayoritariamente. El color blanco fue uno de los protagonistas, con una luz suavísima, que aún hoy día es un prodigio de fotografía. Todo dispuesto para esa sensación de frialdad, lejanía, racionalidad que el director buscaba. Un filme hecho por un androide sin emociones, que lo observa todo como un ente superior, sin pasión y sin involucrarse, dejando constancia en todo momento de que tras la cámara se encuentra un genio inimitable. Y así parece cuando se ve: la obra cumbre de un ególatra convencido de que está más allá de cualquier apreciación. </p>

	<p>Así mismo, la simetría de las líneas en la composición de los encuadres está buscada deliberadamente. Y a partir de esta película sería una obsesión en la mente del director. Como muchos otros elementos del filme. No en vano, la segunda parte de la carrera de Kubrick comienza con esta película, y las cinco películas que dirigió después de ella son, más o menos, una variación temática con la misma estructura, dividida en tres actos muy diferenciados, con protagonistas poco elaborados, más centrado el relato en la consecución de un mundo en el que Kubrick se sentía más cómodo. Pero en ninguno más cómodo que en el frío, aséptico, inhumano ambiente de &#8216;2001&#8217;. </p>

	<p>A su estreno en Nueva York, numerosos críticos expresaron una gran verdad, que su contenido intelectual no igualaba su pericia técnica. Pero con escasa publicidad, la película resultó un éxito moderado, que alargado durante varios meses en cartel (pocas películas lo logran hoy día) se convirtió en un éxito rotundo que dio alas a Kubrick para repetir, como hemos dicho, el mismo esquema en películas de criminales (<strong>&#8216;La naranja mecánica&#8217;</strong>), de época (<strong>&#8216;Barry Lyndon&#8217;</strong>), de terror (<strong>&#8216;El resplandor&#8217;</strong>), de guerra (<strong>&#8216;La chaqueta metálica&#8217;</strong>) y el melodrama (<strong>&#8216;Eyes Wide Shut&#8217;</strong>), más o menos con una libertad total, aunque con grandes saltos en el tiempo. Pero sin duda resulta muchísimo más interesante su filmografía anterior a esta película, con obra tan potentes e interesantes como <strong>&#8216;Espartaco&#8217;</strong>, <strong>&#8216;Lolita&#8217;</strong> o <strong>&#8216;Senderos de gloria&#8217;</strong>, probablemente sus tres mejores películas de lejos.</p>

	<p><img id="image23609" src="http://img.blogdecine.com/2009/01/2001-a-space-odyssey.jpg" class="centro" alt="2001-a-space-odyssey.jpg" /></p>

	<p>Menos de diez años después se estrenaría <strong>&#8216;Star Wars&#8217;</strong>, que a Kubrick no le parecería tan buena, ni de lejos, como &#8216;2001&#8217;. Lo cierto es que la primera es fantasía, mientras que la segunda no lo es, pero Kubrick se sintió herido en su amor propio cuando aquélla arrasó en los cines de todo el mundo mientras su película, que también hizo dinero aunque bastante menos, era &#8220;simplemente&#8221; considerada una película de autor. Muchos ignoran que sus motivos para hacer &#8216;El resplandor&#8217; eran económicos, porque poco antes había rechazado dirigir <strong>&#8216;El exorcista&#8217;</strong> (gran éxito de público, mucho más que la película protagonizada por <strong>Jack Nicholson</strong>). En realidad creo que a Kubrick le adoran aquellos que reniegan del verdadero cine de autor, sin saber quizá que el mayor objetivo de Kubrick siempre fue un gran éxito económico.</p>

	<p>Pero de todas formas ahí queda el primer tercio (sí, el de Moonwatcher, la charca y el esqueleto de tapir) como un logro visual impactante y, ciertamente, legendario. Aún hoy día se sostienen estos actores con disfraz de simio. Y el aura de una época arcaica que nos subyuga.</p>

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