
El caso de Oliver Hirschbiegel es algo realmente preocupante. Después de darse a conocer con la laureada ‘El experimento’ (‘Das Experiment’, 2001) —de la que este año nos llegará el remake estadounidense— conoció proyección internacional gracias a la nominación al Oscar conseguida con la correcta ‘El hundimiento’ (‘Der Untergang’, 2004). El siguiente paso fue lógico, probar suerte en la maquinaria hollywoodiense con una nueva versión de ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (‘Invasion of Body Snatchers’, Don Siegel, 1956), pero un rodaje catastrófico —que requirió de nuevas escenas filmadas por James McTeigue— seguido de un montaje desastroso nos privó en gran parte de las posibilidades del relato en manos del director alemán.
Con ‘Cinco minutos de gloria’ (‘Five Minutes of Heaven’, 2009) Hirschbiegel regresa a Europa, y en una coproducción entre Inglaterra e Irlanda, nos relata una historia sobre el perdón, la culpa y el olvido. Una trama divida en tres bloques perfectamente reconocibles en los que el director pretende poner toda la carne en el asador, sensación que se desprende de su primer tercio para luego no profundizar y terminar siendo una película menos trascendente de lo que aparenta.


